Mundial Cinescopia: Grupo C
La cinematografía de Brasil ha crecido tanto en los últimos años que, después de 2 ediciones, puede permitirse darle descanso a “Ciudad de Dios” y cambiar de candidata, esta vez a una película ya convertida en un clásico. Todo indica que el país carioca se paseará en este grupo con relativa facilidad debido al desconocimiento general del resto de la competencia, pero eso no será impedimento para que Marruecos y el estado fallido conocido como Haití den pelea con tal de sobrevivir. Eso sí, si Escocia no puede pasar de fase de grupos con la película más conocida de su historia, ya no sabemos qué hacer con ellos.
Recuerden que tienen 3 días para votar por su película favorita del grupo. Las dos películas con mayor cantidad de votos pasan a la ronda de dieciseisavos de final, mientras que el tercer lugar deberá esperar los resultados de otros grupos para saber si continúa en juego.
BRASIL – Aún estoy aquí (Salles, 2024)
POR EL FETT
Walter Salles regresa a su mejor nivel con un himno de amor parental destruido por la violencia y la dictadura, un cine de protesta, reflexivo e imperativo para reconocer la oscuridad de nuestro pasado y presente. Aunque no puede evitar al final caer en ciertos toques sensibleros y manipuladores, es durante el arco introductorio y la transformación del drama en un thriller político repleto de tensión, donde el director convierte al espectador en un miembro más de los Paiva, explorando y manifestando el mismo dolor y resiliencia. Además de la PERFECTA actuación de Fernanda Torres, el otro gran valor de la cinta es que su dolor emerge de la misma desaparición del protagonista en el primer acto: el propio Rubens Paiva
MARRUECOS – Le Grand Voyage (Ismaël Ferroukhi, 2004)
POR URIEL SALVADOR
Reda es un joven franco-marroquí quien está en preparación para sus exámenes y quien se ve obligado a llevar a su padre en su peregrinación a La Mecca en un auto destartalado. En su camino, se encontrarán a un grupo de excéntricos personajes e irán confrontando el tradicionalismo del padre con el modernismo del hijo y aprenderán a conocerse y respetarse mutuamente, a pesar de las diferencias que implica ser de generaciones diferentes. Si bien la película resulta por momentos una fórmula complaciente, toma fuerza hacia su desenlace, tanto en lo narrativo como en lo visual y lo emocional, con un mensaje potente sobre la unión de los grupos humanos a través de las creencias religiosas. Con fotografía preciosista y música deliciosa, este debut de Ferroukhi como director fue premiado en Venecia y se hizo acreedor a una nominación al BAFTA como Mejor Película Extranjera.
HAITÍ – Freda (Gessica Geneus, 2021)
POR URIEL SALVADOR
El retrato de un país en el que Gessica Geneus captura la esencia de un estado fallido a través de unos pocos personajes, pero que permite que temas como la corrupción, la revolución y la delincuencia aparezcan en segundo plano. Muchos desean marcharse, pues sus oportunidades son limitadas y se conflictúan entre mantener la identidad nacional y la lucha por la supervivencia económica. Si bien todos enfrentan crisis, la misoginia, el racismo y la eliminación cultural pesan especialmente sobre 3 mujeres oprimidas por los estragos del colonialismo y el capitalismo, obstruyendo a la familia, el amor, el romance, la intimidad, el sexo y la salud mental.
ESCOCIA – Trainspotting (Boyle, 1996)
POR EL FETT
Su obra cumbre y que marcó un parteaguas social dentro del cine y la cultura: el del final de la juventud de la generación X. No es de extrañarse entonces que a partir de ese incomodo pero adecuado momento la cinta se haya convertido en foco de culto instantáneo, atención que sigue prosperando hasta nuestros días a 25 años de haberse estrenado. La mayor virtud es la honestidad de su lenguaje y propuesta. Boyle se sitúa en un trozo de esa generación perdida y por mandato del arte les provee de una definición dentro de la cultura y sociedad ¡Así de relevante! Aunque su cuadro argumental se posiciona en un mundo donde esa pérdida de identidad y confusión de status y futuro era complementado por la explosión del mundo de las drogas, las situaciones y la naturalidad de esta proeza logró trascender y trasgredir tanto a la sociedad europea como a la americana, haciéndola un himno atemporal sobre la juventud