La semana del Tiburón (3-5): Mega Shark Vs Giant Octopus

Siguiendo con la Semana del Tiburón dedicada a las películas serie B, o sea las que jamás llegan al cine porque son bien chafas, pero sirven para esas tardes de ocio en que no tienes ni ganas de pensar, es el turno de otra entrega de la productora The Asylum: Mega Shark vs Giant Octopus.

Película de 2009 protagonizada por los astros ochenteros Debbie Gibson, sí la cantante pop aquella de ‘Electric Youth’ y el alguna vez guapo y popular actor Lorenzo Lamas, los acompañaba en el reparto el actor Vic Shao como el interés amoroso del personaje de la doctora McNeil, interpretado por la ya muy mayor señorita Gibson.

La historia nos cuenta que en una expedición en las costas de Alaska, la investigadora McNeil estudiaba el comportamiento migratorio de un grupo de ballenas en las profundidades del Oceáno Pacífico, al tiempo que un helicóptero de la fuerza áerea dejaba caer un sonar que estaba siendo estudiado por la milicia.

Dicho sonar provoca que las ballenas que estudiaba la doctora en su minisubmarino ‘robado’ se golpearan contra un iceberg provocando que este se fracturara (seguramente el calentamiento global ya lo había debilitado) y con ello al desprenderse de la placa, liberara a dos bestias que se encontraban contenidas en su interior. Un Megalodon (Tiburón bestia gigante) y un Pulpo gigante, ambos prehistóricos y de dimensiones descomunales.

Como es sabido, este tipo de películas hacen gala de su bajo presupuesto tanto en las malas actuaciones como en la calidad de los efectos empleados. Esta película en sí, tiene unos efectos que si bien no son buenos, son mejorcitos que aquellos de sus secuelas. Así que ya se pueden imaginar el tamaño descomunal del pulpo y del tiburón y lo malo de los efectos especiales. El pulpo es tan enorme que se traga una plataforma marítima en las costas de Japón, pero eso no es todo pues la imaginación de los escritores de este tipo de películas suele no tener ninguna clase de atadura de modo que aquello que en Hollywood es descabellado aquí tiene el tratamiento del ‘porqué no?’ y así es que tenemos a nuestra bestia protagonista, el Megalodón, saltando en los mares cual delfín y elevándose por los cielos cual si de un ave se tratara para derribar un avión de pasajeros que sobrevolaba casual y despreocupadamente sobre el océano. Eso sin contar las miles de vidas cobradas al tragarse o hundir cuanto submarino, barco o acorazado se topaba en su travesía. Pero espere a verla que la cosa se pone peor.

Lo divertido de estas películas es la solución que suelen tener pues terminan por pasarse la ciencia por alto para salirnos con un desenlace descabellado.

Pero a esta película qué la hace distinta, se preguntará usted. 

Olvidando el hecho de los astros venidos a menos, las malas actuaciones, los primeros planos innecesarios para enmarcar el suspenso que por desgracia ningún actor sabe interpretar, aunado a la mala calidad de los efectos especiales y la pésima musicalización… Las Secuelas.

 

Así es, créalo o no, ésta película tuvo sus secuelas, siendo la continuación Mega Shark vs Crocosaurio en 2010 donde tenemos el regreso del Megalodón y ahora un Cocodrilo prehistórico que pelearan por la supremacía de los monstruos.

Pero espere (como si fuera canal de ventas por televisión) que si ya vió estas dos entregas, le tenemos una más completamente absurda y gratis como las dos anteriores, nos referimos a la mucho más conocida Mega Shark vs Mecha Shark de 2014 y que reintegra como invitada al elenco a Debbie Gibson en su mismo personaje de Emma McNeil de la primera entrega.

En esta parte se nota mucho más el presupuesto y la calidad de efectos (no se confunda, no dije que fueran buenos) pero sobre todo se nota una historia más interesante pues en esta ocasión los gobiernos están preparados para hacer frente al monstruo.

Así que diseñan un submarino capaz de arremeter contra la bestia gigante que ha causado el cierre de todos los puertos del mundo a solicitud expresa de la ONU (ven cómo ya le ponen más atención a los detalles) y llevado con ello a la industria pesquera, marítima y petrolera a un colapso severo pues no hay entrega de mercancía y los continentes están incomunicados por mar dado la veda generalizada en todo el globo. Sin embargo, la bestia mecánica sufre un desperfecto que la lleva a ver como amenaza a cuanta cosa se le ponga enfrente y los creadores se ven obligados a emplear medidas extremas y desesperadas para rehacerse con el control de la bestia mecánica para así poder deshacerse de la amenaza que aún representa el mega tiburón.

Así que por si pensaba que la gente no ve estas películas, que todas son basura que no sirven para nada, déjeme le digo que la industria del cine B nunca había estado en el ojo del mundo y sido más rentable que en los años recientes y todo se debe a que como ya se lo mencionaba, los escritores pueden dar rienda suelta a sus fantasías más alocadas y verlas plasmadas en la pantalla chica y con los canales dedicados a proyectar este tipo de cine pues vaya que esto se ha convertido en una mina de oro.

Y es que no podemos negar que no a todo mundo le gusta el cine de arte, o no todo el tiempo, hay ocasiones en que lo que quieres es simplemente relajarte, no estresarte con un suspenso que provocará que saltes en tu asiento, pero tampoco deseas una comedia babosa de Adam Sandler o Eugenio Derbez, por ejemplo… quieres algo  en el punto medio, quieres sci fi pero quieres poder reírte también y mirar la tv  sin mayor objetivo que el de relajarte tranquilamente con tu pizza y tus cervezas y quien sabe, en una de esas te toca volver a ver a alguna estrella venida a menos de aquellas que admirabas en tus años mozos… Con el cine B uno nunca sabe.

No se pierdan nuestras siguientes entregas pues estamos a la espera del grandioso estreno de la mejor cinta serie B que ha habido en los últimos años, si, todo esto es para prepararnos para el grandioso estreno de Sharknado: Global Swarming.

 

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Acerca del autor

Chikilla    

Nacida en el norte, con gusto por el cine y la música retro ochentera y noventera, amante de las nubes esponjaditas y los días lluviosos, las segundas meriendas y el vino tinto. El cine es el mejor vicio que uno puede tener.


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