Momentos Favoritos del Cine: The Treasure of the Sierra Madre

Queridos lectores, la mayor riqueza puede estar frente a nuestros ojos sin que nos demos cuenta. Hoy en nuestros momentos favoritos del cine, recordamos El tesoro de la Sierra Madre.

Basada en la novela homónima del escritor Bruno Traven, la historia transcurre en las áridas tierras de Tampico, México en 1925. Fred Dobbs (Humphrey Bogart), vagabundo estadounidense, pide limosna en las calles haciendo de esa actividad su única forma de sobrevivir. Sin suerte y hundido en la miseria, Dobbs, en compañía de Curtin (Tim Holt), otro “pobre” americano, acepta trabajar en una planta petrolera. Después de días de exhaustivo trabajo se percatan de que han sido engañados por su contratista quien, se ha fugado con la paga. Más tarde conocerán a Howard (Walter Huston), un viejo caído en desgracia que, asegura alguna vez haber sido rico al encontrar oro en la Sierra Madre, pero cuya ambición volvió a empobrecerlo.

El destino reencuentra a los vagabundos con el estafador y después de una pelea, ambos consiguen el dinero que les corresponde. Por si fuera poco, la suerte de Dobbs parece cambiar cuando gana un premio de lotería. Animado por estas circunstancias, propone a Curtin encontrar al viejo Howard y emprender juntos la búsqueda del oro. La empresa no resulta fácil, pues significa no solo enfrentar a peligrosos bandidos en tierras inhóspitas, sino también quedar a merced de la desconfianza, paranoia y demencia que gradualmente invaden a Fred Dobbs.

Después de un debut exitoso como director en la película El halcón maltés, John Huston iniciaría una amistad con Humphrey Bogart que los llevaría a convertirse en una de las duplas más notables de la cinematografía mundial.

Huston consideró perfecto para el papel protagónico -por encima del histrión Edward G. Robinson– a su entrañable amigo. Bogart respondió a la confianza y brindó una actuación magistral dando vida a un desequilibrado mental, cuya ambición desmedida lo lleva a cometer los actos más viles. Fred Dobbs representa la degeneración e irracionalidad del hombre provocada por la avaricia.

Por otra parte, el director propuso que su padre Walter Huston interpretara a Howard y éstas fueron sus palabras, “Papá, quiero que aceptes el papel. Estarás sensacional pero debes quitarte la dentadura”. Walter Huston, actor nominado al premio de la Academia en tres ocasiones anteriores, no dudó en ponerse a las órdenes de su hijo.

Con el fin de conseguir mayor realismo, John Huston sometió al reparto a duras condiciones de trabajo. De hecho, Humphrey Bogart sufrió una severa caída de cabello como consecuencia, de acuerdo a los médicos, de los malos hábitos alimenticios, pocas horas de sueño y adicción a la bebida, por lo que tuvo que usar un peluquín. En su autobiografía, Lauren Bacall, esposa del actor narra “la comida era un desastre, nos servían un pez de ojos saltones casi crudo”. Para Huston, los duros rodajes eran sinónimo de perfección, placer que no compartía con Bogart.

El tesoro de la Sierra Madre fue nominada en 1949 a cuatro premios Oscar, ganando en las categorías de Mejor director, Mejor guion y Mejor actor de reparto, galardón entregado a Walter Huston, quien también se hiciera merecedor al Globo de oro. Inexplicable que no fuera tomada en cuenta la banda sonora del compositor austriaco Max Steiner; caprichos de la Academia, supongo.

La competencia en el rubro de Mejor película era complicada y El tesoro de la Sierra Madre perdió ante Hamlet protagonizada por Laurence Olivier.

A pesar de los premios y reconocimiento de la crítica especializada, la cinta no tuvo la aceptación esperada por parte del público confundido por la mala publicidad que la anunciaba como un western. Como tantas obras maestras ha sido revalorada. El American Film Institute la considera una de las 100 mejores películas de la historia.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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