Museo: Exposición histórica sobre el cine mexicano

Hay que preguntarse justamente si en este limbo en el que reposa el cine mexicano actual cualquier producto “experimental” puede venir a tomarnos con la guardia baja y posicionarse truculentamente como el estandarte fílmico que la industria nacional requiere. En un país que ha dejado su posición fílmica muy atrás y sus mejores talentos tienden a emigrar para que su crecimiento y evolución artística se dé ¿los pocos que quedan dentro del territorio tienen la calidad necesaria para defenderlo del extraño enemigo que osa profanar, con Televisa, los suelos? Y es que seamos honestos al cuestionarnos: ¿en un país donde estamos acostumbrados a comer frijoles sin sal todos los fines de semana con la basura de Videocine y Distribución Cinepolis, cualquier pinche queso de mesa por más pasado que esté ya nos hace aplaudir el mismo caldo?

Al ser un detractor de la familia Derbez y de Videocine y de seguir muy cerca el cine nacional por lo menos en los últimos 10 años, puedo dar testimonio que Museo representa un avance importante en la industria, confirmando el estatus de otro orgulloso hijo fílmico de la patria y con él, haber contestado a todas las dudas que me abordaron con un fulminante “No”: no estamos ante “otra”, tampoco ante ningún “experimento” o propuesta “pretenciosa”, sino ante una de las mejores películas mexicanas de los últimos tiempos que confirma el talento de Alonso Ruizpalacios y lo hace ingresar en ese selecto grupo de films que en el nuevo milenio han podido ingresar a las grandes ligas y memorias de nuestro cine (dejando de lado el formato documental), un fiel difunto que aún sutilmente nos persigue a través de estas seguras y excelentes obras.

Museo es, como su nombre lo indica, una muestra histórica de algunas de las corrientes fílmicas más conocidas de las últimas décadas de nuestro cine; un compendio de tonalidades y géneros cobijados bajo un único y peculiar estilo que dentro de su desfachatez, intenta y logra preservar algunos de los elementos estéticos y narrativos más representativos de nuestra cultura desde un punto de vista tanto fílmico como social, en este último rubro situándose en uno de los años más recordados por la historia mexicana, pero de manera alegórica también tomando deidades y personalidades prehispánicas como participes importantes dentro del relato.

Ruizpalacios toma el concepto “historia” como principal referente de su narración, estableciendo que la naturaleza de la misma puede ser tan verdadera como ficticia según quién y cómo se narre, recayendo su absoluta veracidad solo en la persona que lo vivió. El cineasta replantea y traslada esta “antropología” a sus dos parias protagonistas, dos individuos que fueron los protagonistas de uno de los robos más infames en la historia de México y que bajo su lente, se exhiben como dos antihéroes juzgados de manera histórica en una sociedad que justamente los ha olvidado.

Si bien estamos ante lo que en esencia es un thriller, Ruizpalacios se mueve entre la comedia y lo surreal en lo que también es una “buddy movie” repleta de una jerga mexicana exquisita en diálogos y un ritmo trepidante que decae solo un poco previo a su conclusión. Parece que el mexicano de hoy impactado por tanta basura cómica romántica ha olvidado lo que el cineasta intenta aquí rescatar con pasajes que van del cine de ficheras y vedettes, hasta un surrealismo más aplicado desde la técnica que de la narrativa, con desfasamientos de voz, fotogramas y hasta la inclusión de pasajes donde propositivamente se cuela su voz misma,  la palabra “acción” y las cámaras, en un juego que si bien se torna sucio, propone un homenaje a ese cine serie b y de videohome mexicano ochentero, perfectamente adecuado para la naturaleza de uno de sus protagonistas y para la época. En este juego de tonos y planos es donde el director ve tanto su clímax como puntos más débiles, pues a pesar de que logra secuencias exquisitas, como el robo del museo o la cena de Navidad previa a este, con primeros planos que retoman ese estilo de principios de los 90’s, también decaen en su remembranza “fichera” con excesos de dicha fórmula, viendo también caer en dicho lapso el ritmo del relato.

En cuanto a las actuaciones no cabe duda que Gael García Bernal es capaz aún de volver en el tiempo para representar personajes más jóvenes; si bien dicha línea y permisiva es apenas justificable, el actor se muestra maduro y comprometido con la visión de su director, aportando al eje de la trama la credibilidad y humanidad necesaria para intentar justificar los hechos en los que su inexplicable personaje incurrió. Por otra parte Leonardo Ortizgris, aunque a mi parecer un poco sobreactuado, equilibra de manera entrañable la explosiva personalidad de Gael, en una química rara pero solvente a la que el director solo le faltó una cosa, cuidar más su narración en “voz off”, muchas veces inentendible, un error injustificable que a pesar de su logro denota aún su novatez en apenas su segundo largometraje. El reparto es enriquecido con la correcta actuación de la fetiche del director Ilse Salas (mucho talento a la cual solo hay que encausar con buenos proyectos), y con las potentes presencias extranjeras del chileno Alfredo Castro y del de Malasia Simon Russell Beale.

La falta o exceso de identidad nacional es al final la moraleja que encierra este excelente film ganador del mejor guion en el pasado Festival de Berlín, uno que deberá ser recordado como uno de los testimonios fílmicos más nutridos de nuestra cultura, sociedad e historia al menos de los últimos 18 años y en el que recae la responsabilidad de marcar un nivel de calidad para los futuros proyectos de Alonso Ruizpalacios, nuevo orgullo nacional

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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