Agua para Elefantes: Un vampiro perdido en el circo.

Es desconcertante ver un drama romántico cuando en este no hay romance. Pero que esperar del director Francis Lawrence, el cual siempre se ha caracterizado por la mediocridad directiva hacia sus actores y en la pobre impresión de ritmo a su trama (Constantine y I am a Legend son perfectos ejemplos).

 

El film basado en la novela homónima de Sara Gruen principalmente suponía confirmar la postura de Robert Pattinson como histrión, sin embargo el muchacho se encuentra aún “Acrepusculado”, teniendo un mísero desempeño como protagónico, pero sin llevar toda la penitencia en sus hombros.

La principal culpa radica en el mismo Lawrence, el cual no sabe resolver la historia de una manera creíble, teniendo primeramente el conflicto y resolución del héroe que lo conllevará a su desarrollo en apenas 5 minutos de metraje. Una falta de timing preocupante que solo hace que el pobre de Pattinson se hunda aún más en su esperpento de actuación.

Como la historia, la inclusión de los personajes son fugaces y en ningún momento se estructura una personalidad que explique el comportamiento de un vilmente desperdiciado Christoph Waltz y de una elegante pero desconocida Reese Whiterspoon. Qué decir de la imbecilidad con la que se aborda el exquisito y vasto mundo del circo, presentando a sus integrantes y a su sociedad de manera artera y ficticia.

 

Una película deshonrosa para el género donde su guion reiterativo muestra las mismas escenas en diferentes ambientaciones y en donde tanto el diálogo, la dirección y la capacidad histriónica de la pareja romántica caen en lo ridículo, haciendo pasar la llamada “pena ajena”, consecuencia  de la nula química que avergüenza a otras parejas, films y direcciones en el género (Recuerdo The Notebook como una buena comparativa en cuanto a química y entrañable historia). Whiterspoon y Pattinson mas acartonados que la mismísima Bella hocico abierto”.

En cuanto a Pattinson, creo que restando la misma mueca de la sonrisa (la cual ejecuta más de 40 veces en todo el metraje), se merecería otra oportunidad de demostrar que puede salir de aquel vampiro brilloso y convertirse en un… no digamos bueno, sino mediano actor. Solo que debe tener más suerte con un director que le exija actuar y no parecer un poste más en la cinta (A lo mejor un poste podría haber tenido más química con Reese).

 

La banda sonora de James Newton Howard cae en el mismo pecado de la cinta: temas repetitivos y sin la fuerza necesaria para crear ese lazo entre la música y su compañera visual, haciendo que Howard baje un escalón (o quizá dos o tres) en el estándar de su calidad como compositor.

¿Qué es lo salvable de este bodrio? La sublime fotografía de Rodrigo Prieto, que junto con una soberbia dirección artística y un buen diseño de vestuario, dotan a la cinta de solamente un ambientación creíble, la cual… se quedó sin ser poblada.

También hay que hacer una mención honor a la mejor actuación del film, que recayó en la elefante “Rosie”, que termina robando escenario y creando la mejor empatía hacia con la audiencia (Es certero que Pattinson tiene más química con el majestuoso animal que con Kristen Stewart en la saga Crepúsculo).

Un ritmo forzado, un final demasiado previsible (y asquerosamente comercial), actuaciones vergonzosas y una dirección insufrible, respaldada por una destacable tarea visual, es el saldo que deja esta falsa hacedora de lágrimas que prontamente se olvidará (Con suerte para Pattinson y el director Lawrence).

Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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