Wind River: Comprendiendo el salvajismo norteamericano

Cuando me encontraba viendo las noticias sobre la reciente masacre de Las Vegas me llamó la atención una frase que el presidente Donald Trump resaltaba en su discurso de consuelo hacía sus compatriotas, la cual calificaba como “de pura maldad” a la acción perpetrada contras las 59 víctimas mortales. Inmediatamente y acostumbrado a ver varios seriales del canal Discovery ID, comencé a pensar en la psicología del suicida asesino y con morbo y curiosidad me lamenté el no conocer sus razones para llevar a cabo ese acto inhumano, meramente instintivo y sanguinario (tal vez hayan sido demasiado capítulos sobre mentes asesinas en ID). Consecuentemente y como si se tratara de un surreal reflejo de dichos acontecimientos, me dispuse a ver la película objetivo de esta crítica, siendo mi sorpresa la satisfacción de encontrar alguna vaga respuesta a mi cuestionamiento anterior, y es que para ser un asesino a sangre fría quizá no se necesite ser un complejo y demente cabrón, sino solamente ser “víctima” de aquel salvaje  entorno americano y simplemente rendirse a la violencia extrema frente a una circunstancia.

No hay que despegarse del nombre Taylor Sheridan, el actor convertido en guionista y ahora en director que con su segunda cinta en el banquillo consigue la hegemonía narrativa de “lo salvajemente americano”. Ensayado con el libreto de Sicario, graduado con el de Hell or High Water y ahora enrolado hacía con la dirección con Wind River, parece que el joven talento ha confirmado que el ritmo de sus relatos dependen únicamente de su pluma y de su comprensión socio cultural sobre las comunidades marginadas de los Estados Unidos.

Nominada en el Festival de Sundance y ganadora de la mejor dirección en la Sección Una Cierta Mirada en el pasado Festival de Cannes, Wind River nos lleva a la helada reserva india homónima donde se ha cometido un brutal feminicidio. La policía local, insuficiente para este tipo de investigaciones, pide ayuda al FBI, el cual manda desde Las Vegas (mera coincidencia) a una joven y novata agente que se aliará con un experto rastreador y cazador de la zona para dar con el responsable de los hechos.

El primer factor a resaltar dentro de la estructuración de personajes de Sheridan es que inmediatamente construye un nexo místico entre su protagonista y su ambiente, un rastreador frío y perseguido por la desaparición de su hija que parece ser el vivo reflejo de aquel salvaje pero apacible entorno (Un Jeremy Renner preciso que nuevamente denota ser un histrión de calidad). Existe un diálogo a puntualizar donde se menciona que “el dolor nunca se irá, pero que se calmará cuando se acepte”; así como la nieve, las condiciones extremas, la pobreza y la violencia de su lugar, parecen que los destinados a sobrevivir en esta cacería humana son solo aquellos que aceptan dicha condición ¿Esto será un hecho? En contraparte vemos a un elemento extranjero, ajeno a la región que funciona como testigo ocular, extensión del mismo espectador hacia aquellos recónditos y desconocidos parajes. Tal vez aquí encontremos un defecto necesario en la estructura de sus personajes, y es que Sheridan prefiere mantener a este personaje plano y sujeto a las circunstancias que se vayan desarrollando, un personaje que también conlleva la función de ser una especie de factor de empatía hacía con la víctima y público femenino (Una Elizabeth Olsen que sorprende por su soltura).

Elizabeth Olsen and Jeremy Renner star in Wind River

Sheridan mantiene simple su relato; conocemos los mínimos y necesarios personajes para describir y dar seguimiento a la investigación (Resaltan Graham Greene y Jon Bernthal en secundarios) y dentro de un ritmo semi lento el cineasta sorprende de vez en cuando con monólogos emotivos y/o existencialistas y con un toque de estética violencia para prepararnos para el gran final, uno que como ya lo había descrito en sus pasados guiones, nos dejará estupefactos, tensos y con hambre de venganza, haciéndonos no solo testigos, sino participes del dolor, del asesinato y de la sangre vertida con gran impacto y naturalidad, no sin antes también presenciar en un soberbio montaje la explicación de los hechos que rodean a la misteriosa muerte.

A tono de western, es ese clímax donde Sheridan encuentra el cómo enaltecer su moderno cuento y clásico americano, uno que sin duda ya significa uno de las mejores propuestas fílmica del año y que fácilmente podría ver libre su camino para varias nominaciones al Oscar: por supuesto al guion, a una fotografía decisora en el valor estético y narrativo del director ¿Y por qué no? En una de esas hasta dirección, película y posiblemente actor.

Wind River se convierte así en un testimonio explicativo sobre la naturaleza salvaje del norteamericano, pero también sobre la justicia de algunos cuantos dentro de las regiones más bellas, inhóspitas y brutales de su territorio.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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