Momentos Favoritos del Cine: Jagten (La Caza)

Maestro de la tortura emocional, el cine Thomas Vinterberg se caracteriza por su alta dosis de introspección psicológica a partir del desmenuzamiento metódico de una tragedia; real o imaginaria, el estudio “dogmático” de dicha escena representa el parteaguas para que el gran cineasta danés  desarrolle este espiral de degradación hasta que su víctima protagonista, encuentre por los medios necesarios ese halo de supervivencia. No es casualidad que él mismo (y la audiencia) describa a su obra como un método de tortura, un ahogamiento exasperante que al mismo tiempo conlleva un esperado y costumbrista mensaje de esperanza de gran belleza. Y es que ¿qué mejor que la sensación de sobrevivir después de ahogarse? Vinterberg lleva al límite a su espectador conectándolo de manera intimista con su “héroe”, para que junto a este, experimente la catarsis de redención y/o expiación con la misma intensidad.

Anterior a los dos recientes fracasos al hilo en 2015 y 2016, Vinterberg entregó en 2012 lo que sin duda fue el clímax narrativo de su carrera,  ganadora en Cannes, una de las mejores joyas de este milenio considerada también una de las mejores en la historia. Jagten (The Hunt, La Caza), cuenta la historia de Lucas, un solitario maestro de kindergarten  que, mientras lidia con su divorcio y la custodia de su hijo adolescente, ve su vida derrumbarse a partir de una pequeña e inocente mentira de la hija de su mejor amigo, la cual influenciada sexual y emocionalmente por el vocabulario y el desapego de su casa, comunica que Lucas le enseñó su miembro erecto a raíz de sentirse rechazada “amorosamente” por el mismo maestro.

Oriundo del movimiento Dogma, Vinterberg se regodea en su  detallada maestría narrativa a la hora de llevar a cabo la autopsia de “su escena”, esa que como anteriormente describíamos, será el punto clave del conflicto y punto inicial del dantesco declive y pérdida de cualquier sentido del orgullo humano. En ella, un ferviente y respetable Lucas juega con los alumnos de su salón de clase. Clara, una niña claramente afectada por la disfuncionalidad de su familia, ve en Lucas no solo una figura paterna, sino también al primer e inocente amor. Es por eso que tras escribir una carta declarándole sus sentimientos, se lanza en el juego de Lucas para darle un beso en la boca, a lo que el maestro responde por una parte con bastante madurez, explicándole a la niña la negativa de sus acciones, pero por otra con bastante ingenuidad, calificando a dicha acción como intranscendente. La realidad será otra, y es que la pequeña y mentirosa Clara está despechada.

Vinterbeg destruye sin ser invasivo. Su sutileza permite que la misma acción le jueguen de manera favorable para proyectar variados y complejos tópicos que enriquecerán su intensidad dramática; desde el tema del abuso infantil y sus inadecuados protocolos de seguimiento escolar, social y psicológico, hasta la manera de cómo impacta dicha realidad dentro de una pequeña sociedad europea, el danés incluye sobre estos dos ejes también la disfuncionalidad familiar, los procesos jurídicos y uno de los elementos principales, la amistad, misma que se resquebraja a partir de las supuestas “acciones” de Lucas.

A pesar de que Vinterberg y la audiencia nunca dudan de la inocencia de Lucas, el antagonismo no cae en las declaraciones del infante, sino en los cuestionables procesos e ideologías sociales frente a la fragmentada educación y vida familiar ¡Apabullante! La crítica es tan punzante que el director no necesita las palabras, sino solo las miradas de su asombroso ensamble actoral para juzgar estas acciones, tal y como lo veremos en nuestro momento favorito de hoy.

ADVERTENCIA: No seguir leyendo quién no ha visto la película (Ahora que si te vale un bledo…)

Tras descubrir por parte de las autoridades que las declaraciones de los infantes presentan varias inconsistencias, Lucas es declarado inocente frente a la ley, pero no ante la sociedad, la cual lo sigue juzgando de manera emocional y física. Cansado de su situación, abandonado por aquellos a los creía sus amigos y decepcionando de que la sociedad lo desconozca, Lucas acude en la noche de Navidad a la Iglesia. Aquí pasarán 2 cosas, la primera, uno de los desempeños actorales más fastuosos de los tenga memoria, en donde Mads Mikkelsen desnuda y auto destruye su alma, entregando una confrontación catártica y fulminante frente a su “mejor amigo”, el cual a través de la mirada da cuenta de la verdad y de la hipocresía e injusticia con la que se ha tratado a Lucas; la segunda, el nivel narrativo de Vinterberg, el cual imprime a la secuencia del timing y suspenso perfecto ara la implosión y explosión humana ¡Maravilloso! Una de las mejores secuencias de los últimos 10 años.

A partir de esta secuencia se reestablecerá la vida de Lucas, sin embargo la escena final nos regalará la complementación en el sentido del título del film, una secuencia poética que dejará claro que lo hecho por la pequeña Clara nunca desaparecerá del todo.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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