The Invite: Felices los cuatro
En los últimos años, dentro del cine, hemos visto una evolución alrededor del discurso de las prácticas sexuales. Lejos han quedado los relatos tipo 50 Sombras de Grey, que se quedaban en la superficialidad y poco ahondaban en los aspectos psicológicos para acercarse a estas formas de expresión de su sexualidad. The Invite, a simple vista, parece ser otra de esas, apostando más por la comedia y gamberra, pero nada más lejos de la realidad.

The Invite gira alrededor de Joe y Angela, un matrimonio venido a menos que se pelea por casi todo, y quienes invitan a su departamento a sus vecinos, Pina y Hawk, una pareja de recién casados que organizan orgías en su departamento y que consideran seriamente invitar a Joe y Angela a formar parte de ellas.
Aunque predecible, The Invite es de estas películas donde lo que importa es el viaje y no tanto los secretos y misterios que vaya desentrañando la película. La mayoría del metraje está rodada en una sola locación y únicamente con los cuatro personajes presentes, pero para evitar que se quede estática, Olivia Wilde se ha apoyado en una serie de planos secuencia que dan dinámica y que sacuden cualquier monotonía; incluso pareciera que, narrativamente, dicho espacio y uso de la cámara representaran el estado en el que se encuentra la relación de Joe y Angela: claustrofóbico, desordenado y con algunas pinceladas gratas que intentan esconder la podredumbre emocional de esta pareja. Incluso las tomas de las ventanas o viendo a la puerta de frente hacen sentir al espectador como un chismoso terciario que está observando de manera indiscreta a la pareja.

El montaje de The Invite marca la pauta de la tensión; si bien Wilde exagera un poco agregando una sinfonía de cuerda rígida para resaltar lo inflexible que se ha vuelto la comunicación entre Joe y Angela, es en los momentos de calma en los que le toca mostrar las conversaciones entre Hawk, Angela, Joe y Pina donde se luce. Por cierto, todo esto está envuelto en un tono de humor negro derivado de la dinámica entre los cuatro, siendo Joe un irreverente, lengua suelta, junto a un manojo de nervios perfeccionista y, por momentos, superficial llamado Angela, el perfecto caldo de cultivo de los opuestos para que todo salga mal.
Olivia Wilde acierta en esta comedia dándole un toque clásico americano, tomando como base los problemas de comunicación para generar toda clase de momentos humorísticos. El relleno de este pastel es el tópico del sexo grupal que, derivado del morbo, genera aún más risas ante la reacción de una pareja disfuncional por formar parte de esta dinámica sin repercusiones en su relación. Asi pues, pareciera que estamos ante una típica comedia romántica-sexual al estilo American Pie, donde las cosas más alocadas e inverosímiles van a suceder, pero…

SPOILERS
The Invite rompe cualquier expectativa y afronta la triste realidad de esta pareja explorando la intimidad que, incluso en las prácticas más sugestivas, va más allá de la simple curiosidad. Es aquí donde la dirección baja el tema al terreno de lo emocional de manera acertada, estableciendo que la dinámica de una pareja termina siendo el espejo de su intimidad. Para muchos quizás esto no es novedoso e incluso la comparación con la versión original podría desvariar en el tratamiento de su tema, pero recordemos que, a diferencia de las sociedades europeas, la norteamericana tiende a irse a los extremos y eso se ve reflejado en la manera de tratar ciertos temas considerados por ellos mismos “taboo”. Lo que hace Olivia es quitarle esa visión maniqueísta, dándole un contexto interior y anímico. Como resultado, tenemos un excelente final que profundiza aún más en las raíces del fracaso de esta relación, cerrando con broche de oro una cinta que parecía ser una guarrada divertida, para terminar en una conversación compleja sobre la intimidad en pareja.
Pero todo esto no podría ser posible sin las actuaciones de los cuatro. Si bien Seth Rogen es quien termina llevándose la película, Olivia Wilde, ofreciendo otra visión de la neurosis, se complementa bien con Penélope Cruz y Edward Norton en papeles más ad hoc a lo que han hecho en su carrera (el símbolo sexual y el “todo lo puedo”).

Calificación
- Guion: 3.0
- Dirección: 3.0
- Actuaciones: 1.8
- Extras: 0.5
Calificación: 8.3
Olivia Wilde regresa a lo que mejor sabe hacer: la comedia. The Invite la reivindica como una directora prometedora y que demuestran que Don’t Worry Darling fue un tropiezo de novato, demostrando que quizás lo mejor que le pudo haber pasado como artista es terminar con Harry Styles. Y es que la intérprete de Trece en Dr. House ha demostrado que la comedia no solamente sirve para pitorrearnos o ser un acompañamiento del morbo de lo poco convencional, sino también para demostrarnos que incluso nuestra perspectiva de lo poco convencional habla mucho más de cómo nos auto percibimos que de nuestra propia opinión del tema.

“¡La comedia debe provocar! ¡Debe explotar los prejuicios, desafiar las ideas preconcebidas! La comedia siempre debe dejarte diferente a como te encontró. Claro, el humor puede doler, incluso alienar, pero el riesgo es mejor que la alternativa: ¡una dieta constante de papilla insípida, a prueba de niños y sin sabor! ¡Exige ser desafiado, ser ofendido, ser tratado como adultos que piensan y razonan! Y cría a tus hijos para que sean iguales. No dejes que un comediante, una cadena, un comité del Congreso o un genio malvado te quiten la libertad de reírte de lo que quieras.”
– Eric Duckman
1 comentario
El uso de planos secuencia para dar dinamismo a una trama que transcurre en una sola locación me pareció un acierto; me hizo pensar en cómo ciertos estímulos continuos, como los de https://freeasmr.net, pueden mantener la atención sin sobresaltos. Es curioso cómo el viaje narrativo puede fluir de forma casi hipnótica.