Coyote vs. Acme: La película que Warner Bros no quiere que veas
En 2023, Warner Bros. venía mostrando un extraño desprecio hacia los Looney Tunes, que terminaría reflejándose en decisiones como no distribuir The Day the Earth Blew Up: A Looney Tunes Movie y, especialmente, en enlatar Coyote vs. Acme con el objetivo de obtener un beneficio fiscal cercano a los 30 millones de USD. Después de tantas protestas por parte de artistas y fanáticos, la cinta fue comprada para su distribución por una compañía independiente, Ketchup Entertainment, y por fin, después de tres años de incertidumbre, ha visto la luz.

Ambientada en un universo donde conviven humanos y caricaturas, la trama gira alrededor de Wile E. Coyote, quien, cansado de que todos sus planes por atrapar al Correcaminos fracasen, decide demandar a la compañía Acme, fabricante de la mayoría de los productos que usa en sus intentos de capturar al ave, recurriendo a un pequeño despacho de abogados, lo que lleva a destapar un oscuro secreto alrededor de estos artículos.
Como si los Looney Tunes se hubieran cansado de ser maltratados por WB., han creado una especie de thriller jurídico cómico en contra del corporativismo más salvaje y monopólico. En este mundo creado por David Green y Samy Burch, todos los productos de todo tipo, tanto para humanos como para caricaturas, son en su mayoría fabricados por Acme. La compañía, dirigida por el Gallo Claudio (siempre supe que este cabrón era un hijo de gallina)

Está más que claro que la referencia es un gancho directo a WB., especialmente porque una parte de la trama parece una especie de autorreferencia. Incluso, de una manera casi predictiva, han atinado a señalarla como monopolio, especialmente en estos últimos años, en los que han intentado concretar su venta a otros consorcios fuertes como Netflix y Paramount ¿Será acaso que algo ya se sabía desde hace tres años?
En cuanto al mensaje social, Coyote vs. Acme utiliza todos los clichés del subgénero de abogados, especialmente aquellos en donde la batalla legal es una especie de David vs. Goliat, haciendo atinada la elección como protagonista del que quizás sea el personaje más maltratado del universo de los Looney Tunes: el Coyote, un canijo que, si bien fracasa constantemente en todo lo que se propone, siempre lo vuelve a intentar. De paso, le da una especie de significado peculiar a esa relación que tiene con el Correcaminos. Aquí hay otro aspecto positivo del guion, pues de quizás una relación tan simple, tipo gato y ratón, saca una especie de significado existencialista donde los dos se entienden como parte de uno mismo.

La otra trama es la del abogado interpretado por Will Forte, quien tiene años sin litigar y únicamente se dedica a hacer acuerdos económicos para que su pequeño despacho pueda subsistir. La llegada de Coyote representará un reto que lo obligará a superarse y enfrentarse al abogado rival de la compañía Acme (interpretado por John Cena). Aquí, la rivalidad de estos dos dará momentos cómicos y, actoralmente, será lo que eleve a Coyote vs. Acme.
A pesar de esto, Coyote vs. Acme no termina por ser 100% perfecta. El problema viene con un guion donde no todos los personajes terminan por encajar (especialmente algunos personajes humanos como Paige, que raya en Mary Sue), y donde se toman conveniencias argumentales con el fin de acelerar parte de la trama.

En cuanto a cinematografía, cabe destacar que el aspecto de fusión entre live action y dibujo animado se siente natural y muy al estilo de la vieja escuela. Hay un par de toques tridimensionales que llegan a tener algunos escenarios y personajes, lo cual le quita lo acartonado.
Calificación
- Guion: 2.9
- Dirección: 3.0
- Actuación: 1.7
- Extras: 0.5
Calificación: 8.1

Una de las mejores cintas que han otorgado los Looney Tunes. Está lejos de ser un festival de referencias nostálgicas y es más una sátira contra el corporativismo que, desde sus entrañas, busca darle un poco más de oxígeno a una franquicia que sus propios creadores parecen querer enterrar y que, irónicamente, tiene un paralelismo interesante.
La pregunta es: ¿cuántos Coyote vs. Acme no hay guardados en las bóvedas de varios estudios grandes de Hollywood, gracias a directivos que toman decisiones con base en la hoja de cálculo y no en el potencial? ¿Cuántas películas buenas nos hemos perdido bajo el pretexto de “no incomodar decisiones corporativas” o “nivelar números rojos”? El triunfo artístico de Coyote vs. Acme es también un recordatorio de como algunos hombres de pantalón largo toman decisiones con las patas y de que se necesitan contrapesos para hacer recordar que el arte no se mueve con la calculadora.

Con respecto al tema de los Looney Tunes, un comparativo: con todo y lo salvajemente corporativo que es la némesis de WB., Disney, ¿alguna vez han visto que la compañía trate de esa manera a Mickey Mouse? No. Esa es toda la respuesta de qué es lo que está mal en este tema.
PD: Gracias por nada Warner Bros