SPECTRE: El último acto de la edificación a la figura de Bond, James Bond.

Se ha sido un poco injusto con la última película del 007, la cual dentro de su mediocridad debe de visionarse como un capítulo dependiente de la etapa “Craig” y como un cierre de la estructuración “Bond” inicializada en Casino y revelada en Skyfall. En Spectre se vislumbran no solo las conclusiones de todos aquellos cabos sueltos de las 3 cintas anteriores, sino también una jugarreta narrativa con la que Mendes comunica frases y elementos que conectan a este “universo” del agente del MI6 con su colectivo fílmico; es como si el director se hubiera independizado de las otras 21 películas para primero conceptualizar al personaje, darle forma, dimensión y credibilidad (Uniendo también a Casino Royale y a Quantum), para después nuevamente unirse a la saga dejando la base estructural que daría significado desde el Bond de Connery hasta el de Brosnan ¿Precuelas? ¿Secuelas? ¿Alternativos tomando solo como parte al personaje y su contexto en sí? No importa ya, Sam y Daniel han hecho algo brillante que desafortunadamente no termina de la forma que quisiéramos, sin embargo lo verdaderamente lastimoso será el abandono de estos individuos a una saga que les puede agradecer haberle creado punto de inicio y partida ¡Bravo!

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De entrada, Spectre tiene la mejor de todas las secuencias  introductorias de la saga ¡De todas! ¡De las 24! No hay exageración y todo se debe a nuestro México lindo y querido. Una procesión de día de muertos reviste a una capital visualmente exquisita, donde los edificios y su arquitectura churrigueresca – modernista nos transportan a una etapa colonial sin dejar de lado el aspecto tecnológico de nuestra era; una fusión que bajo la excelsa fotografía de Hoyte Van Hoytema, la descomunal y maravillosa banda sonora de ThomasNewman y la coordinación directiva – actoral (MendesCraig), regalan un glorioso plano secuencia que será coronado con destrucción de edificios, una persecución a pie y una explosiva escena de acción en un helicóptero que sobrevuela el zócalo capitalino. Tras la secuencia de créditos vocalizada por Sam Smith comienza el torbellino de una cinta llena de inseguridades narrativas, pero ya es muy tarde, ese México trepidante y cautivante nos ha atrapado y no quedará otra opción que seguir el cuento de Mendes adornado de momentos… solo momentos

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El error del guion de Logan – Purvis – Wade – Butterworth no recae específicamente en la historia, sino en la inclusión de sus nuevos personajes, elementos que si bien funcionan como vehículos para desenmascarar todo el sacrificio de Bond durante estos 4 films, en su intento de tridimensionalidad se vuelven ridículos y forzados. Esta ironía se  refleja mayormente en dos de las principales figuras de la saga: villanos y chicas

En los villanos, a pesar de que Christoph Waltz hace un buen esfuerzo por proyectar terror y frialdad como el archienemigo del agente, el fugaz y predecible contexto de su personaje lo hacen ver bobo, caso contrario a Dave Bautista, el cual a cargo de una mole unidimensional que solo dirá una palabra, logra en su conjunción antagónica con Bond dos de los momentos más disfrutables y entretenidos del film. Mención aquí especial para Jesper Christensen en su papel de Mr. White, conexión de maldad en toda esta “recapitulación” narrativa que gracias a su presencia pasada adquiere un simbolismo relevante.

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Por otro lado tenemos a las chicas, Bellucci y Seydoux, la primera en un desperdicio a pesar de que es, en forma y contexto, el personaje femenino más interesante; la segunda, una especie de proyección hacia la tendencia social, publicitaria y artística actual del “poder femenino”, pero que desgraciadamente no deja de ser un personaje “de sobra” y que no aporta en nada a la trama a pesar de ser desarrollada como la contraparte perfecta del agente, que lo comprende, que lo estima, que lo ama y que por cierto… es psicóloga (James Bond tiene muchos pinches problemas). Mención aparte para su vestuario, el cual es sencillamente delicioso.

Craig y Mendes se despiden, el primero respetando su Bond sangrante, traumado, alcohólico, mujeriego, drogadicto, vicioso y adepto al dolor físico (En mi opinión el mejor y el mas creíble 007 en la historia); el segundo poniendo la última piedra de esta pirámide, de este thriller de espionaje “sin haber cerrado” en casinos, desiertos o propiedades escocesas remotas. La dirección se convierte entonces en el baluarte principal de este film al construir secuencias de acción trepidantes (México, Roma, el tren de Austria, la base del villano y las ruinas del antiguo MI6) que alcanzan a complementar sus delirios de humor lastimosos, personajes mal delimitados y un muy largo e innecesario final ¡En fin! Una cuestión mediocre pero muy entretenida que debe ser tomada como el último acto de la edificación a la figura de Bond, James Bond.

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Ojalá que lo hayan disfrutado, pues créanme, es difícil que se vuelva a dar algo así en la saga más longeva de la historia del cine ¡Enhorabuena y que les vaya bien a Daniel y a Sam!

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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