Recomendaciones para escapar de la cartelera: Churros Navideños

Llega la época decembrina y con ella los regalos obligados, las fiestas y todo el mundo deseando paz y amor (También se vale de forma hipócrita). Esta es una época de ver televisión junto a la familia y llorar a moco tendido con los milagros navideños ¿O no? ¡Pues no! Si ya estás cansado de ir a visitar a la tía que te jala los cachetes y te besuquea, de ver a tus primos insoportables que solo te presumen los regalos que  sus padres les dieron para mantenerlos callados y de que te estén preguntando si ya tienes novi@ o para cuándo te piensas casar, entonces es tiempo de que esta Navidad rompas la tradición y te recetes unos buenos churros navideños, cortesía de las recomendaciones de tus amigos de Cinescopia.

Introducción de Chikilla

peliculas

Las bellas Mrs. Punisher, Chikilla y Cat Movie Lee, el implacable Bedub, el ocioso de El Fett y el ñoño del Arquicruz se complacen en presentar 6 recomendaciones para escapar de la cartelera para esta navidad, 8 churros cajetosos que nunca nos cansamos de ver y que en muchos de nosotros ocupan ese lugar de “gustos culpables” ¿La cartelera apesta y está repleta de remakes mal escritos y dirigidos? No se preocupen, pueden quedarse en casa y ver estos clásicos una y otra vez y nunca se aburrirán

¿Y sus recomendaciones estimados y queridas lectores? ¿Cuáles serán? Se vale compartir

 

Home Alone (Chris Columbus, 1990)

Mrs. Punisher

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Debut y despedida de Macauly Culkin

A nadie más que a El Fett se le ocurre dejar tarea en plena temporada navideña, así que a regañadientes y poniendo pausa (sólo por un momento) en la ingesta de alimentos hipercalóricos, me dedico a revelar otro placer culposo. Sé que no saldré ilesa de esto porque de seguro mí fabricada imagen de intelectual de izquierda va a salir de este post más abollada de lo que ya está. A estas alturas parece un cacahuate garapiñado.

Churros Navideños pidió, churros navideños le damos, y ¿quién más pasado de churro que Macaulay Culkin? Creo que todos los que pasamos en nuestras juventudes por el año 1990 nos acordamos de “Home Alone”, y los que no se acuerdan es que no habían nacido.

¡Mea culpa! Lo acepto sin chistar, confieso que en su momento disfruté mucho la película, ese condenado escuincle me resultó bastante simpático por aquellos años, claro que fue algo así como “one hit only”, porque no pudo superar ese personaje. Tan es así que ahí viene de regreso el angelito con ese trauma de ser olvidado en casa.

Me consuela saber que no fui la única en caer a los pies del güerito este, ni siquiera el “Rey del Pop” pudo resistirse a sus encantos. “Home Alone” fue la película más vista de ese año, con una recaudación histórica en taquilla. Y aunque John Hughes tenía su gracia para la comedia y el guion era más o menos bueno, fue el carisma de Culkin  lo que hizo trascender a la película.

Para los menores de 25 años les diré que la historia tiene que ver con una familia ligeramente caótica y millonaria que va a pasar las navidades en París, con todo el ajetreo del caos familiar resulta que se les olvida el niño en cuestión. Así, tal como lo lee, se les olvidó el chamaco en el ala norte de la mansión y no se acordaron de él hasta que iban volando a la Ciudad Luz.

Dejando fuera a la psicología involucrada en la cinta nos podemos entretener con la poco creíble idea de ver a un niño de ocho años lidiando con unos ladrones no muy brillantes (Joe Pesci y Daniel Stern) y un vecino muy sospechoso. ¿Ilógica?, sí, pero muy divertida si se ubica a usted mismo en esa edad y en ese escenario.

Creo que sin pendiente se puede decir que Mi pobre angelito” es todo un clásico navideño, no tiene la belleza de un cuento de Ray Bradbury, pero tiene la  música de John Williams. Para bien o para mal dejó una huella en quienes la vimos y una que otra escena para la posteridad.

Aproveche los días de ponerse nostálgico, agarre a sus chiquillos, asegúrese de cerrar con llave todas las puertas, vigile que la tarántula está en su lugar y que no deja a ningún plebe fuera de la cama, para  proceder a encobijarse y ver Home Alone con una dotación de pizzas doble pepperoni. Eso de las pizzas de queso es una aberración, si no me cree, vea en qué terminó “mi pobre angelito” por andar comiendo eso.

Sin más que agregar, aprovecho este post para desearles una muy feliz navidad. Coma y no deje de comer, que el caos familiar siempre se lleva bien con las calorías.

 

Gremlins (Joe Dante, 1984)

Chikilla

Gremlins-Poster

En esta selección de churros Navideños no podía faltar esta cinta que con el paso del tiempo se ha convertido en clásica y que ciertamente los canales nacionales deberían de programar en esta temporada… Hablamos de Gremlins. Esa original y divertida cinta de comedia-terror que vio el mundo por allá de 1984.

                No lo mojes

No lo expongas a luces muy brillantes

Pero sobre todo, no olvides NUNCA DEBES alimentarlo DESPUES de la medianoche

3 simples y sencillas reglas que no fueron suficientes para Billy, quien como regalo navideño recibe un mogwai que su papá compró en una tienda de artículos chinos. Gizmo, la tierna criatura de ojos enormes y orejas puntiagudas, con el gran inconveniente de reproducirse cuando se moja, es el encargado de traer el terror a la Navidad de la mano de sus involuntariamente procreados hijos. Esta cinta Navideña ya de culto y clásica fue la primera que nos enseñó que no todo son villancicos en Navidad, que existe el terror y a veces viene en tiernos y pequeños empaques.

Estos engendros de satán se encargan de hacer ver al Grinch como niño chiflado, ellos son perversos, desastrosos, traviesos y vengativos, solo basta ver lo que le hacen a la amargada  anciana que sube las escaleras en una silla eléctrica pegada a la pared. Nunca antes una matanza nos había causado tanta diversión.

Podría decirse que esta película ochentera inauguró el Bloody Xmas que conocemos actualmente. ¿Es buena?  Es divertida y bastante. Usted dedíquese a comer palomitas mientras estos seres enfermos se dedican a martirizar a todo un pueblo de aburridas personas en la noche en que el amor lo inunda todo. Y póngale especial atención a ese desgraciado de ‘rayita’… no hay criatura navideña más cabrona que rayita porque es inteligente y malévolo.

La película si bien no es una joya de la comedia o el terror tiene sus momentos, como cuando Kate le cuenta a Billy porqué odia la Navidad, es un momento triste pero que a mis tiernos 10 años me dio muchísima risa.

Estamos seguros que esta película lo mantendrá entretenido si es usted de esos grinch que odian estas festividades y si aunado a ello le ponemos el ingrediente sangriento ¡Que le cuento! Pasará unas rojas navidades absolutamente entretenido con Gizmo y su banda de gremlins torturadores.

 

El Tejedor de Milagros (Francisco del Villar, 1962)

Cat Movie Lee

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Lo sabe todo aquel que me conoce bien, las fiestas navideñas me ponen de un humor particularmente malo. Sí, soy un grinch y contra eso ni el amor de mis amores, ha podido hacer nada… qué le voy a decir yo a usted, hay algo en el ambiente de estas fechas que me amarga, me inquieta y me parece absolutamente innecesario; quizá sea que conforme pasan los años la ilusión y la fantasía de antaño prevalece sólo en los recuerdos de mi infancia, sí es así, que prevalezcan las sonrisas en la memoria de quien aquí escribe.

Pese a todo lo anterior, el cine y la literatura, aliados eternos de mi repelús navideño, me han dejado verdaderas joyas para disfrutar del placer de los días de asueto, el descanso y el hartazgo de comida y viandas diversas. Un ejemplo claro de ello es El Tejedor de Milagros, una historia de corte surrealista en ese México de carencias que propicia el espacio para que la fe o la ignorancia (según se aprecie), dé paso a lo que parece ser ni más ni menos, que el nacimiento de un nuevo mesías; en las mismas condiciones y circunstancias que hace más de dos mil años.

¡Imagínese! El nacimiento del redentor de la humanidad en territorio tenochca, la corrupción de tres reyes magos convertidos en tres padrinos extorsionadores, una madre María que apenas y tiene voz, un padre explotado y al final, un pueblo que sigue sin comprender el mensaje y significado de este suceso. Igual que antaño, igual que siempre.

Con actuaciones del gran Pedro Armendáriz y Columba Domínguez, la fotografía del inigualable Gabriel Figueroa y la dirección de Francisco del Villar, esta joyita de nuestro cine formó parte de la Selección Oficial del Festival de Berlín de ese mismo año. Una historia que desgarra y mancha la pulcra blanca navidad. ¡Véala!

 

Rare Exports (Jalmari Helander, 2010)

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Las festividades dan para todo excepto para buenas películas, aun así una historia que incluya a un Santa Claus inquisidor llama la atención. Una excavación realizada por una compañía gringa al norte de Finlandia encuentra varios metros bajo tierra un  extraño descubrimiento, una caja que contiene a un gigantesco ser de largos cuernos. En la mitología finlandesa este ser es el verdadero Santa que no da regalos sino que los exige y encima castiga con azotes a los niños malos.

Pietari es un niño aventurero del pueblo quien se siente perseguido por una figura extraña, al tratar de contarle a su padre este no le cree pues tiene cosas más importantes en que pensar. El padre encuentra a un anciano en una trampa para lobos y lo considera muerto, lejos de la realidad el anciano tiene mucha fuerza y vitalidad. Con la ayuda de sus amigos intentaran venderlo a la compañía gringa pues ellos creen que es Santa, lo que están buscando en las excavaciones. Pero Pietari sabe que no es así y la desaparición de todos los demás niños del pueblo confirma sus sospechas, el anciano es un elfo ayudante de Santa.

Una muy original propuesta que maneja al mismo tiempo varios géneros y que termina siendo una aventura arriesgada en su conjunto. Además de tener a un niño héroe lo que hará las delicias de los más pequeños pero con partes de terror muy bien realizadas, lo que la deja en un limbo y con una seria dificultad de encontrar el espectador correcto.

 

Die Hard (John McTiernan, 1988)

Arquicruz

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Antes de que Bruce Willis se quedara sensualmente clavo y Alan Rickman se volviera el ídolo de las jovencitas potterianas, hubo un tiempo en que fueron enemigos acérrimos en un clásico imperdible de estas fechas llenas de amor de paz.

Rompiendo con todo el mensaje hipócrita de amor y paz y perdonar a tus enemigos, en 1988, John McTiernan se encargaría de dirigir la adaptación de la novela del escritor Nothing Lasts Forever y volverla un “Must See” de la cultura pop que rompería con los acostumbrados filmes de estas fechas con niños olvidados en su casa, juguetes prometidos y uno que otro fantasma de navidad.

Aquí los malosos se les ha ocurrido llevar a cabo un atraco en la plaza Nakatomi donde trabaja la señora Holly Genaro y quien por desgracia para estos alemanes incautos, es la esposa del oficial de Nueva York, John McClane, quien no se quedaría de brazos cruzados a esperar a que el FBI o el SWAT les crecieran un par de pelotas para tomar las acciones debidas, por lo que decide infiltrarse en el lugar para salvar a su damisela en aprietos.

Aquí veríamos a este hombre, pelear, matar y sangrar como todo un macho Alfa de los 80´s (de esos que no se hacen ahora) hasta llegar con el mero mero de los atacantes, Hans Gruber y lanzarlo por las ventanas del edificio Nakatomi y así no solo salvar a su amada sino salvar la navidad.

Si ustedes no están para sentimentalismos y después de estas compras de pánico se sienten hechos trizas no duden en gritar yi pee kay yei mientras se lanzan a ese montonal de gente para conseguir los regalos para sus seres queridos.

Felices Fiestas ¡Hasta la próxima!

 

Surviving Christmas (Mike Mitchell, 2004)

El Fett

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¡Lléveme la chingada cada que veo este bodrio y churro navideño que por alguna extraña razón me hace quedarme pegado al televisor y carcajearme de lo lindo con las estupideces del Bataffleck y compañía! No me importa, pues la historia de un seriamente trastornado millonario que renta a una familia para pasar la navidad a expensas de que esta se encuentre en una etapa crítica de autodestrucción me hace pasar un buen momento navideño televisivo no importándome que en otro canal se encuentre Die Hard o hasta las veinte mil repeticiones de Home Alone ¡No! Yo me quedo con esta disfrutable mierda.

Nominada al Razzie por peor película, actor y guion y protagonizada por Affleck y Gandolfini en compañía de una pareja de féminas más experimentadas en el género como Christina Applegate y Catherine O’Hara, la premisa es tan absurda e infantil pero al mismo tiempo tan grotesca e incómoda que destapa la risa fácil en variados momentos, de entre los que destacan la renta de un abuelo llamado “Doo-Dah”, la faceta pornográfica de la matriarca expuesta a su hijo, varias insinuaciones incestuosas, el suplemento afroamericano estereotipado, los recurrentes sacrificios de la paz y los valores familiares en pro del dinero.

¿Por qué su cazarrecompensas goza tanto con esta sacrílega bazofia de temporada?  Créanme cuando les digo que no lo sé; quizá sea su humor negro mal desarrollado en una historia con poca o nula estructuración en cada uno de sus personajes que me remite a mi infancia y al recuerdo de mis caricaturas favoritas, los Looney Tunes, personajes ácidos que se deleitaban en escenarios y sucesos irracionales y a los cuales les importaba un carajo cualquier delimitación o lógica en sus aventuras ¡Patrañas! Quizá la edificación de una familia disfuncional y el humor baboso sean los ingredientes principales para que su servidor se sienta identificado en estas fiestas.

Una idiota pero disfrutable pieza navideña ¡Pero hey! Pedimos churros

¡Feliz navidad a todos y mis mejores deseos!

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