Celebrando 100 años del 7º arte y 10 de éxitos “tenderos” (3).

En 1911 Canudo bautizó al cine como “El Séptimo Arte”, pero ¿Por qué? El primer crítico de cine fue el primero en dar cuenta que esta amalgama nacida de la creatividad y emoción humana y la cual es soportada por la tecnología, traspasaba a lo que él llamaba “una simple distracción” y trascendía el burdo entretenimiento para otorgar una nueva corriente artística.

Canudo define el cine de una manera esplendorosa en su Manifiesto: “en esencia es un arte nacido para ser la representación total del alma y del cuerpo, un drama visual hecho con imágenes y pintado con pinceles de luz, una abstracción, como la tragedia escrita o el drama que se lee.”

Para Canudo la arquitectura y la música representan el fundamento de las artes, mientras que la pintura y escultura recaen en ser complementos de la primera. La literatura o la “poesía” (como él la llamaba) simboliza “el esfuerzo de la palabra”, mientras que la danza es “el esfuerzo de la carne para convertirse en música”. El cine… el cine reúne a todas, siendo “las artes plásticas en movimiento” las que bajo los estatutos justificables y comprensibles de Canudo sean la cabecilla de todas estas, jerarquizándolas en sus imágenes y valiéndose de ellas para transmitir… arte.

Así como nos estamos regocijando por el nacimiento de esta sencilla y merecida jerarquía del cine a sus 100 años de haberse establecido en aquel manifiesto  y, teniendo en cuenta que Canudo en aquel escrito insta a la industria comercial o “tendera” de no valerse de este arte para enaltecer sus propias arcas, seguimos con otros 5 títulos en los que la palabra “comercial” también se puede volver sinónimo de las artes plásticas en movimiento.

Su caza recompensas favorito los invita a decir hasta ahora sus 15 imperdibles de esta última década, mientras que esta tercera parte de este especial avanzamos hasta el 2008:

No Country for Old Men (Joel & Ethan Coen, 2007).

 

El 2007 fue un año glorioso para el western, no solo por su resurgimiento en pantalla, sino también por su revolución, que iba desde dramas matizados en increíbles postales cinematográficas (mencionadas en la anterior entrega), remakes dignos de así llamarse (3:10 to Yuma) y dos fastuosas obras de autor, una de ellas, esta magnífica persecución thriller-western filmada por el director bicéfalo Coen.

Bajo el extraordinario ritmo impreso por los Coen, el film se traduce en secuencias largas y detalladas que pasan del suspenso a una trepidante acción, y de los duelos cánones del genero a brillantes momentos de un rico diálogo que, bajo un guion virtuoso (que no genera un génesis, pero si una introducción magistral de los personajes para clarificar y estructurar perfectamente sus personalidades y su motif) de su homónima (en todo sentido) novela, alcanza momentos icónicos dentro del género y del cine en general, también factor de una increíble fotografía y una serie de actuaciones precisas (Aún cuando el personaje de Bardem se encuentre caricaturizado, entrega un villano y una actuación soberbios). La cinta arrasó con todo premio aquel año y demostró junto con la siguiente, que el western no solo no estaba extinto, sino que estaba más vivo y renovado que nunca con historias que valían la pena recordar.

There will be Blood (Paul Thomas Anderson, 2007).

 

Me atrevo a decir que estamos ante el mejor director de su generación; P.T. Anderson, que paso a paso y desde su preproducción hace recordar inclusive a otro realizador de apellido Kubrick, que hacía de esa obsesiva planeación un verdadero éxtasis sensorial. Quizá a Anderson le falte un par de cintas para tallar su nombre entre los mejores del rubro, no obstante, muchos (su caza recompensas incluido) tomaron este preciso relato como la corroboración de la maestría de este todavía joven realizador.

Este atípico western solo se vale de la época y de su fuente original para de manera “casi perfecta” reflejar un retorcido relato de avaricia y poder encarnado por el ascenso y posterior declive del magnate del petróleo Daniel Plainview, encarnado por un excelso Daniel Day Lewis, amante del método Stanivslasky y que por el cual, pudo imprimir el carácter y psicología precisa del complejo personaje (con sobreactuación al desenlace). P.T. Anderson dirige una oda visual, llevando un timing y narrativa precisas que realizan comunión con el sobresaliente desempeño actoral, la impresionante fotografía y una banda sonora revolucionaria.

Zodiac (David Fincher, 2007).

 

Con base en uno de los guiones más concisos de la pasada década, surge este film de doble genialidad, primeramente por establecer desde su deslumbrante inicio su misma conclusión, pero al mismo tiempo dotando al relato de un ritmo apasionante que pareciera transformar dicho desenlace.

Fincher es un experto rítmico y un perfeccionista del thriller que, aunque dicho genero no esté explícitamente plasmado en este relato, lo que sí se puede descubrir es un seguimiento avasallante, tétrico y cautivador de la investigación hacia uno de los asesinos más sombríos de la historia americana soportado en una serie de interpretaciones  y un guion igual de minuciosos que atrapan al espectador desde sus primeros minutos. Sin duda uno de los mejores directores contemporáneos en su mejor momento, que a través de “Zodiac” ofrece una mirada compleja al séptimo arte y a su manera de transmitirlo, pero que al mismo tiempo su icónica escena final resume a través de las miradas todo el hermoso trato a este bello film.

The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008).

 

La mitología del superhéroe ve llegar por fin su cúspide de la mano de un artista insurrecto. Así el subgénero culmina su transformación de la fantasía (género base) al thriller, al drama y la total credibilidad adepta al mundo contemporáneo con esta secuela del personaje de comics mas icónico hasta ahora adaptado a la pantalla grande.

Resulta verdaderamente inimitable seguir la formula de Nolan en este y en los géneros adeptos (pero titubeantes en la ciencia ficción), por ello el realizador guarda características únicas que aquí se reflejan en una intensa e inmensa creatividad fílmica para dotar al Caballero Oscuro, a través de sus secuencias, diálogos y encuadres, de un status de culto. La pericia de Nolan es completa, pues el también productor conoce el arte de la selección de casting, logrando conmocionar al cine con la fastuosa interpretación del ya difunto Heath Ledger. Un artista completo (guion, dirección y producción), que plasma su compromiso en este excelso film que cuenta con una serie de diálogos y un ritmo difícilmente superables para su género.

Wall-E (Andrew Stanton, 2008).

 

Quisiera compartir una experiencia que resume la trascendencia de esta obra en el cine. Cuando nos interrogaron a su servidor y a su musa sobre cómo nos parecía en aquel tiempo la última animación de Pixar, su caza recompensas preferido cayó en redundantes comentarios hacia muchas de sus genialidades, sin embargo, cuando fue el turno de mi compañera, ella simplemente respondió: No es una animación, esto es una obra de arte. Sobra decir que dicha aseveración me pareció extraordinaria y que con el tiempo, fue justificando y agravando en la mente de su servidor.

El mismo Canudo manifiesta que el cine, el colectivo de artes, nace de la mente y emoción humana para ser desarrollado a través de la maquina y tecnología, entonces, es injusto limitar a “WallE”  como una película de animación, pues la tecnología, la mente creativa, el talento y vasto conocimiento del lenguaje cinematográfico de los hacedores de sueños “Pixar”, habían llegado a su clímax, inclusive haciendo de lado casi en su totalidad el dialogo en el film, para centrarse con base en un extraordinario libreto, en una historia entrañable con uno de los personajes más definidos y maravillosamente estructurados del cine: un robot que engendra una gama de sentimientos y emociones debido a su soledad. Sin embargo, el film no solo aborda tan “simplista trama”, sino también hace alusión al consumismo e irónica “des evolución” humana cortesía del avance de la tecnología, al trágico fin del mundo generado por su misma raza y a una bizarra y bella historia de amor. Wall-E quedará marcado en este arte.

Seguiremos celebrando los 100 años de este manifiesto y 10 de éxitos de la última década en la siguiente y última entrega.

Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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