Recomendaciones para escapar de la cartelera: Favoritas ganadoras de la Palma de Oro

En marzo pasado publicamos en esta su sección mensual de Recomendaciones para ver en casita buen cine y escapar de la cartelera del cine, una lista de favoritas ganadoras del Oscar que favoreció bastante en variedad de géneros, estilos y a la postre generación de ideas para esta columna, una de ellas que ni tardo ni perezoso el creador de la misma, nuestro colega y estimado Bedub, propuso desde aquel tiempo pero que por circunstancias de fechas como el aniversario de Cinescopia, el día de la madre y del padre, tuvo que esperar hasta este mes

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Pues bueno, en esta ocasión las recomendaciones de nuestros autores hablarán de algunas de sus favoritas ganadoras de la Palma de Oro en Cannes ¡¿Qué tal?! 7 films recorriendo el que aún se posiciona como el galardón más importante a nivel cinematográfico no solo de Europa, sino del mundo y la historia de este nuestro amado séptimo arte

Las bellas Mrs. Punisher, Cat Movie Lee y Kim Tobías, el joven Ed Sunderland, el implacable Bedub, el ocioso de El Fett y Cinescopia se complacen en presentar 7 recomendaciones para escapar de la cartelera, que créanos, necesitaran esta segunda quincena no solo para escapar de la pobre propuesta en el cine y hartos churros  (Como nos lo dice el Pronóstico Palomero), sino para también justificar e incrementar su sabiduría cinéfila viendo algunos productos de alta calidad venidos de los mejores años del Festival de Cannes

¿Y sus recomendaciones estimados y queridas lectores? ¿Cuáles serán? Se vale compartir

 

La Misión (Roland Joffé, 1986)

Mrs. Punisher

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Fugarse de la cartelera en temporada de churros cinematográficos no es nada difícil, hay infinidad de películas para escoger,  que lleven el visto bueno de Cannes es buen termómetro, pero como buena ñoña lo mío era buscar entre algo emotivo empalagoso o algo con causa. Para su buena suerte mi recomendación es una película extraordinaria en muchos sentidos, no digo que sea perfecta, pero admitámoslo hay muchas cosas más allá de Kubrick. Y después de decir esto siento la furia de El Fett caer como sombra sobre mí.

La Misión tiene así como que de todo, muy buen trabajo en la dirección, un soundtrack orgásmico que… me vino a la mente la imagen de Ennio Morricone, mejor cambiemos orgásmico por una de las bandas sonoras más bellas de la historia del cine. Robert de Niro y Jeremy Irons están excelsos, bueno hasta el mozalbete de Liam Neeson tiene un papel creíble, no importa que pocos se acuerden de que él sale en la película. Chris Menges y su fotografía nos pueden dejar sin aliento,  los escenarios naturales le ayudaron mucho, pero no por eso se quedaron conservadores con las escenas. Robert Bolt hace lo suyo con el guion y listo, tenemos una película maravillosa (aunque no sea de Kubrick).

Ambientada a mediados del siglo XVIII (basada en hechos anteriores a esta fecha) en plena temporada de la evangelización de las colonias en América, Rodrigo Mendoza (Robert de Niro) es un mercenario tratante de esclavos y el padre Gabriel (Jeremy Irons) es el Jesuita encargado de la Misión de San Carlos, ubicada en el corazón de la selva en la zona de las cataratas de Iguazú, territorio guaraní (actuales territorios de Brasil, Paraguay y Argentina). El padre Gabriel trata de evangelizar pacíficamente a unos indígenas y al mismo tiempo redimir a Mendoza. Con la imposición de los portugueses como nuevos amos del territorio estos dos personajes deberán de tomar la decisión de abandonar al pueblo guaraní a su suerte o quedarse a defender la misión de San Carlos rompiendo el voto de no violencia.

Redención, penitencia, libertad, yugo eclesiástico, la imagen del ser humano autodestructivo, la transformación de un ateo en creyente,  esclavitud, monarquías totalitarias; demasiados temas para abarcar en una sola película. Tal vez la pretensión es lo que la demerita un poco, porque con tanto tema complicado se queda con uno que otro hoyo en la historia. De cualquier manera sus aciertos son tales que logra transformar una realidad trágica en extremo en imágenes de belleza sublime, tiene escenas que no nos podremos quitar de la mente nunca.

Está bien, lo acepto, no es Kubrick y no es perfecta, demasiado bella sí, pero ni su belleza, ni su imperfección pueden evitar llevarnos a una reflexión sobre nuestra propia naturaleza y su efecto destructivo. A mi parecer una excelente opción para un fin de semana llovioso, de esos que invitan a quedarse en casa encobijados y viendo películas entre palomitas y kleenex moquientos.

 

La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960)

Cat Movie Lee

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Si hay que adentrarnos en el glamour, el arte y la belleza de lo que en un principio fue (y se supone que sigue siendo) Cannes, sin duda debemos de mencionar a la que por muchos, es considerada la obra maestra de Federico Fellini. Y es que cuando uno intenta hablar de ella, de lo que representa como aportación al mundo del cine, sus infinitos simbolismos, carga poética, crítica social, religiosidad, fantasía y todo lo que a usted y a mí se nos pueda ocurrir, al final nos hará lucir como unos completos idiotas.

Está bella oda romana, exquisita, deliciosa y por demás elegante, enamoró y embriagó al Festival de Cannes en 1960. Todos cayeron a sus pies y desde entonces el mundo entero ha vivido bajo su eterno influjo. Marcello Mastroianni es un adonis y Anita Ekberg es Afrodita ¿hace falta que le diga más? Añada los escenarios romanos más idílicos y rocíe la magia del ojo de Fellini. Le dije, sólo puedo caer en la redundancia y la estupidez que por otro lado, reflejan mi insaciable admiración por este director y su obra y por mis ganas de seguir en este sin vivir, tal cual le pasa al personaje de Marcello.

Nada es para siempre, dicen que nada es para siempre… sólo somos demonios condenados a una vida de excesos, vertiginosa pero al fin, dolce vita

 

The Pianist (Roman Polanski, 2002)

Kim Tobías

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Basada en la biografía del destacado músico polaco Wladyslaw Szpilman, la historia cuenta a detalle las vivencias de este gran compositor durante la segunda guerra mundial, quien a causa de su origen judío es enviado junto con su familia a un campo de concentración. La diferencia, sin embargo, es que él logra escapar de ese inicial destino pero esto lo obligará a vivir escondido de los dominios Nazis por todo el tiempo de guerra. Aquí es donde encontramos la perspectiva que diferencia a la cinta de las demás con las que comparte época, mostrándonos las dificultades y sufrimientos por los que pasa nuestro talentoso pianista para sobrevivir en las ruinas de la ciudad de Varsovia en busca de comida y refugio.

No es un secreto que particularmente este instrumento musical es de mis favoritos, y es que con tan solo unos acordes es capaz de mover emociones tanto dramáticas como agudas, situación tan armónica y hermosa como analogía del filme mismo y las sensaciones que proyecta en su público. Grandes actuaciones, excelente dirección y una historia sobre los días de holocausto única dentro de la temática y tan virtuosa como el gran artista protagonista.

 

Paris, Texas (Wim Wenders, 1984)

Bedub

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Dirigida por el maestro alemán Wim Wenders, la gran ganadora del festival de 1984 donde también se llevó el premio Fipresci y el premio del jurado Ecuménico. Un hombre aparece de la nada en  el desierto de Texas, es recogido y llevado a una estación de policía donde es reconocido por su hermano quien le dice que tiene un hijo. Al conocerlo empieza a recordar el porqué de su aparición en el desierto: Fue la depresión y la melancolía del abandono de su esposa lo que le llevó al límite.

A pesar de contar con el apoyo de su hermano, el padre no logra encajar en su nuevo rol. Él sabe que le debe a su hijo mucho más que atención, le debe una vida de cuidados y cariño. La única manera de resarcirse y de encontrar cierta paz interior es ir en busca de la madre, la cual a pesar de todo no ha dejado de querer, si bien esta vez deja a un lado su egoísmo para encontrar su redención.

Cuando se habla de películas de carretera se refieren a viajes introspectivos de los personajes, lo que las hace complejas y al mismo tiempo paradójicas con la sencillez de la historia en sí. La gran dirección del cineasta alemán se ve exaltada por la sorprendente fotografía del holandés Robby Muller y la portentosa música de Ry Cooder, los tres en  conjunto nos muestran la desolación de las vidas de cada uno de los personajes que solos se encuentran limitados pero juntos logran algo muy poderoso.

Una de las selecciones del festival que generó unanimidad entre la crítica y el público, algo realmente muy difícil de lograr dada la disparidad de opiniones, por lo cual a mi parecer tiene un mérito excluyente.

 

The Third Man (Carol Reed, 1949)

Ed Sunderland

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Holly Martins, un escritor de novelas Western viaja a la Vienna de la post-guerra en búsqueda de trabajo ofrecido por su amigo Harry Lime (Orson Welles), al llegar se entera de que su amigo murió atropellado, y dentro de la entonces división territorial de los aliados militares, un par de oficiales británicos le explican la relación de su amigo con el crimen. Tras encontrarse con uno de los amigos de Lime presentes durante su accidente, le explica que les había encargado cuidar de nuestro protagonista y su novia Anna, la cual también se encontraba en Vienna. Una vez encontrando a la novia de Lime, deciden cuestionar al portero del edificio ubicado en frente de donde sucedió la tragedia, que les comenta la presencia de un tercer hombre durante el incidente, por lo cual Martins empieza a cuestionar que realmente haya sido un accidente…

Estamos ante una de las películas más románticas y pesimistas del cine noir, uno que reflexiona sobre las propias condiciones bajo las cuales se presenta lo sobresaliente, lo memorable. El pesimismo subsecuente a la guerra se confronta de forma agresiva con el personaje de Welles y con su propio contexto social, en el cual se reinterpreta el dicho de que “El fin justifica los medios” como una manera de no plantearse una cuestión moral si esta compromete nuestros intereses personales.

El misterio centrado en los motivos personales y emocionales de nuestros personajes principales hacia la imagen de Harry Lime se yuxtapone ante el desinterés de este personaje y las consecuencias de sus crímenes, que cómo aquella última toma de esta legendaria película, pasa desapercibida ante lo que realmente nos mantuvo interesados en la narración.

La Palme d’Or, así como cualquier otro galardón cinematográfico que exista, no representa si no una referencia de la propia concepción ideal de la técnica de su tiempo, razón por la cual haciendo una revisión de aquellas obras acreedoras a este reconocimiento desde que existe el Festival de Cannes, son muy pocas las cintas que hoy en día se mantienen, esta obra de Carol Reed es una de ellas, y varias del resto han sido mencionadas por los demás autores en este mismo especial, sin embargo The Third Man es una historia que no solo se puede buscar por su valor histórico, si no por el propio amor al séptimo arte.

 

Fahrenheit 9/11 (Michael Moore, 2004)

El Fett

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¡Oh sí! Cuando en 2004 la Palma de Oro fue a parar a manos del polémico documentalista, trasgresor, honesto pero en veces exacerbado en su tono narrativo, Michael Moore, fue como si el Festival de Cannes y  toda la comuna cinematográfica europea le declarara una repugnancia global y pública a Estados Unidos, a sus valores, a su sistema general y hasta a su premio (El Oscar); no era una declaratoria de guerra física, ni siquiera intelectual, sino simplemente un comunicado artístico de lo grotesco que puede llegar a ser su sociedad y sus ruines fines políticos – culturales – económicos ¿Y qué mejor que hacerlo premiando a su hijo más rebelde? Al que no se callaba, al que durante un tiempo fue quizá el enemigo público número 1 del gobierno de los Estados Unidos y poseedor de un arma que ni el gran villano Bush pudo parar en aquel momento: el hermoso arte del cine, en este especial caso, en su formato documental

Si bien es cierto que este documental sobre los misterios del 9/11 no fue el clímax para Moore en ningún sentido (Eso déjenselo a su previa y sencillamente extraordinaria Bowling for Columbine), este posible trato mediático de Cannes al otorgarle el premio se puede justificar en la revolución narrativa que el cineasta implementó en el formato documental, incluso siendo uno de los precursores del ritmo actual que ha tomado dicho género y que en parte lo ha hecho más conocido entre los espectadores acostumbrados hasta ese tiempo a solo ver ficción. Pero el valor de Fahrenheit 9/11 es precisamente una amalgama entre eso, entre la ficción y lo real, pues el estilo de Moore engloba a un contexto crudo, brutal y real narrado de manera tan ágil que lo convierte casi en un cuento o relato de ficción, con héroes y villanos, victimas y compinches, con una línea cronológica tan entendible y reveladora que tan pudiera ser usada como material para docencia, como también para tocar las fibras más sensibles del mas macho cinéfilo a través de imágenes duras y difíciles de borrar

Una lástima que Moore ya nunca haya encontrado este nivel, pero con esta y su previa cinta, podríamos decir que estamos ante el único director documentalista que con humor te hacia llorar, y con llanto te hacía reír, los dos extremos emocionales de una odisea paradisiaca dentro de sentimientos de enojo, amargura, ira, lastima, felicidad ¿Justicia? Usted juzgue. Un excelente documental por si usted no lo ha visto con el que en instantes hará empatía.

 

Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (Apichatpong Weerasethakul, 2010)

Cinescopia

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Debemos advertirles que está cinta parte surrealista, parte fantasía y pare paradoja espiritual no es para todo el público en cuestión a su muy íntimo y casi egoísta tono de ser narrado por parte del director tailandés (Muy reconocido en Cannes), sin embargo su belleza emotiva casi hipnótica es memorable convirtiéndole acorde a sus estatutos en quizá las más bizarras ganadora de la Palma de Oro en Cannes

El Tío Boonmee sufre una insuficiencia renal y va a morir ¡Es inevitable! Así que decide acabar sus días entre los suyos en el campo y con los fantasmas de su mujer fallecida y de su hijo desaparecido. Mientras medita sobre los motivos de su enfermedad, Boonmee atravesará la selva con su familia hasta llegar a una cueva, lugar donde experimentará y recordará el pasar de su existencia desde su primera vida

Aunque el ritmo palidece en el último acto, cabe destacar la magia nostálgica de esta cinta como un acervo cultural y espiritual de cierto segmento de la sociedad asiática, un asomo a sus creencias más intrínsecas y que a través del cineasta de nombre impronunciable se dejan proyectar en un tono fantástico que en ciertos momentos se vuelve verdaderamente irresistible

Criticada y vapuleada por algunos; amada y recordada por otros, si usted presume de saber de Cannes no se puede perder la experiencia de escoger si odiar o querer al Tio Boonmee ¡Dese la oportunidad!

 

Posdata: Dice el Arquicruz que extrañó participar en la sección pero que lamentablemente como adicto a los churros se le tiene prohibido participar en semejante labor

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Acerca del autor

Cinescopia   @Cinescopia   cinescopia.com

Equipo editorial de Cinescopia.


1 comentario

  • Fett me has decepcionado nombrando a Michael Moore, Masacre en Columbine fue su climax y final, nada que haya hecho este egolatrachupacamara tipo después de ese trabajo pasa al mas pusilánime panfleto conspiranoico.

    Esta vez no me la cuelas fett.

    Responder

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