Insaciable: The Substance en tiempos de hambre
En esta nueva etapa del cine de terror hemos visto una corriente que busca asociar los problemas psicológico-corporales al body horror, creando una especie de simbiosis interesante donde el dolor físico va asociado al tormento mental de los protagonistas. De manera acertada, varias películas (The Substance, Together) han conseguido plasmar una perspectiva creativa interesante. Pero, por desgracia, hay películas que se quedan cortas ante estas expectativas, como Insaciable, que, a pesar de tener una propuesta creativa, no exprime todo su potencial.

Insaciable nos cuenta la historia de Hanna, una estudiante de medicina con serios problemas de desorden alimenticio quien, en su obsesión por bajar de peso, recurre a un método poco convencional: consumir cenizas de muertos. Consigue resultados satisfactorios, sin embargo, comenzarán a verse las consecuencias de esta práctica, pues tendrá experiencias paranormales asociadas a los espíritus de aquellos cuyas cenizas ha devorado.
Dentro de lo positivo, la analogía del horror entre el consumo de cenizas como remedio milagro es una referencia a varios métodos peligrosos utilizados con el objetivo de promover la reducción de talla (Ozempic, por ejemplo) y que contribuyen más al deterioro de la salud que a la mejora, pero el mayor problema de Insaciable radica en que únicamente se queda en eso, en la superficie de la creatividad de su tema, contribuyendo poco al desarrollo psicológico de su protagonista. No hay una relación glotonería-trauma y tampoco se muestra si la protagonista tiene alguna inseguridad con respecto a su físico; todo es pintado de la forma más insustancial.

Como consecuencia, Insaciable tiene dos grandes problemas. Al ser el conflicto emocional y mental casi nulo, la película tiene que valerse de lo escatológico y grotesco para causar shock barato e impactar al público. Al no tener un contexto sólido que justifique el uso de estos elementos, se siente demasiado sensacionalismo, una escritura simplista y una película barata y pretenciosa que, aunque quiere tocar un tema complejo como son los desórdenes alimenticios, no puede o no quiere ir más allá de lo grotesco.
Y esa poca profundidad hace que la fusión de los dos elementos: el body horror y lo paranormal, se sienta descompensada, pues, por al tener que meter toneladas de horror corporal, por momentos se llega a olvidar del elemento fantasmagórico. Incluso Insaciable quiere jugar en el terreno del thriller psicológico, lo cual le sale pésimo y desbalancea completamente el ritmo. Triste porque de hecho la parte del espectro es fundamental para explicar la relación de la bajada de peso de la protagonista. La transición es ridícula, al punto de que la resolución del conflicto principal llega a sentirse más como el cierre de una cinta serie B.

De lo positivo es la actuación de Mildori Francis (Hana), quien está en el tono de un papel con una demanda corporal tremenda; incluso las gesticulaciones terminan compensando la falta de profundidad psicológica.
Calificación
- Guion: 1.7
- Dirección: 2.0
- Actuación: 1.7
- Extras: 0.4
Calificación: 5.8

Desaprovechando completamente la oportunidad de una idea creativa, Insaciable termina siendo una “The Substance en tiempos de hambre” que tiene que recurrir al morbo para poder sustentarse.
Recomendada si a usted le importa poco la profundidad psicológica y le gusta ver gore, fantasmas o tripas volando. Si usted busca algo más a lo Cronenberg o esta asociación entre traumas mentales y horror corporal, probablemente quedará decepcionado, pensará que le han visto la cara y hasta podría afectar su salud cinematográfica (irónicamente como esos productos milagro para bajar de peso). Consuma esta película bajo su propio riesgo.