Morgana: una verdadera película de terror

Morgana es, desde el título mismo, es un experimento extraño.  Muchos sabemos que en la tradición inglesa Morgana es hermana de Merlín, el “asesor místico” del Rey Arturo. ¿Funcionaría este místico personaje medieval desde una visión mexicana? Difícil. Sin embargo logra su cometido como película de terror psicológico.

Y es que resulta una verdadera tortura ver la cinta, la lentitud, lugares comunes, pésimas actuaciones y flojísimo guión hace que uno de pronto sólo empiece a escuchar un interminable “bla bla bla bla” en la extrañísima voz (que también resulta una tortura) de la protagonista Siouzana Melikian que suena a una mezcla de “niña bien de Las Lomas” fastidiada de la vida y un suspiro sin emoción, sin inflexión y gris, gris como su “actuación“. Esto provoca que de pronto uno caiga en cuenta (y aquí falto a una regla personal) que la cinta haya sido clasificada como de “terror” debido a las inmensas fosas nasales de Siouzana, las tomas son tan mal cuidadas que en varios acercamientos literalmente se puede apreciar los vellos recortados de su extrañísima nariz.

En su pretensión, Morgana incluye a la “primera actriz” Lilia Aragón también víctima de funestas tomas ¡en ocasiones parece la versión barata del travesti borracho que interpreta a Alfredo Palacios! y el talento novel (¿y refrescante?) de Eugenio Becker,  quien entre sus talentos tiene hablar castellano, inglés y francés básico… y canto (entre otros), pero no actuar (invito al lector a visitar su CV en el enlace, y constatar que no miento); y a Irán Castillo… sin comentarios.

Ramón Obón, director del largometraje, a quién hay que poner mucha atención para evitar que vuelva a -literalmente- robarnos, dijo a diestra y siniestra que la película se basa en una leyenda tapatía con elementos de otras culturas, pero no hay que irse con la finta porque para el Sr. Obón, “otras culturas” son Viernes 13 (Sean S. Cunningham), Halloween (John Carpenter), Pánico en la Montaña (Pedro Galindo III) y Caperucita y sus tres amigos (Roberto Rodríguez), pero de capital limitado.

¿Dudan que tenga razón? en la sala que vi la película había cerca de 20 personas al inicio de la proyección, en un momento creí que influenciado por el terror que provocaba Morgana estaba viendo sombras a mi alrededor, pero al encenderse la luz me di cuenta (y conté) que sólo quedábamos 4 personas de las 20 (aprox.) originales (Cinépolis Diana, función de las 20:10). El verdadero misterio de esta producción es que teniendo tan poca audiencia (pregunté en 5 cines) la cinta continúe en cartelera.

Pero no todo es malo, siempre será refrescante ver a otro “primer actor“, Luis Felipe Tovar, sin maquillaje y/o sin caracterizar, acá la prueba.

Sobre el Autor

No voy al cine miércoles ni domingos, no veo blockbusters. Mis reseñas se basan en mi experiencia de vida.

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