La Piel Fría: El remedio contra el insomnio

En lo que va del verano, van dos películas españolas estrenadas que cuentan historias ambientadas en escenarios y con personajes angloparlantes. Las dos son propuestas de cine que debería generar miedo pero no toca las cuerdas del horror convencional gringo: una es una historia gótica en los años 60, la segunda es una historia de monstruos sobrenaturales ambientada en el preludio de la Gran Guerra. Cold Skin (o La Piel Fría) es fascinante por las locaciones y sus posibilidades narrativas, pero se queda en la orilla del mar.

Basada en la novela homónima del antropólogo y autor Albert Sánchez Piñol, el filme nos sitúa en el círculo antártico, durante 1914. Un joven es llevado a una isla remota para que trabaje como observador del tiempo, por el lapso de un año completo en (casi) absoluta soledad. Su única compañía es un ermitaño que se refugia en el faro de la isla, y unas extrañas criaturas que salen de noche a atacarlos. El guión, realizado por Jesús Olmo y Eron Sheean, es bastante flojo: no desarrolla las motivaciones de los personajes ni se molesta en darles matices, y no da explicaciones a las acciones de sus personajes. La presencia de estas criaturas podría dar para reflexiones o comentarios sobre colonialismo (son, después de todo, personajes ingleses en una producción española), explotación de animales para estudios científicos o choques culturales y sociales ante civilizaciones desconocidas, pero la historia no se atreve a adentrarse a las profundidades de cuestiones complejas o críticas. Por otro lado, Xavier Gens no logra generar suspenso con su dirección, y no decide qué clase de película quiere crear.

Por otro lado, el diseño de las criaturas, a cargo de Arturo Balceiro, toma inspiración en anfibios, sirenas y concepciones pop de alienígenas, es bastante bueno, y la interpretación de Aura Garrido como una de las criaturas roba por completo la atención. La cinematografía de Daniel Aranyó es bellísima, y la banda sonora a cargo de Víctor Reyes es notable.

Sin más, La Piel Fría es completamente olvidable, pero sería buena opción para aliviar el insomnio o, mínimo, escapar del terrible calor veraniego.

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Acerca del autor

Oraleia    

Snob pretenciosa en recuperación, punk de gustos refinados y valemadrista con corazón. Crítica de cine.


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