The Mummy de Lee Cronin: Hay mucha posesión en tu Momia

No hay duda de que el género del terror fue, es y seguirá siendo el más castigado de la historia gracias al trillado reciclaje de sus elementos que van saltando de filme en filme generalmente sin nada nuevo que mostrar. Es aquí cuando la gran accesibilidad a la producción de este rubro (véase que cada quincena al menos hay un par de estrenos) nos dan como resultados comúnmente rotundas bazofias más ancladas al serie b, o bien productos que buscan sorprender más por su visceral propuesta estética que por su narrativa, haciendo caer al incauto espectador en otro vacuo entretenimiento con más tripas que forma. Y es aquí donde descansa The Mummy de Lee Cronin.

Comencemos por rectificar que esta momia tiene de momia un pinche carajo, pues estamos mayormente ante una narrativa que usa las posesiones, las casas encantadas y hasta el elemento de las sectas, que la esencia original que rodea al conocido monstruo también icono de la cultura pop. Sin embargo, es el deslindarse de esas vendas arcaicas lo que hace que de The Mummy de Lee Cronin se sienta por momentos muy fresca, otorgando un muy distinto planteamiento al origen del monstruo para cumplir su primer objetivo, el interesar tanto a la audiencia nueva, como a la que ya ha pasado momentos de gloria y verdadera lástima desde aquel Boris Karloff hasta el lamentable remake de Tom Cruise.

Pero el problema viene casi de inmediato, cuando Lee Cronin deja de lado el misterio del origen e incrusta a su “criatura” dentro de un muy pequeño microcosmos familiar, remontándonos sencillamente a otro simplón “conjuro” (que daño le hizo al cine de terror James Wan), donde el monstruo no es más que una niña poseída por un “demonio” egipcio y a la cual se le tienen que poner vendas para que el chamuco no se escape. Un original y fresco planteamiento llevado al cliché más insoportable y constante del género, y que verá su supuesta “trasgresión” en torno al tema en dos trucos de la más baja calaña narrativa: el gore y el uso de niños.

Esto no es nuevo para Lee Cronin, un muy mezquino director que ya había usado estas artimañas en la sobrevalorada e impresionista “Evil Dead: El Despertar”, prácticamente trasladándolas a The Mummy con el afán de incomodar visualmente a una audiencia que dejará pasar los terribles huecos argumentales y un desarrollo de personajes tan patético, que por momentos se siente que estamos ante una familia liderada por dos padres con retraso mental, tomando la decisión más absurda posible frente a cada situación siniestra, para después ser ayudados por “deus ex machina” más terroríficos que el gore desplazado a cada minuto.

Uno de los errores más vistosos de The Mummy de Lee Cronin es la continuidad y el sentido del tiempo. La lógica interna se desbarata cuando alguien puede viajar de El Cairo a las montañas de Nuevo México en menos de 12 horas, o bien frente a la alarmante displicencia de los progenitores cuando sus otros dos hijos son poseídos de la noche a la mañana sin notar nada raro en ellos “porque si”, pues la araña momificada e hija de puta en el cuerpo de su hija les sigue llenando su casa de vomitadas, muertes, piel y sangre. El desarrollo de los personajes, por efecto de esta falta de sentido de común, y más evidenciada en los padres, es horrendo, y que incluso en su epílogo muestra una de las escenas más risibles frente a lo acabado de experimentar por toda una familia que debió haber muerto de una contusión o un derrame, pero que por acto de magia (y de las semillas del ermitaño de Dragon Ball, lo cuál sería la única explicación), no solo se recuperan a una velocidad inimaginable, sino que también desarrollan habilidades demoniacas y lenguaje egipcio antiguo sin ningun problema.

Claro que, todo esto pasa a un segundo termino cuando Lee Cronin cada segundo pone una víscera, sangre, piel o uña de por medio, mostrando un forzamiento desesperado por “impresionar” a una audiencia que, irónicamente, al final notará que nadie muere (solo hay un sacrificio familiar de lo mas predecible), en un final cuasi Disney y de mensaje familiar – paternalista robado de los extractos narrativos de los clásicos de Mickey Mouse.

En el terreno de las actuaciones, se agradece al menos que los tres niños, víctimas de la austeridad mental de sus padres, hayan tenido una buena guía del director, en especial la protagonista poseída, que independientemente a la exagerada dosis de gore, otorga con el extraordinario maquillaje, buena gesticulación y presencia, momentos de terror clásico y unos jumpscares efectivos. Lástima que no podemos hablar igual de bien del reparto adulto, sobre todo de una Laia Costa que de madre tiene lo que esta momia tiene de momia

Si hay algo más que destacar en The Mummy de Lee Cronin es su banda sonora, un aspecto sumamente cuidado y que cumple también con maquillar las deficiencias del guion, la dirección y la labor actoral. La fotografía y los efectos especiales por momentos también logran ser efectivos, y se acepta que serán el deleite para los seguidores menos exigentes del género.

Articulada esencialmente para causar incomodidad The Mummy de Lee Cronin es otro estrepitoso fracaso no solo en el cine de terror, sino en torno a la criatura ¿Será la Momia el monstruo más castigado del cine? Posiblemente, y es que siendo incluso la cinta menos efectiva de aquella estela de grandes monstruos clásicos de Universal (y que repetiría como la menos venerada de la saga de productos Hammer), y fuera del tratamiento de aventuras que Sommers le dio en los 90’s con Brendan Fraser, las vendas del terror siguen palideciendo ante los colmillos de Drácula, la luna del Hombre Lobo y hasta el suspenso del hombre invisible.

Quizá incluso The Mummy de Lee Cronin nos dio la respuesta, y es que aquí el concepto “Momia” es una mera excusa para desplegar otra película sobre posesiones.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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