The man of steel: Superman “vuela” tan bajo

Al terminar de ver la cinta, uno queda emocionado de las batallas entre el General Zod y Superman, porque mas allá de los efectos bastantes estancados, uno logra ver la intención que el director promovía para que el entretenimiento se brindase, con un giro del protagonista dentro de una trama, y lógica interna, adecuada.

Este anterior y breve párrafo ilustrativo, demuestra mi apreciación con respecto a la película de Donner, Superman II (1979), quien ante la nueva película de Snyder (¿o Nolan?) la película de los setentas es infinitamente superior.

Un comienzo acertado que solo dura 10 minutos

Zack Snyder (¿o Nolan?) arranca el film bajo la premisa de una trama situacional política en el mismo Kripton. Más allá de los aspectos de la mitología del Hombre de acero, el director acierta de manera clara, al desligarse de los anteriores directores para adentrarse más en los aspectos sociales y hasta filosófico-religiosos de la raza de los Kriptonianos. Su intento empieza a ser sospechoso cuando Russel Crowe en su papel de Maximus (perdón, Jor-El) nunca logra trasmitir la fuerza interpretativa, ante un emotivo, pero monotemático Michael Shannon como “villano”. Aquí también, el espectador crítico reniega de la deplorable “pelea” entre el General Zod y Jor-El al más puro estilo de Snyder (¿o Nolan?).

Los aspectos psicológicos, emocionales y formativos. Lo más interesante de una cinta de acción

El punto más alto, que tampoco es tan difícil de notar, es la relación entre un Clark desubicado por la aparición paulatina de sus poderes desde niño, y la cuestión moral de la responsabilidad que debe de adoptar por sus poderes y el deseo de su padre (un Kevin Costner acertado) para darlos a conocer en el momento adecuado.

Muy emotiva y emocionante, es la escena en la cual Clark en el salón de clases, descubre que “el mundo es tan grande” y se da cuenta que la raza humana en su más pura honestidad (la niñez) lo está juzgando como alguien diferente y raro. Su madre acude y le ayuda a que enfoque de manera que pueda controlar sus poderes. Una buena escena muy bien lograda de Snyder (¿o Nolan?).

Lamentablemente aquí es donde empieza una película ezquizofrenizante en donde vemos dos películas simultáneas, la rápida y falta de heroicidad aparición de Superman y el periplo de Clark Kent para encontrarse a sí mismo. La cinta comienza a volverse caótica, rápida, sin ritmo, desconcertante, predecible y aburrida.

El film cae en una puesta en escena de teatro, en donde pareciera que los 6 protagonistas de la cinta, tienen y deben de estar relacionados, escena tras escena, porque el director cree que el espectador en este momento no entenderá (por el pobre ritmo) que hay momentos en una película, para la aparición de personajes y la desaparición de otros. La excesiva exposición de una Lois Lane en cada maldita escena es desesperante.

 La pregunta surge y uno se cuestiona, si los representantes de los actores y actrices, firmaron un contrato que estipuló, que sus representados deberían de aparecer cierto tiempo en escena, independientemente del guion barato, que para ese entonces carece de la fuerza para que el espectador promedio se interese en la historia del hijo de Kripton. Aunado al pobre trabajo de musicalizacion de Hans Zimmer.

La historia de Obi-Wan Kenobi ciber-tecnologico (perdón, Jor-El) y como puede aparecer en todos lados como espíritu de avanzada tecnología

 

En la magistral película de Richard Donner, (Superman I, 1973 1978) Jor- El (y no Obi-Wan) aparece como una grabación en forma holográfica, que ante ciertos comandos de preguntas bien formuladas por su hijo, las respuestas aparecerían de forma que el crucigrama se fuera formando, para ofrecernos al espectador junto con Superman (Christopher Reeve) datos del origen del extraterrestre criado en la tierra. Lamentablemente en esta entrega, pareciera que la “tecnología espiritual” esta tan avanzada, que permite que el alma de Jor-El, al más puro estilo Jedi, pueda activar puertas, charlar de absolutamente todo, aparecer en todos lados sin ninguna maldita explicación de lógica interna, del director Snyder (¿o Nolan?) y los malditos “guionistas”. Solo faltaba que Jor-El y su hijo, se fueran a echar unas chelas y un cigarrito mientras charlaban de porque su mundo se destruyo.

Un final tan tardado y desperdiciando elementos que podrían ser épicos en una película del siglo XXI

 

La siguiente formula pintaba para que el director se luciera en términos de acción realista bajo un encuadre fantasioso: Superman, El General Zod y sus secuaces, un enfoque diferente y serio, en contraparte de los Avengers, y; una oportunidad única para ofrecer seriedad en un mito y acción pura con el personaje de comics que fue creado para precisamente, ofrecer escenas de acción. ¿Cuál fue el resultado? Una pelea sosa entre dos actores limitados, y en donde se desperdicia elementos como podrían ser enfrentamientos épicos entre los Kriptonianos radicales y Kal-El; elementos que precisamente se explotaron en la secuela de Superman de los finales de los 70s. Ninguna escena me pareció heroica y con un aporte visual sorprendente. Raro en un director que se le encumbro de mas con su sobrevalorada Watchmen (2009).

Tal vez lo más grave es que la figura de Superman carece de fuerza en el personaje. Más que por los fallos y los pocos dotes actorales de un Henry Cavill, el mayor problema es la falta de personalidad que los escritores le otorgan, ya que en varias ocasiones es un Superman más con características de “mono azul reaccionario”, que un inteligente y maduro superhéroe. Para hacer realistas a los personajes fantasiosos, no es necesario hacerlos parecer como idiotas (error repetitivo de Goyer en esta y en la anterior película de Batman). Una película de Supeman, sin Superman como protagonista

¿Hay que verla? Si, para poder ver uno de los errores más comunes del cine comercial de los últimos tiempos: la carencia del timming cinematográfico. En conclusión la película es pretenciosa, lenta, en ocasiones aburrida y monotemática. Con una carencia de acción y artesanías cinematográficas. Y un abuso excesivo de los “defectos especiales”.

¡Ay! mi querido Bryan Singer, que razón tenias… y como te extrañamos…

Sobre el Autor

Soy lo que escribo. Ya realicé la Prueba Voight-Kampff, y pasé. Cursé un diplomado en historia y análisis de cine. Cinéfilo de corazón, guionista, crítico políticamente incorrecto. Amante del buen rock. And all this science I don't understand It's just my job five days a week. Visitame: http://thetimeisgone.blogspot.com/

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