Seis Manos: Demonios y Kung fu a la mexicana

“ Y bueno ¿a que horas tendremos una serie mexicana o al menos ubicada en Mexico que no incluya las chichis de Martha Higareda o sea una oda al narco? ¿Y animada que no sea de niños jugando fútbol?”

Son preguntas que seguramente muchos se han hecho, y Netflix, fiel a su política de ofrecer contenido de chile, mole y pozole, parece haber escuchado las plegarias… ¡Y de qué manera! Crimen, artes marciales y brujas chocarreras mezcladas en una licuadora animada, como si al escribir el guion los autores solo dijeron “¿y si aparte le ponemos chinos?” “¡y a Danny Trejo!”, respondió alguien más… Pero, lo crean o no, el resultado es positivo y muy entretenido, además de tener congruencia dentro de sus absurdos, como veremos más adelante.

¿De qué va?

En lo que parecen los finales de los 70’s o principios de los años 80’s, el pueblo mexicano de San Simón se encuentra sometido al jefe criminal apodado “El Balde, hacedor de huérfanos”, quien al parecer tiene a su disposición poderes sobrenaturales. Tres de tales huérfanos por los actos de “El Balde”, Jesús, Isabela y “El Silencio”, son acogidos por un inmigrante chino que además los entrena en Kung Fu. Sin embargo, dicho sifu (maestro) de las artes marciales oculta un pasado también influido por entidades paranormales. Eventualmente, deberán enfrentar al jefe criminal haciendo equipo con la policía y hasta un agente de la DEA.

Cuenta con un muy variado reparto de voces que incluye a Danny fucking Machete Trejo, Aislinn Derbez, Angélica Vale y Mike Colter (si, el mismísimo Luke Cage). El equipo responsable es ni más ni menos que el mismo que nos trajo la joya animada Castlevania, con guion de Willis Bulliner, Brad Graebe y Álvaro Rodríguez, este último responsable de Machete, en asociación con Viz Media, distribuidora de Anime.

Lejos del Mexico idílico campirano

Durante la llamada Época de Oro del Cine Mexicano, el medio rural, con bellas haciendas, bellas mujeres y valientes charros, era un sitio paradisíaco y casi místico. Una imagen que persiste en la psique nacional. Aquí sin embargo, estamos en una posición radicalmente opuesta. Olvídense de Sara García o de Coco, aquí la sangre y la miseria se muestran sin tapujos.

El diseño está lejos del clásico anime aunque se le ha comercializado de esa forma. No obstante, se apega a la violencia que caracteriza al género seinen , dirigido a adultos y donde la sangre y mutilaciones son mostradas sin censura. Así, las andadas del crimen organizado y su violencia, peleas de artes marciales y cadáveres
son mostradas gráficamente, emulando clásicos del género seinen como Vampire Hunter D pero en un contexto palpable y muy mexicano.

Folclore sincrético

El guion logra conjuntar la brujería, el folclore prehispánico, preceptos judeocristianos y conceptos filosóficos chinos sin resultar confuso, recordándonos que en México somos un mosaico cultural, y poniéndolos al servicio de una trama violenta. No faltan, por supuesto, los mexicanísimos momentos de humor que a veces es involuntario, pero no estorban al desarrollo de los eventos.

Es una serie con sabor mexicano sin caer en la consabida auto parodia, tan abundante en dicha temática.

¿Y qué tienen en común La Santa Muerte y el Kung Fu?

Dudamos que haya alguna clase de mensaje oculto en una animación sin más intención que entretener, pero para quienes tenemos cierta edad la conjunción del narcotrafico, la brujería y las artes chinas no resulta tan descabellada. La serie recuerda, involuntariamente, a aquellas películas de peladores de Lucha Libre
enfrentando amenazas sobrenaturales o del espacio, una rareza clavada en la mente mexicana. Si Santo y Blue Demon podían barrer con Drácula y sus esbirros con una buena urracarrana ¿por qué no hacerlo con unas patadas voladoras de kung fu? Además, sabemos que en México somos mejores para los madrazos que para el fútbol ¿Qué no?

El Balde y sus ritos para obtener poder, en un posible México de los 80’s, remiten también al desafortunado caso de los llamados “narcosatanicos”, traficantes de drogas supuestamente involucrados en ritos satánicos que incluían sacrificios humanos. Quienes como yo se aterraron con el documental al respecto en el programa “60 minutos” no me dejaran mentir.

Por otra parte, la revolución socialista china hizo huir del supuesto paraíso proletario a centenares de pobladores de aquel país, una parte de los cuales llegó a México. Es bien sabido que existe una amplia comunidad china en nuestro país, que para vergüenza nacional sufrió, durante la revolución mexicana , una persecución sistemática. Así las cosas, que un inmigrante chino acoja a tres huérfanos mexicanos en un pueblo perdido no resulta una idea irreal.

Bueno ¿y entretiene?

Con un ritmo ágil, balazos, patadas y vísceras voladoras, la serie ofrece un entretenimiento eficaz y apropiado. Pese a sus absurdos se deja ver con fluidez y sin hacernos preguntarnos qué diantres está pasando. Los enterados de los temas sobrenaturales tratados la disfrutarán al máximo… y el que un narco no sea el héroe de la serie es una bocanada de aire fresco.

¿Hay que verla?

Si gustan del anime para adultos y buscan una opción diferente con sabor nacional, adelante, se divertirán de lo lindo y les darán ganas de tirar chingadazos

 

 

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


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