I Don’t Feel at Home in This World Anymore: Netflix y Sundance, combinación ganadora

 

El rápido e imparable crecimiento de Netflix como plataforma cinematográfica ha llegado a uno de sus puntos clave en este 2017. No solo la plataforma streaming se ha convertido ya en una productora con variadas opciones y promesas de estreno en variados géneros, sino que también comienza a ser vista por la misma industria como una recia competidora, tan persuasiva como optima en su forma distributiva. Para el consumidor ávido de cine esto representa un cambio de hábito que, si bien no sustituye la espectacularidad, experiencia y esparcimiento de una sala de cine, ofrece otras ventajas tales como la rapidez, el confort y la percepción de un precio – valor mucho menor que la cada vez más cara salida al cine.

Uno de los tempraneros reflejos de este éxito comercial – artístico fue hacerse del gran premio del jurado en el más reciente Festival de Sundance. Si bien la galardonada productora independiente fue Film Science en alianza con XYZ Films, Netflix prestó el nombre de gala (la importancia en la construcción de una marca) adjudicándose el premio y la pronta recepción del material en nuestros televisores.

La cinta en cuestión es I Don’t Feel at Home in This World Anymore, opera prima del actor indie Macon Blair, al cual ya hemos tenido oportunidad de verlo en las también crudas y premiadas Blue Ruin (2013) y Green Room (2015), ambas de su compadre Jeremy Saulnier. Pues bien, parece que Macon ha cogido el estilo crudo y violento de su posible maestro y guía directivo, inyectándole una pizca de humor negro que parece emanar de las situaciones más absurdas. Como si se tratase de los hermanos Coen en sus primeras obras, Blair reproduce estas dos claras influencias para lograr una tragicomedia reflexiva y brutalmente estética (No apta para los débiles de estómago y/o hipocondriacos) que logra entre varias cosas, primero situarlo en la escena como una promesa indie, y en segundo lugar salvar del anonimato a un par de actores a los cuales ya les hacía falta una refrescada.

El valor del film no radica en el qué, sino en el cómo. Si bien estamos ante una trama bastante simple que incluso contiene ciertos toques y elementos del propio western (jerarquización de villanos unidimensionales, duelos, pistolas, cantinas, bandidos, vengadores errantes, reproducción de pueblos sucios y de contrabando y retribuciones), Blair sortea las comparaciones gracias a la impresión de un ritmo narrativo ágil que en contexto proyecta el hartazgo social frente a una comunidad llena de “hijos de puta” y/o “pendejos”, términos literalmente usados y repetidos a lo largo del film por nuestra heroína de cuestionable encomienda: una enferma solitaria y deprimida que, al ser robada en su casa, emprenderá la búsqueda de los ladrones con la ayuda de un excéntrico vecino.

Esta burda situación (que en realidad se reduce al robo de una laptop y una loza de plata), es la excusa para explotar una sádica odisea que revelará tanto a los culpables y su modus operandi, cómo a un retrato cómico y degradante de las esferas sociales, su hipocresía, aspiraciones y dudosos valores. Macon mantiene todo esto simple para escapar de la parodia; su relato sobre comportamiento se reduce a tres o cuatro ambientaciones, pocos personajes y diálogos existenciales y bobamente propositivos que comunican el concepto de humor incomodo que se pretende proyectar: Una avalancha de momentos enfermizos nacidos de una ideología depresiva idiota.

Por su parte en el apartado histriónico, debemos agradecer a Melanie Lynskey su talento de bajo perfil en la industria. La actriz es el motor de la trama y su presencia encausa una decente reacción química en cadena de los planos pero pintorescos personajes a su alrededor, comenzando por un Elijah Wood que no se puede librar de su cara de infante, pero que al menos logra un par de momentos agradables. Completan reparto David Yow, la hermosa Jane Levy y el mismo Macon Blair en una especie de cameo

Al igual que otras cintas del año, I Don’t Feel at Home in This World Anymore mantiene dos factores en común: el primero, servir de anfitrión a ciertos elementos western y hacia su final dejar un cuestionable sabor de boca, en este caso uno que se siente ajeno a la brutalidad de su predecesor e inmediato clímax, sin embargo, en términos generales estamos ante un thriller de corte criminal fresco y divertido que logra sostenerse gracias a sus enredos espontáneos e intensos momentos bien posicionados a lo largo de su ágil metraje. Disponible en Netflix, por si quieren apreciar a la mejor película del Festival independiente del 2017, algo inusitado hasta ahora en la historia distributiva de dichos premios.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


2 comentarios

  • Al verla me recordo bastante al cine de los Coen y en particular a Big Lebowsky, me hubiera gustado ver más en las pantallas a Melanie Lynskey, ya que cuando yo era un chavito era algo así como mi amors platonico a pesar de que me decían que era muy Xs.

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