The Banshees of Inisherin: Historia de Irlanda contada con cinco dedos

Como los cinco dedos que simbolizan el conflicto principal que Martin McDonagh imprime en el mejor guion del 2022, así también son cinco los personajes y elementos que el director irlandés usa para desplegar una fastuosa analogía sobre la historia moderna de Irlanda. Sin embargo, The Banshees of Inisiherin desafía su misma limítrofe geográfica, para contarnos el conflicto social y bélico que ha perdurado durante toda la historia de la humanidad, originado a partir de la deshumanización, el egoísmo, el egocentrismo y por supuesto la soledad, piedra angular – emocional del relato.

La historia es aparentemente sencilla: Un hombre le deja de hablar a su mejor amigo por que lo considera aburrido y mundano; su argumento se extiende a que su presencia le hace daño en su afán por conseguir un objetivo, en este caso el de crear arte y perdurar en la historia de su pequeño microcosmos, una isla “irreal” y casi “utópica” que refleja de manera obvia a la propia Irlanda.

Es en estos dos protagonistas donde residen los principales bandos: el conservadurismo y el liberalismo, la derecha y la izquierda, el capitalismo y el socialismo. Llámelo como usted quiera, ya que McDonagh no usa etiquetas ni encasillamientos, sino meros estatutos personales y emocionales para ejemplificar el nacimiento de una pelea a raíz del origen más absurdo, pero también más conductualmente preciso: la indiferencia, la falta de entendimiento y, por ende, la anulación de cualquier empatía. Si a esto lo trasladamos a esta “surreal” isla en 1920, donde curiosamente comenzaría la guerra civil irlandesa (y el nacimiento de su grupo rebelde, a partir del resquebrajamiento y desentendimiento de dos bandos), estamos ante una analogía soberbia que el director llevará al extremo, cuando estos dos elementos se comporten y confronten de la manera más estúpida y violentamente posible, pero también concisamente histórica.

La indiferencia de uno de ellos llevará al otro a dejar de lado la “bondad”, elemento muy marcado que McDonagh resquebrajará a partir de varias situaciones trágicas, orillando al “afectado” a arranques tan impulsivos como planeados en un tono de venganza. A partir de aquí, el director también irá desarrollando a los otros tres elementos:

  • Primero, la generación pérdida, los jóvenes envueltos en este conflicto, inteligente y bohemios intelectuales, libres pensadores, que representan un rasgo incomodo en esta sociedad en conflicto, y que por ende serán erradicados.
  • Segundo, el migrante, el refugiado, que huirá de un conflicto que no entiende, buscando una mejor vida en otra isla, la más grande dice “ella”, abandonando su hogar y comodidades, pero también en la búsqueda de una paz incierta
  • Tercero, la clase obrera, representada por un burro, unido al bando “del pueblo”, y que sufrirá las consecuencias indirectas de aquel conflicto, siendo el más afectado.

Usted pensará que esto es un drama de los más trágico, pero la realidad es que estamos ante una comedia negra, una donde a partir de las situaciones, los diálogos y desarrollo de los personajes, McDonagh logra comunicar un mensaje complejo y repleto de capas, escrito y dirigido con una monumental maestría, y en donde solo son necesarios la inclusión de cinco (más otros dos elementos extras) para completar una metáfora de lo más cruda, divertida y tristemente real.

La opresión, también simbolizada en el cuerpo de la ley de aquella isla, hará mancuerna con la indiferencia, sin embargo, existe otro personaje extra que requiere la atención por parte del libreto de McDonagh, pues simbolizará no solo una parte del místico título de la cinta, sino también el folclor dentro de este cosmos irlandés. La “Banshee”, un ente que es tanto espectador como profetizador, será ajeno al entendimiento de aquellos cinco dedos, personajes o elementos, sirviendo al director para ejemplificar lo burdo dentro de la predicción del comportamiento humano, y por ende de sus conflictos. Si bien este personaje no se llega a desarrollar de manera tan adecuada, el director la incluye como el visor, extensión del mismo espectador.

Las actuaciones son sencillamente formidables ¡Pero con ese guion y dirección! ¿Quién no actuaría bien? (hasta el burro en cuestión) Aunque no debemos de restar mérito a la química ya probada desde la también formidable “In Bruges”; Brendan Gleeson y Colin Farrell dan unas interpretaciones formidables, resaltando el último, y confirmando que desde principios del nuevo milenio es uno de los mejores y más infravalorados actores de su generación. Por otra parte, es de resaltar lo de Barry Keoghan, que aún en su arquetipo de siempre, despliega una excelente credibilidad trágica como el símbolo de “la generación o juventud perdida”. Y por último Kerry Condon, que por momentos llega a opacar a los propios protagonistas con una fiereza apasionante.

Pasando a sus valores técnicos, la cinta raya en la perfección. La fotografía de Ben Davis logra trasladarnos y mantenernos a aquel rincón onírico del mundo, transmitiendo exactamente la lúgubre belleza de aquellos paisajes, y la emocional soledad de sus habitantes. Hacía el final de la cinta, el director de fotografía también será capaz de “prender” el conflicto, para después posicionarnos en una cruda calma, donde McDonagh plasmará con un fastuoso final, ese mensaje tan complejo de esta amistad y humanidad unida, pero al mismo tiempo resquebrajada.

Por otro lado, la banda sonora del experimentado Carter Burwell, hace lo propio, fijando una composición ideal para cada personaje y situación.

¿La mejor película del año? Sin dudarlo. No tiene comparación (hasta ahora). McDonagh expresa una historia universal, tan humana como cruda, sobre la intolerancia, hipocresía y la violencia social. También estamos ante uno de los mejores guiones de los últimos años, donde sus situaciones podrían parecer demenciales, pero son todo lo contrario, un reflejo de la absurda hostilidad humana en la pérdida de sus valores, ideologías y empatía hacía el prójimo.

McDonagh ya está en el olimpo de los directores del nuevo milenio ¿Debería llevarse todo en las próximas temporadas de premios? Totalmente ¿Estarán los pobrecitos globos y los infames Oscar preparados para este nivel de cine? No lo creo, pero ustedes sí.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


2 Comments

  • Excelente critica Feet. No solo creo que es la mejor película del año sino también de lo que llevamos de la década (empatada con “Fue la Mano de Dios”). ¿Con cual se queda de estas 2 joyitas de McDonagh y Sorrentino? ¿Prefiere “Banshees” o “In Bruges”?

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