Saul Bass: El diseño gráfico en el cine.

 “Sólo quiero hacer cosas hermosas, aún si a nadie le interesan”.

 

Seguramente, como todos nosotros, estás acostumbrado a ver el póster de una nueva película, leer el título y comenzar a sentir expectación por su estreno, o a llegar corriendo a la sala de cine y buscar tu asiento en la sala oscura, cuidando de no tirar las palomitas, aliviado porque la película “aún no comienza” y lograste encontrar la fila correcta cuando apenas salían los odiosos títulos y el desfile interminable de nombres de quienes la grabaron… ¡llegaste a tiempo! Pero, ¿llegaste a tiempo realmente?

Quizás si los productores de esa película no se ocuparon de contratar a un buen diseñador de títulos, no te has perdido nada, pero si se pusieron en manos de uno de los magos del Diseño, te has perdido de un verdadero espectáculo. Y nadie en esta labor ha sido más importante e influyente en la historia del cine que Saul Bass, un verdadero artista revolucionario.

Hacia los años 50’s, los grandes estudios no ponían atención a esta actividad. Bastaba con enlistar a los principales actores y técnicos para cumplir con los requerimientos mínimos. Pero entonces, llegó el hombre que revolucionó el diseño gráfico en el cine, creando un verdadero subgénero.

Su llegada a Hollywood fue circunstancial. Se dedicaba a la publicidad y su éxito fue tal que hoy en día podemos reconocer fácilmente algunas de sus creaciones gráficas, en logotipos para marcas como Kleenex, Quaker Oats, AT&T, United Airlines o Warner Communications.

El legendario director de cine Otto Preminger recurrió a su agencia para diseñar el cartel de su película “Carmen Jones” y, quedó tan impresionado con el resultado, que le ofreció replicar el estilo en la secuencia inicial de la película, dándole rienda suelta a su talento.

El resto, es una historia de más de 40 años fascinando a cualquier audiencia con su estilo inquietante, colorido, minimalista y geométrico, que lo llevó a colaborar con directores como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Billy Wilder, Stanley Kramer o Martin Scorsese.

En una era en la que la animación por computadora nos permite crear fácilmente maravillosas ilusiones visuales, podría resultar complicado valorar el inmenso valor del legado de Saul Bass, pero su influencia en el cine actual es innegable.

Mi pensamiento inicial acerca de lo que puede hacer una secuencia de títulos es preparar el ambiente con el núcleo de la historia de la película, expresar la trama de una manera metafórica. Veo los títulos como una manera de acondicionar a la audiencia, para que cuando la película realmente inicie, los espectadores ya tengan un vínculo emocional con ella.”

Aquí un breve recorrido por su obra con un Top 5 de sus increíbles y revolucionarias secuencias de títulos y un listado adicional de sus mejores Pósters.

 

  1. Vértigo (Vertigo, Alfred Hitchcock, 1958)

 

  1. Casino (Martin Scorsese, 1995)

 

  1. El Mundo está Loco, Loco, Loco (It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World, Stanley Kramer, 1963)

 

  1. Grand Prix (John Frankenheimer, 1966)

 

  1. Por los Barrios Bajos (Walk on the Wild Side, Edward Dmytryk,1962)

 

6. La Vuelta al Mundo en 80 Días (Around the World in 80 Days, Michael Anderson, 1956)

 

  1. Los Vencedores (The Victors, Carl Foreman, 1963)

 

  1. Los Hechos de la Vida (The Facts of Life, Melvin Frank, 1960)

 

  1. Intriga Internacional (North by Northwest, Alfred Hitchcock, 1959)

 

  1. Once a la Medianoche (Ocean’s 11, Lewis Milestone, 1960)

 

Y ahora, un recorrido por algunos de sus mejores diseños de carteles:

 

Carmen Jones (Otto Preminger, 1954)

Romance al atardecer (Love in the Afternoon, Billy Wilder, 1957)

El Hombre del Brazo de Oro (The Man with the Golden Arm, Otto Preminger, 1955)

El Hombre de Kiev (The Fixer, John Frankenheimer, 1968)

Bunny Lake ha desaparecido (Bunny Lake is Missing, Otto Preminger, 1965)

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Acerca del autor

Jose Roberto Ortega    

El cine es mi adicción y las películas clásicas mi droga dura. Firme creyente de que (citando a Nadine Labaki) el cine no sólo debe hacer a la gente soñar, sino cambiar las cosas y hacer a la gente pensar mientras sueña.


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