Momentos Favoritos del Cine: The Sixth Sense

Cuando mi tío Tony murió con sus 30 y pocos años de un cáncer que arrasó con él, la noticia corrió por la ciudad, entre sus amigos de andanzas; sin embargo, el hecho no llegó a oídos de aquellos que habitaban el rancho de Potrerillos, Jalisco y con quienes había compartido infancia y un campo fértil. Días después de su sepulto hubo gente que sin saberlo fallecido, nos juró haberlo visto caminando por las terracerías, entre casas e incluso hubo quien dijo haber hablado con él. A todos nos pareció algo increíble, pero por alguna extraña razón, algo completamente plausible; mi tío dejaba una viuda muy joven y tres hijos, uno de ellos con una capacidad especial que en más de una ocasión me confesó haberlo visto y hablado con él.

Dicho lo dicho y concatenando, puedo decir que cada que veo ‘El sexto sentido’ me recuerda a esas pláticas a escondidas de los mayores, en donde mi primo me contaba qué y a quiénes podía ver, mientras yo lo escuchaba con los ojos bien abiertos y una fe ciega.

Por eso, un poco sin querer, me puse a ver The Sixth Sense, recordando aquel mundo de relatos aterradores y apariciones espantosas. 20 años después, hay algo en la cinta que la sigue haciendo fascinante.

Revisando este clásico del lejano 1999, uno encuentra en ella algo que sigue colocándola entre las favoritas del género suspense y que la hace funcionar pese a todo.
De la cinta podemos resaltar que Hayle Joel Osmet carga prácticamente todo el peso de la película, pero que no le tiene miedo… su pureza y el terror que transmite son tan veraces, que a uno jamás se le ocurre burlarse o hacer menos su labor actoral. Bruce Willis pasa a un segundo plano, pero digamos que es él quien se convierte en el hilo conductos que no guía durante toda la historia y lo que le da sentido a la inolvidable frase: ‘I see dead people’.

Del Sexto Sentido hay escenas varias para elegir, pero hoy me quedo con la del coche, donde Cole y su madre (Toni Collette), se encuentran atascados en el tráfico que generó un choque. Tras una especie de terapia sanadora, Cole decide que es el momento para hablar con ella y contarle qué es lo que le pasa.
Cuando le confiesa que ve a gente muerta, la negación de la madre viene casi de inmediato, pero la confesión de su hijo respecto a un hecho en particular que involucra a su abuela es la fuerza final que le quita la venda de los ojos.

Un momento que, sin duda, cierra el círculo de una historia redonda y conmovedora.

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Cat Movie Lee    


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