The Holdovers: El regalo de Navidad de Alexander Payne

¿Cómo se define a un gran guionista? ¿Es aquel que escribe las obras más complejas y robustas en temática o que tiene la facilidad de escribir personajes tridimensionales? ¿Es aquel que escribe las escenas más alucinantes o las secuencias más atrapantes? Tristemente, algunos vicios intelectuales nos han hecho creer que la escritura de un guion va de la mano con la complejidad de la historia, olvidando que a veces las tramas más sencillas pueden definir mejor a un buen guionista.

Alexander Payne regresa y demuestra su maestría como uno de los mejores directores – guionistas norteamericanos al crear una película navideña que fácilmente podría colocarse como una de las mejores películas de la temporada a nivel histórico.

La cinta nos narra la historia de un grupo de alumnos en un instituto de Nueva Inglaterra que, por diferentes circunstancias, son obligados a pasar las vacaciones decembrinas dentro de la escuela, siendo vigilados por un profesor severamente estricto.

Aunque utiliza arquetipos de las películas tipo colegios, Payne no se ancla en ellos, permitiendo que el humor fluya por las características de sus personajes y sus sucesos. Lo interesante es que el contexto no es mostrado de “sopetón”, sino que conforme avanza la trama se nos revela más información de los personajes, acorde a su perfil y con el objetivo de mantener el interés del espectador por ellos.

Básicamente, la cinta se sostiene por el diseño de los individuos que la conforman, lo cual a largo plazo construye una trama sólida que puede permitir transitar de los tonos de comedia al drama sin necesidad de sentirse forzado (además, siendo una película de Alexander Payne, debe haber personajes con conflictos internos muy intensos). Quizás esto se nota más en los papeles de Paul Hunham y la jefa de cocina Mary Lamb, quienes, pasando en los primeros actos de la comedia, rumbo al final exhiben un perfil más dramático e intenso.

Esta evolución permite que el mensaje principal llegue de forma contundente y natural. Incluso a pesar de rondar lugares comunes, tiene aspectos de desgracia intensa, siendo un retrato de la soledad en una época en la que pasarla aislado puede significar una carga emocional dura, especialmente en situaciones extraordinarias. Los valores del compañerismo, la benignidad y la compasión son resaltados al ver a estos personajes necesitados de complementar sus soledades en un intento por pasar una mejor Navidad y Año Nuevo. Muchas veces se resaltan estos ideales de manera superficial, pero pocas veces se entiende por qué es necesario y humano establecer estos puentes de empatía (intentar hacer de una situación dura algo más llevadero). Holdovers lo coloca de una manera benévola y fuera de la superficialidad.

La razón por la que quizás Payne haya delegado la parte del guion a Hemingson, es para poder darle dinamismo a la cinta sin sentirse descuadrado.

Los primeros actos son 100% comedia, y conforme avanza la historia se van dando ciertos giros que sacan a los personajes de ciertas rutinas. Esto rompe el confort de la historia (y por ende de los personajes), y poco a poco va inclinándose hacia el género dramático (incluso por un momento tiene toques de una road movie interesante). Mención Especial a su fotografía tipo vintage, al estilo videotape clásico, que hace que visualmente tenga un sello muy particular y que al mismo tiempo sirva para combinar sus tópicos escolares y navideños.

Resaltar que quizás estamos ante uno de los mejores repartos del año, destacando principalmente Paul Giamatti. No solamente la caracterización de su personaje es de una ejecución elevada (ese ojo virolo), sino que pasar de la comedia al drama en unas cuantas tomas sin caer en el cliché o la parodia… ¿Cuántos actores pueden ejecutar eso? Contados con los dedos. En opinión de este editor, esta tiene que ser la actuación masculina protagónica del año.

El otro papel que se luce y que probablemente arrase en la temporada de premios (merecidamente) es Da’Vine Joy como Mary Lamb. Al igual que Paul, la dualidad es la distinción de los rangos en los que va su personaje: desde un cinismo cargado de humor negro, pasando a ser la voz de la razón entre los estudiantes y el profesor, hasta la melancolía y la tristeza. La actuación de reparto del año femenina.

Calificación

Guion: 3.2 –   A pesar de ser una historia convencional navideña y de profesores, Alexander eleva el nivel de su obra teniendo como base el diseño de personajes.

Dirección: 3.2 – El manejo de tonos es lo destacable de la dirección de Alexander, además de una fotografía vintage adecuada.

Actores: 1.8 – Las mejores actuaciones: Paul Giamatti y Da’Vine Joy.

Extras: 0.4 – Quizás falta un poco más de creatividad en la banda sonora.

Calificación: 8.6 Excelente

Una película que se convertirá en un clásico de la temporada, un excelente aporte al subgénero de profesores y educación, Y un espectacular regreso de Alexander Payne, que nos demuestra que no importa qué tan tradicional pueda ser un villancico, pues cuando se tiene a un excelente músico y cantante, la interpretación puede llegar a lo más profundo del corazón y convertirse en una sinfonía memorable.

The Holdovers es un regalo navideño tan delicioso como un pavo recién horneado, tan cálido como el espíritu de la festividad, pero a su vez tan ácido y rasposo como la mejor botella de whisky. Ahora sí, Payne no nos trajo un PonyStation

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Acerca del autor

El Cine Actuario   @maxpower_ar?s=09   facebook.com/dvclocblog

Actuario/Economista, Amante del Cine, Devoto de Dios, Intuitivo, Curioso, Rockero de corazón, Fanático de los Libros y del deporte de las tacleadas, quesero, colchonero, diablo rojo. "Las estadísticas son la forma en que las matemáticas cuentan las historias" "El arte es una ciencia y el trabajo del critico al igual que el del investigador es exponer sus axiomas y teoremas al mundo" "Estar de acuerdo, en no estar en desacuerdo es saludable"


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