Tú Yo y La Toscana: Y un par de chichotas

Cuando desde el minuto uno se nota que una película va a depender del escote y las medias tetas de fuera de una actriz meramente contratada por sus talentos físicos, uno sabe a lo que se atiene, un buen taco de ojo y un bodrio seguro de la más ínfima calidad. Desgraciadamente para la sirenita Halle Bailey, su contrato de exposición de carne es cumplido con creces para desarrollar en Tú Yo y La Toscana una especie de sketch cómico – romántico que, si en algo destaca, es por su vulgar exposición de estereotipos y clichés.

La historia va de una aspirante a chef huérfana que vive de apropiarse del estatus de su nuevo trabajo como sirvienta de casas millonarias, y que por azares del destino conoce a un heredero italiano que la “invita” a su casa en la Toscana. El argumento permite que la directora Kat Coiro juegue con un desarrollo de accidentes que encausan “un cuento de hadas” repleto de “happy problems”, donde la pobre se enamora del rico que no resulta ser el italiano que conoció en primera instancia, sino del hermano “adoptado” de la familia, y que coincidentemente es más acorde al tono de piel.

Volviendo a lo que importa, Kat Coiro nos recuerda en cada primer plano que la producción de Tú Yo y La Toscana tiene una sola regla que tiene que ser cumplida con el mayor cuidado, y esa es poner siempre de relieve a las chichotas y el escote de Bailey como protagonistas reales del filme, una labor que se complementa con un gran armario acorde a las necesidades de la narrativa, y que también utiliza a la comida y al agua para incrementar el antojo por la carne y mojar la ropa para que las chichis salten más.

Pero si piensan que Tú Yo y La Toscana es solo para que el hombre se de un taco de ojo, están sumamente equivocados, pues aquí hay igualdad de género y por supuesto estamos en Italia, tierra de hombres guapotes, marcados, románticos y buenos mozos, por lo que los abdómenes mojados, las narices respingadas y el atractivo masculino también son un ingrediente constante, desde el taxista y el plomero hasta los hermanos en cuestión. Por supuesto, también existen platillos para todos los gustos, desde todos los tonos de piel hasta las complexiones físicas más regordetas, en donde también hay chichotas en movimiento.

¿Creen que hablar tanto del busto es necesario para enmarcar una crítica fílmica? Lo es si estamos hablando de la exposición tan cínica de Tú Yo y La Toscana, de la que no se puede negar que tiene uno o dos chistes y remates encantadores venidos de personajes como la tía o el taxista, pero que de ahí en más también denota el poco talento histriónico tanto de los protagonistas como de todo el reparto, extraídos de un casting parecido a cualquier telenovela mexicana o un episodio de la Rosa de Guadalupe

Las consecuencias tampoco existen para Coiro en Tú Yo y La Toscana, pues todo será miel sobre chichis, digo, sobre hojuelas, en un final tan feliz que solo refleja que todos los problemas pueden ser resueltos cuando eres bella, bello y pudiente, no importando si eres una mentirosa compulsiva(o) y tu toxicidad machista familiar está de la chingada.

Tú Yo y La Toscana vale la pena si estás un poco perturbado(a) sexualmente y solo quieres ver chichis o abdómenes marcados, o también si tu gusto fílmico es una mierda

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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