Spider-Man Brand New Day: ¿Peter Parker o SpiderMan?

¿Qué es lo que hace que Spider-Man sea uno de los héroes más conocidos de la cultura pop? ¿Es su construcción como un hombre de clase media baja que intenta sobrevivir a la vida diaria? ¿Es porque está lejos de ser completamente perfecto? ¿Es porque, desde sus orígenes, ha sido gracioso, carismático y con una gran habilidad para hacer amistades? Todo eso se responde con un sí. Por desgracia, parece que, después de las adaptaciones de Raimi (los Spider-Verse no cuentan, porque su enfoque narrativo es distinto), estos aspectos habían quedado olvidados, apostando más por relatos coming-of-age adolescentes.

Marvel quizás tomó una de sus mejores decisiones: darle la dirección a Daniel Cretton, quien ha regresado al personaje a sus orígenes, enfocándose en su conflicto más interesante: la batalla entre el alter ego y el individuo. En esta nueva entrega, después de que Peter, para salvar el multiverso, le solicitó al Doctor Strange que todos olvidaran quién era él, vemos cómo ha lidiado con esta decisión, enfocándose completamente en el trabajo de ser Spider-Man. Si bien los conflictos son similares a la segunda cinta de Raimi, en esta versión Peter no busca renunciar a ser Spider-Man, sino que ha decidido anclarse en su responsabilidad, viviendo en soledad con el objetivo de proteger a aquellos que ama. Sin embargo, esta decisión le comienza a afectar, pues el lado animal va tomando el control.

Manejado con cierta audacia, el guion se enfoca en buscar lo que el personaje siempre ha necesitado: un balance entre la vida personal y la del superhéroe; que Spider-Man no se devore a Peter Parker ni viceversa. Quizás este sea uno de los distintivos más fuertes del personaje, a diferencia de otros superhéroes engolosinados con su alter ego (te hablo a ti, pinche Tony Stark).

A esto se añade un elemento interesante: la inclusión de Jean Grey, quien abre las primeras puertas a los X-Men en el UCM, retomando las premisas clásicas de la saga de los mutantes, donde los dones no tenían por qué ser vistos como una maldición, sino como una parte distintiva y única de cada persona. Esto funciona como un contrapeso interesante, pues, durante una parte de la cinta, nuestro héroe está convencido de suprimir su lado arácnido. Las lecciones de los X-Men le ayudan a comprender que tampoco tiene que irse al otro extremo.

Adicionalmente, su lucha contra la soledad y el “don” sirve como comparativo con dos personajes que están bien incluidos. Por un lado, Punisher, cuya tragedia personal ha sido su lápida en muchos sentidos. Su inclusión resulta acertada, especialmente por la química que tiene con Spidey y porque, en pantalla, se roba las cámaras. Por otro lado, está Banner, quien, de todos los héroes, es el que ha tenido que lidiar de manera más dura con su alter ego, Hulk. Aunque su presencia es consistente, termina por representar un nerfeo para un personaje que, en teoría, ya había superado ese conflicto y al que el maltrato o la pésima reescritura reducen a un simple contrapeso.

Otro aspecto a aplaudir es dotar al personaje de un mundo más amplio y abierto, otorgándole una faceta más detectivesca y un rol a la ciudad de Nueva York. Este era un aspecto que se había perdido y que aquí vuelve a ser una peculiaridad destacable, lo que se adhiere a una de las aventuras de Spider-Man con mejor trabajo de fotografía y edición de la franquicia.

En cuanto a las actuaciones, ninguna es espectacular ni trascenderá. Si bien Holland está por debajo del resto de sus antecesores, su participación en esta película dignifica el legado histriónico de los Spideys del cine, al ser la que maneja un mayor grado de emociones y porque le permite dar el salto de ser un mocoso imbécil a un adulto funcional.

A pesar de las alabanzas a nivel narrativo, no todo es color de rosa y la cinta peca y abusa. El más claro es el exceso de subtramas y la falta de articulación que provoca que se encimen y, como consecuencia, terminen perdiendo peso dramático. Las más claras son la trama de Hulk, que termina por destruir la maduración de su personaje, como si a Disney le gustara castigarlo por no poseer completamente sus derechos; y la trama de Ned y MJ, que tiene cierto peso dramático, pero no termina de dar el do de pecho, especialmente por su reiteración. A esto se suma un exceso de plot holes y conveniencias que le restan peso orgánico a la historia.

Calificación

  • Guion: 2.6
  • Dirección: 3.0
  • Actuaciones: 1.6
  • Extras: 0.5

Calificación final: 7.7

El mayor acierto de Spider-Man es aprender de todo lo que han hecho bien los productos derivados del Arácnido: el drama adolescente coming-of-age, el conflicto de personalidad de los Spider-Verse y de Raimi, la cinematografía de las adaptaciones de Tobey y el dinamismo del mundo abierto de los videojuegos.

Con esta cinta, Spider-Man probablemente se solidifique todavía más como un hito de la cultura pop porque, aunque estemos hablando de un héroe de ficción, existe una cercanía con conflictos existencialistas, pero comunes, y es que todos, en algún momento, hemos querido abandonar nuestras responsabilidades para tener una vida más calmada. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad y, mientras el subgénero va en picada, Spider-Man, de la mano del director correcto y del cariño del público, sigue teniendo la responsabilidad de encontrar el balance del blockbuster: una cinta decente y entretenida, pero también taquillera.

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Acerca del autor

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Actuario/Economista, Amante del Cine, Devoto de Dios, Intuitivo, Curioso, Rockero de corazón, Fanático de los Libros y del deporte de las tacleadas, quesero, colchonero, diablo rojo. "Las estadísticas son la forma en que las matemáticas cuentan las historias" "El arte es una ciencia y el trabajo del critico al igual que el del investigador es exponer sus axiomas y teoremas al mundo" "Estar de acuerdo, en no estar en desacuerdo es saludable"


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