The Big Sick – Una película romántica sin cursilerías

¡Aaahh El Amor! Ese bichito que viaja por el aire y cuando uno menos se lo espera ¡Pum! Fuiste atacado por su virus y tu vida comienza a tener un sinfín de subidas y bajadas. Quisieras que todo terminara y sentirte como antes de estar enamorado… pero aceptémoslo, todos deseamos estar enfermos de amor… ¡TODOS!

Películas románticas y melosas hay incontables, unas buenas, otras no tanto y en un rinconcito están las inteligentes, las distintas, las que no son cursis pero aun así son románticas y The Big Sick del director Michael Showalter, bajo la producción de Judd Apatow, es una de esas. Y créame que vale la pena verla, probablemente la mejor película romántica en lo que va del año.

¿De qué va? Bueno, The Big Sick es una película autobiográfica del comediante Kumail Nanjiani y su esposa (quien co-escribió el guión) Emily V. Gordon que nos cuenta su relación como pareja de distintas culturas.

Kumail es un paquistaní conductor de uber que por las noches hace stand up comedy en un club local. Emily acude un día y lo conoce, el flechazo es inmediato sin embargo ninguno de los dos desea una relación así que deciden no verse, y luego deciden que a lo mejor sí, bueno que tal cada 3 días… y así hasta que terminan enamorados uno del otro.

Sin embargo Kumail es pakistaní y viene de una cultura celosa en que un hombre debe asumir las tradiciones de su familia y casarse con la mujer que los padres elijan. Así su madre le concerta citas para que conozca posibles futuras esposas. Pero él  solo está interesado en Emily y en su show de comedia así que para no herir a su familia, no les dice nada acerca de su relación con Emily por temor a ser desterrado de la familia.

Sin embargo un buen día tiene una fuerte discusión con Emily cuando ella se entera que su familia no sabe nada acerca de ella y decide dejar a Kumail. Pasan unas semanas y Emily cae en el hospital muy enferma al grado que la tienen que poner en coma y aquí es donde se desarrolla la historia.

Puede que tal vez nuestro mayor choque cultural como mexicanos sea que un norteño y un defeño se casen, pues somos bastante diferentes, es un ejemplo, pero El choque cultural del mexicano es más bien clasista, diría yo. Sin embargo en un país donde convergen distintas culturas como en Estados Unidos, el amor puede ser un poquito más complicado.

Y es que… si el amor SIEMPRE es complicado, imagínese enamorarse de un musulmán o peor, que un musulmán busque pareja fuera de su religión. Cuando esto pasa, la persona es arrancada de la familia y sus seres queridos tienen prohibido volver a tocarle o tan siquiera verle, ya no se diga la prohibición de hablarle.

Pues bien ¿Qué hace diferente a esta película de cualquier otra romántica?

La falta de melcocha.

Definitivamente lo mejor de la película es la falta de miel o drama noviero. Aquí el drama viene por otro lado, viene de aceptar de dónde vienes, buscar una reconciliación con tu cultura, de enfrentar a tu familia, tus creencias y valores. Viene del autoconocimiento.

La historia, basada en la vida de Kumail (interpretado por él mismo) y su esposa Emily (Zoe Kazan, una experta en este tipo de papeles) se mueve a un ritmo adecuado para desarrollar la relación de Kumail con su familia y con los padres de Emily (Holly Hunter y Ray Romano). En ratos uno pensaría que Kumail no se aguanta la risa, de verdad se ve mal actuado, pero el tipo cae tan bien que simplemente lo dejas pasar. Zoe Kazan es una experta en este tipo de películas con personajes tan reales y sin tanto glamour que simplemente se mueve como pececillo proyectando una química increíble con Kumail, de esas que da gusto ver, de esas que uno quisiera tener con su pareja.

Quien se lleva un reconocimiento especial es la actriz Zenobia Shroff en su papel de la madre de Kumail quien desea por todos los medios que su hijo siente cabeza y se case de una vez por todas y para ello es la encargada de organizarle cenas con chicas paquistaníes con la esperanza que su hijo se decida por alguna.

El reparto lo complementan Anupam Kher, Adeele Akhtar, Shenaz Treasurywala.

La música a cargo de Michael Andrews le da ese cierto airecillo un tanto indie y divertido que hace que el drama no se sienta tan pesado pero sin dejar de ser un momento duro como cuando te dicen: ‘No eres tú… soy yo’.

Le digo, esta es de esas películas románticas donde no hay tanta melcocha y aún así el guión es tan inteligente como para mantenernos interesados  y luego de saber que es autobiográfica uno va a querer llegar a su compu para saber qué pasó con esta pareja.

Sin duda hay que saber llevar muy bien una película para que sin mostrar carne ni insultos u obscenidades o exceso de miel, uno se ganche desde el inicio hasta el final e incluso se sienta identificado con una u otra situación.

Lo cierto es que el amor es complicado y cuando se trata de culturas diferentes se vuelve mucho más complicado. No se pierda esta historia que estamos seguros lo dejará con una sonrisita dibujada.

 

¡Hasta Pronto!

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Acerca del autor

Chikilla    

Nacida en el norte, con gusto por el cine y la música retro ochentera y noventera, amante de las nubes esponjaditas y los días lluviosos, las segundas meriendas y el vino tinto. El cine es el mejor vicio que uno puede tener.


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