Obsession: la nueva obsesión centennial del terror indie

Abrazada por este aire de cine indie, Obsession se ha convertido rápidamente en una película bastante popular y con muy buenas críticas, siendo de esas sorpresas de terror que surgen cuando menos se esperan. Cuál sería mi sorpresa al escuchar dicha popularidad, después de haberla visto hace casi 2 semanas y pasar rápidamente a la pila de filmes que olvidé que vi (hasta pasé por alto escribir el review).

Su premisa es sencilla: Bear, un chico enamorado de una de sus mejores amigas de toda la vida (Nikki), se encuentra por casualidad con un artefacto “mágico” que promete hacer realidad cualquier cosa que se desee, por lo que él decide pedir que la chica se enamore de él, convirtiéndose en una obsesión que alcanza límites extremos.

Me cuesta un poco entender qué es lo que puede hacer brillante a Obsession, pues está basado en una fórmula muy básica de película de terror. Si bien, es verdad que no es del tipo de horror que está ligado a entes demoníacos o asesinos seriales, sino a uno del tipo más psicológico, esto no quita su simplicidad y la aplicación de patrones comunes para desarrollar su problemática, los cuales hacen que toda la historia se sienta muy familiar.

Sumado a esto, no hay nada particular que sea impredecible en la narrativa de Obsession, pues después de ser introducido el argumento principal, todo sucede tal cual se podría imaginar, teniendo personajes muy poco redondos cuyas acciones están delimitadas y terminan siendo fáciles de pronosticar. Dicho esto, podemos exponer que el camino es entretenido pero el destino es hartamente ordinario.

Algo que hace muy bien el director Curry Baker es reflejar esa incomodidad que conlleva el mostrar un amor obsesivo, que se ve evidenciado no solo en interacciones entre la pareja sino también en su círculo social, en la que espectador actúa como un miembro más de ese grupo al ser testigo de dichas situaciones, cuyo entorno molesto traspasa la pantalla. Mención especial también para la joven actriz Inde Navarrette, cuya interpretación es, sin duda, lo más destacable de Obsession y tal vez la razón por la que gana más credibilidad esta historia.

Sumado a esto, Obsession tampoco escatima en mostrar cómo los límites se ven rebasados cuando existe esta obsesión, presentando escenas que pueden llegar a ser consideradas de mal gusto, rayando entre lo ridículo y extravagante. Cabe aclarar que esto se siente intencionado y que encaja de forma lógica dentro de la narrativa que se intenta contar, aunque también es entendible que no todo tipo de público se sienta cómodo con esto.

Mi tema con Obsession no es que sea una terrible película, pero sí una muy mediana que no me ofrece nada suficientemente interesante o innovador, y que, a pesar de ser entretenida, sigue una premisa bastante sencilla anclada a este muy explotado elemento del deseo que se cumple y no se hace realidad como se esperaba.

Obsession parece dirigida a nuevas audiencias centennials que no estén tan familiarizadas con el género, y que encuentren sorpresa en que el terror no esté basado solamente en jump scares y muñecas con poderes sobrenaturales. O al menos ese es el único motivo que le encuentro a su desproporcionada e infundada popularidad.

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Acerca del autor

Kim Tobias   @kimm_tobias  

Enamorada del cine clásico y los guiones astutos. También odio los finales felices... ["La estimulación visual es la razón del cine. De otra manera podríamos simplemente apagar las luces y llamarlo radio" R.A.]


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