Blade Runner 2049: Los loables vestigios de una joya

Denis Villeneuve comprende en su totalidad el estatus de culto de la cinta de 1982 y opta por emular su estética, pero no su contenido. Con una mayor pretensión narrativa, el canadiense logra extender el universo creado por Philip K. Dick de manera loable con todos los riesgos que ello conlleva: cayendo en un “corte” sobresaturado pero bien estructurado; manipulando el efecto “nostálgico” con clichés tendenciosos, pero bien justificados; intercambiando el tono noir por el thriller y dejando la bella simpleza de su antecesora para agregar elementos más complejos adeptos al mencionado género.

La mente detrás del relato es Hampton Fancher, guionista original del concepto y figura que parece solo haber existido para la adaptación de Blade Runner a la pantalla grande. La primera gran diferencia en comparación con su predecesora y quizá el principal valor de esta narración, es la centralización protagonista en un relato casi en solitario, concepción con la que Villeneuve comulga con un desarrollo intimista en la deconstrucción artificial y posterior humanización de su antihéroe, el Blade Runner interpretado por Ryan Gosling. Dentro de este thriller, director y guionista privilegian el factor policíaco e “investigativo” de su trama frente a un secreto que no solo combinan los elementos corporativos y espirituales del mito, sino que también ofrecen la respuesta final al gran cuestionamiento del final del primer film lejos de un forzamiento y con gran naturalidad ¡Un gran acierto!

Se dijo antes de su estreno que Villeneuve insistió por presentar su “corte definitivo” a pesar de una duración bastante cuestionable. Así como lo predije, parece que la persistencia rindió frutos,  siendo dicho metraje en términos generales la debilidad nominal del film, donde dentro de un funcionamiento bastante convincente, se incrustan momentos irrelevantes o de innecesaria duración que en lugar de agregar notoriedad, restan seriedad y lógica al argumento. Si bien dichas secuencias son mínimas y más adeptas a un material extra para su mercado en el video, el mismo Villeneuve parece remendar su propositivo y necio error con montajes consecuentes que suman tensión y cierta dosis de acción (en este último rubro manteniendo el equilibrio y la solemnidad de la historia, siendo coherente con su estilo thriller).

Como era de esperarse la atmosfera creada por el diseño de producción, la fotografía y la banda sonora se convierte en otro sublime protagonista más. El universo “cyberpunk” alrededor de una caótica Los Ángeles arroja una variada simbología socio cultural que enriquece el tratamiento y a sus personajes. La lluvia y sus cambios de clima y la turbia evolución tecnológica son factores clave en esta sucia ciudad futurista que desembocan en una tangente narrativa sobre el racismo, la pobreza y la diferenciación entre clases sociales. A pesar de la excelsa tarea de Dennis Gassner, Roger Deakins y Hans Zimmer respectivamente (Los tres con aspiraciones serias al Oscar), es en este punto donde tanto Fancher como Villeneuve parecen perder piso, pues si bien dichos elementos son sugeridos en una primera mitad, quedan disueltos y escandalosamente “abiertos” durante el conflicto y final del film, error que podría ser “justificado” tras el riesgo en la mencionada centralización hacia su protagonista.

En el rubro histriónico es de valorar en su merecida medida lo hecho por Gosling, una interpretación desgarradora y conmovedora que denotan la progresiva humanización de su personaje, objetivo principal del argumento. Junto a él la cubana Ana de Armas luce encantadora y comprometida con su papel, uno que alimenta la complejidad y soledad del héroe sin que esta luzca plana o falta de trasfondo debido a un fastuoso truco narrativo adepto a la evolución tecnológica vertida en el relato. De Robin Wright, Dave Bautista (la mejor actuación en su carrera a pesar de su fugaz aparición) y Mackenzie Davis podemos esperar correctas incorporaciones, pero no así de un Jared Leto de nuevo sobrado y poco creíble, poco soportado también por la pobre descripción y falta de fuerza de su personaje y parte antagónica desde el libreto, sin duda la mayor desilución del film (donde la compinche antagonista Sylvia Hoeks termina por proveer cierta decencia)

De Harrison Ford existe un conflicto de emoción histriónica, y es que a pesar de que el destino de su personaje es bien sustentado, su actuación deja mucho que desear al extirpar la frialdad de Deckard y parecer más un Han Solo o Indiana Jones. Una verdadera lástima que se agrava con nuestra siguiente y final señalización sobre la historia.

En este punto podemos calificar a Blade Runner 2049 como una cinta de altibajos, unos altos muy pronunciados y unos bajos muy minimizados gracias al indiscutible talento de su director, sin embargo existe un aspecto narrativo que podría molestar a los fans, y de donde emana el factor decepcionante. El lector sabrá de lo que hablo cuando el giro sea descubierto tras la aparición de Deckard y de nuevo nos encontremos no solo ante un cliché tendencioso y cansino en nuestros días, sino también adepto a todos los papeles “ de retorno” del veterano Ford. Es ahí donde parece que el thriller se ve disuelto y el simplista tono noir de su original se extraña; no es una falta de estructura, sino un elemento que de manera vulgar podríamos calificar como “cursi” y muy truqueado ¿Villeneuve sucumbió a querer forzar la historia a un tercer capítulo? ¿O el débil cierre solo deja en el amante “Blade Runner” un tremendo vacío? Usted tiene la última palabra.

Reflexiva y contemplativa, con todos los ingredientes visuales (y un poco más) que esperábamos, Blade Runner 2049 queda lejos de la épica creada por Scott, pero muy cercana a confirmar a Villeneuve como uno de los mejores directores de su era, siendo innegablemente también una de las mejores películas del año.

Blade Runner 2049 es un film inteligente, íntimo, bien dirigido e interpretado, pero aun así un poco decepcionante.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


6 comentarios

  • ya parece efecto monalisa que se quejen de jared leto

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  • Realmente no tengo mucho que comentar sobre esta película. Complementa mucho a la versión original en ciertos aspectos y ni que decir del paralelismo con su temática. Sin embargo, siento que se le tuvieron demasiadas expectativas. Y es comprensible, pero hay que tener cuidado cuando se cree que una película va a ser buena sólo porque su director hizo una maravilla de su proyecto anterior. Es decir, pudo haber cabido la posibilidad de que Villeneuve fracasara a pesar de haber hecho Arrival. Digo, ¿acaso ya olvidaron lo que le pasó a Nicolas Winding Refn y que en el sitio lo alababan de más sólo porque había hecho Drive?

    Pasando a otro tema similar, durante meses me preparé para ver esta entrega: leí el libro y vi las versiones de la original. Y yo recomendaría ver la original antes de ver esta, pues sirve de complemento.

    ¿Qué versión recomendarías ver? Digo, yo preferí el corte del director de 1992 a la edición final de 2007 (usar los tonos verdes de Matrix distinguen mucho los efectos especiales extras). Pero bueno, esa es sólo mi opinión.

    4/5.

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  • Disfrute mucho de la película, pero al final eso de “la hija de Deckard va a dirigir la rebelión de los replicantes” me hizo recordar a churros como los juegos del sinsajo o la saga de detergente. No debieron de decir eso, explicar éso de más, basta con saber que un replicante puede procrear. Igual gran película pero con sus defectos.
    Saludos y excelente crítica.

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