Hereditary: La herencia de un buen cine de terror

Existe algo ciertamente aterrador en el doblaje de su título, pero en esta ocasión no es la convencional formulación de palabras sacado del manual de cualquier bodrio quincenal del género; tampoco la falacia de su traducción, que a pesar de si conservar el sinónimo de “herencia”, miente incluso en su argumento. Sin embargo, ese perturbador elemento y agregado de “Diablo”, resulta ser el falso atrayente para que dos públicos totalmente distintos se combinen en un experimento bastante satisfactorio, donde la sala se llena tanto de aquellos que conocemos la “herencia” del Festival de Sundance y de la productora A24, como de adolescentes chistositos, estos últimos atraídos bajo la tentación de este título que promete falsamente una más del montón.

¿La experiencia luce aterradora no lo creen? Aguantar escuincles que tiran palomitas y no se callan durante los primeros 10 minutos del film. Pero es entonces cuando el efecto de una buena película del género se hace presente y como por arte de magia (o del Diablo del título ausente), un silencio sepulcral invade la sala, uno que solo será interrumpido por esos gritos, alimentos del terror por parte de las dos especies de audiencia, que progresivamente van creciendo conforme a su final y que como mecanismo de defensa, vienen seguidos de risas accidentadas para esconder el sufrimiento o la vergüenza.  Es entonces cuando te das cuenta que el experimento ha sido provechoso y Hereditary cumple en su triple objetivo: interesar, asustar ¿y por qué no? Perturbar.

Pero también hay que bajarle los sumos a estos centennials que se asustan hasta porque alguien se echa un pedo, y es que a pesar de que el director Ari Aster consigue hipnotizar con su lúgubre relato, es evidente (y hasta en cierto momento desvergonzado) la influencia de varios clásicos, en especial el de Rosemary’s Baby, de la cual toma algunas elementos clave para constituir el principal misterio alrededor de su siniestra trama, uno que pudiera parecerle innovador (y hasta brillante) a aquellos adolescentes que se conforman con cualquier estupidez, pero que para los más estudiosos o críticos de la audiencia, parecerá obvio y predecible.

Pero hablemos de sus cualidades, que son varias. A24 nos ha acostumbrado con sus historias de terror al resquebrajamiento de la célula familiar; ya sea por una bruja, por la peste, o como en este caso, una “herencia”, Aster se adhiere a la temática tomando dicho elemento como eje argumental. Desde su interacción, tragedia ancestral, trastornos físicos y mentales, vicios, duelos y otras funciones familiares, el director consigue que la audiencia sea parte de esa disfuncionalidad, conectando de inmediato el halo de misterio con “el espiritualismo”, para después dejar añejar la quebrada comunicación y dejar escapar y relucir todos los traumas de esa muy dañada comuna.

Dejando asentada la parte emocional, el cineasta indie va entretejiendo entonces el terror de una manera sutil en una primera instancia, para después (y como ya es costumbre también en los relatos de la productora) atacar a la audiencia con agresivos picos de intensidad que pudieran incluir violencia estética o eficientes sobresaltos, estos últimos nacidos no solo de la siniestra parte narrativa, sino de una fotografía oscura y con uso de luces naturales que toma a la casa como protagonista y principal fuente de sustos, obra de Pawel Pogorzelski.

Un error evidente entre la sutileza de la interacción familiar y los picos de terror, es que Ari Aster parece no reparar en que su film contiene un par de lapsos de letargo que dejan caer la continuidad y hacen perder un poco el interés por el relato (reflejado en la hiperactividad de los escuincles acompañantes de la sala). Esto no fuera de mayor importancia si dicha hibernación fuera efímera, sin embargo aquí desgraciadamente caemos en presencia de una pretensión narrativa que hace que un relato que pudo ser brillante en 90 o 100 minutos, sea solo de “recomendable” a “bueno” en 120.

Al no poder sostener sus niveles de intensidad y perturbación, Aster cae en errores de novato, entre ellos la inclusión de ciertos elementos inertes que no tienen repercusiones, importancia o ni siquiera participación en el argumento (el pobre perro, tangentes de historia laboral, intereses amorosos, etc). Así mismo, esta pérdida de tiempo hace que el espectador se pierda un poco en su misterio, que aunque ciertamente predecible, deja una especie de deseo por una historia y duración más compacta y/o precisa, con toda su serie de geniales y terroríficos simbolismos yendo para una sola dirección.

En el rubro actoral no cabe duda que Toni Collete debería ser patentada para este tipo de roles, el de la madre trágica alrededor de una atmosfera siniestra. La ya veterana y siempre eficaz actriz logra proyectar una tan empática como horrible madre, llena de culpas, trastornos y secretos en un registro de emociones que raya exactamente en lo tétrico que requiere el argumento. La debutante Milly Shapiro logra el cometido de hipnotizar a la audiencia, mientras que Alex Wolff no puede con el paquete, incluso en ocasiones dando momentos de sobreactuación horripilantes que pudieran causar hasta risas accidentales. Una lástima por él y por Gabriel Byrne, un experimentado histrión al cual se le desperdicia en su totalidad.

En conclusión y a pesar de sus perdonables pecados, Hereditary cumple. No es la mejor película de terror y su propagación está siendo un poco sobrevalorada, sin embargo la productora A24 y el indie Ari Aster logran un relato que regenera de nuevo al terror, con signos que nos recuerdan a las mejores épocas del mismo y con una historia y tono inquietantes que se distinguen de entre todo el cochinero de un género atestado de bodrios.

Hereditary es la herencia de un buen cine de horror, una que ciertamente es diferente, perturbadora y que hábil y diabólicamente causa buenas sensaciones entre los distintos tipos de audiencia.

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


4 comentarios

  • Pues a mi ni lo uno ni lo otro, no vi nada de lo que aclaman los críticos incluyendole a usted mi estimado. Un gran relato en un inicio que decae estrepitosamente a la mitad para dar un lamentable final dando pie no a risas sino a carcajadas por parte de la audiencia (además de incluir una de las peores actuaciones de “muerte” que haya visto desde “The dark knight rises”).

    Como ya dije, esta es una película decente del género pero lamentablemente caerá bajo el peso de la expectación

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    • Estimado muchas gracias por su opinión y comentario. Yo veo que el relato si cae, pero a diferencia de lo que usted opina, el final me pareció un levantón narrativo que salvó ciertamente esos letargos y elementos inertes del argumento. Creo saber a cual se refiere y si, creo que la actuación de cierto chamaco es desastrosa, incluso cuestionándome si de haber seleccionado a otro actor, esta película hubiera sido mejor.

      Yo la pongo con una calificación de 3- 3.5 estrellas. No me parece lo mejor, ni siquiera de este nuevo milenio, pero si lago muy decente y recomendable

      Muchas gracias por comentar

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      • Por cierto ¿ya vio el trailer de “Incident in a ghost land”? Laugier me parece un director mediocre tirando a malo pero esta película me llamo la atención lo suficiente como para dar el beneficio de la duda ademas de que viene con una serie de buenas criticas. Quien sabe tal vez sea su mejor trabajo o también puede ser la prueba de que los fanáticos del terror consumen cualquier chingadera que les avientan

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