La Estrada de Cinescopia: “Exam”, lo mismo pero pero diferente

Cuando la mayoría de nosotros decidimos iniciar una vida independiente fuera del hogar familiar encontramos en los huevos nuestro mejor aliado para comer, no alimentarnos, comer: revueltos, tibios, con jamón, estrellados de mañana y noche. Conforme avanzan los años, aquéllos que no se casan terminan dominando la cocina y entendiendo la necesidad de alimentarse, ya no sólo comer, esos huevos se vuelven deliciosos omelettes o quizá unos delicados huevos trufados. Así es, la experiencia nos vuelve -afortunadamente- selectivos.

En 1987 se estrenó Cube, del director Vicenzo Natali (Splice, 2009), un claustrofóbico thriller  psicológico en el que siete desconocidos despiertan dentro de una enorme construcción cúbica permutante de la cuál deberán escapar uniendo sus habilidades y son llevados a situaciones límite que  pondrán a prueba su tolerancia y frustración; ninguno se conoce y no saben quién los envió a aquél sitio ni el motivo. Bajo esta premisa, Vicenzo construye una historia original y tan genialmente estructurada que Cube ha conservado su reputación y frescura a través del tiempo. Omelette de salmón ahumado.

En 2003 se estrena en Cataluña la obra de teatro (más tarde también montada en México)  “El Método Gronholm” del escritor  Jordi Galcerán, la premisa de la obra es sencilla: convocar a siete ambiciosos ejecutivos para que sólo uno de ellos sea contratado por una importante empresa transnacional ¿el método de selección? sencillo, los candidatos deberán pasar una serie de pruebas y ellos mismos decidirán quién es el más apto para el puesto. El suspenso de la obra va en escalada y en cada escena se van descubriendo la personalidad de los personajes, lo que nos da pista de lo que cada personaje es capaz de hacer para obtener el puesto. La obra es una velada crítica sobre el  capitalismo y la ambición que éste alimenta.

Existe también la versión filmográfica de la obra, bastante bien dirigida por Marcelo Piñeyro (Las Viudas de los Jueves, 2009) con la participación de Eduardo Noriega (El Lobo, 2004) y Najwa Nimri (Piedras, 2002) en los papeles estelares. Huevos trufados.

Exam es el primer trabajo del director, actor, escritor y productor Stuart Hazeldine, y quizá ése sea el motivo para no arriesgarse y elija como carta de presentación una obra que a todas luces resulta ser una mezcla de Cube y El Método Gronholm, pero bastante mal lograda. Para el cinéfilo distraído Exam puede resultar una cinta novedosa y entretenida, pero para quien cuente con las referencias antes mencionadas resultará un híbrido bastante pretencioso en su argumento y deliberadamente un plagio. Al director le tiembla la mano para sacar lo mejor de sus actores: o bien sobreactúan o carecen de matices.

Pero a Stuart no sólo le tiembla la mano para dirigir, sino también para escribir o ¿no resulta absurdo que dos escritores (el mismo Stuart Hazeldine y Simon Garrity) se unan para crear una obra que literalmente es idéntica a las antes mencionadas? Con el ambiente claustrofóbico de Cube, los personajes de El Método Gronholm, las vueltas de tuerca de ambos, situaciones inverosímiles y personajes que no revelan nada de sí (ni sus motivaciones), donde los malos son malos porque sí y los buenos son más bien ingenuos que se dejan embaucar con una facilidad que asusta (¿son o no ejecutivos de alto nivel con la fuerza y sagacidad que eso supone?).

Los autores se decantan por el final de El Método Gronholm, dejando un amargo sabor de boca y una estela de odiosas comparaciones detrás. Eso sí, Exam resulta una oportunidad excelente para escuchar el siempre sensual acento británico, pero para eso también tenemos a Adele. Huevos revueltos insípidos.

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4 comentarios

  • The Cube es muy buena, pero esta además que tiene todo el tufo de reallity TV (afortunadamente, cada vez más escasos y falsos)… con una pizca de Saw (?)… bueno, a lo mejor no son huevos revuetltos insípidos… son huevos que saben mucho, pero a madres (no se, algo asi como un omelette de espaguetti y mermelada), jeje

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  • Estimado @hdavilp: tienes razón, sería un tipo de Saw bastante chafón si consideramos que la fórmula de la saga se agotó en… la primera parte??? Agradezco tu comentario.

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  • Jajajajaja como disfruté esta reseña… en verdad. Existe un último título que igual cabe en este género y que yo en verdad sugiero y aclamo a voces: “La habitación de Fermat”. Es de estos filmes españoles de bajo presupuesto (REC es un ejemplo) pero que estan tan bien logrados que realmente uno puede ver la maestría de la dirección, actuación, escenografía y todo lo demás que compone un film sin la necesidad del sobrevalorado 3D, CG animation y susedaneos.

    Aunque me sigo quedando con el cubo… sin sus horribles hermanos abortos de la naturaleza: hypercube y cube zero.

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