Ladies First: La simpleza de lo absurdo.

Se dice que los remakes son el refugio para el creativo sin ideas, y el mundo del entretenimiento lleva mucho siendo un desierto de ideas con la retahíla de remakes que vemos en pantallas ahora (sí te vemos a ti directamente, Disney). PERO, de tanto en tanto, hay chispazos que sorpresivamente funcionan, y funcionan muy bien. Esto es el caso de ‘Ladies first’, remake inglés de la francesa ‘Je ne suis pas un homme facile’.

“Ladies first” es la historia de Damien (Sacha Baron Cohen), vicepresidente de una pujante agencia de publicidad, el típico casanova misógino, un espécimen epítome del mundo hecho por y para los hombres en su acepción más rancia. Un día uno de sus clientes les pide tener mayor presencia femenina en las posiciones directivas de su cuenta, así que Damien decide ascender a una diseñadora, Alex (Rosamund Pike), que a menudo ve sobajados su trabajo y talento, y debido a que dicho movimiento sólo fue un trámite, la cosas siguen igual, pero entonces el mundo da un giro de 180 grados, haciendo que en vez de ‘Man’s world’, sea uno dominado por las mujeres, donde los hombres son un mero objeto de satisfacción de las mujeres.

Esto nos desatará las situaciones más… naturales de la vida, pero ‘al revés’; usted imagine que en vez de haber bras para resaltar los atributos femeninos, la norma social son los sostenes de testículos para resaltar los masculinos y así nuestro protagonista pueda valerse de la atención de la presidenta de la agencia y obtener un ascenso. Rebecca Pollock y Kas Graham adaptan esta historia al Londres moderno con un tono sí absurdo, pero no paródico ni extremista como la francesa.

A ver, que tampoco estaba la vara muy alta con la versión francesa que, aunque fue la primera producción original de Netflix en Francia allá por el 2018, tenía la clásica arrogancia francesa aleccionadora, combinada con un tono de absurdo tan extremo que parecía más una parodia que se antojaba más chocante que divertida. La inglesa, también producción de Netflix, acierta en volcar la absurdez sólo en las situaciones, pero dotando a todo su alrededor de una naturalidad que equilibra muy bien toda la narrativa.

La francesa parecía escrita desde la necesidad de “darle una lección” al espectador masculino. Y para eso ya tenemos Promising Young Woman. Pero Ladies first, en cambio, parece más interesada en evidenciar dinámicas reales, y que en vez de ridiculizar a los hombres, muestra cómo incluso las más pequeñas desigualdades cotidianas terminan moldeando cómo se comporta el mundo, entiende que el concepto YA es absurdo, entonces no necesita hiperbolizar cada escena. Eso la vuelve más digerible y hasta más efectiva socialmente.

Un gran acierto de Ladies first sin duda es la parte actoral. Ya sabemos que Sacha Baron Cohen domina a la perfección este tono de sátira absurda, y aquí, aunque está MUY contenido (comparado con personajes como Borat o Bruno), eso mismo le ayuda a lograr un personaje encantador / confundido / cínico sin convertirlo en caricatura total, Baron entiende que el personaje funciona mejor cuando reacciona como un hombre “normal” enfrentado a un sistema absurdo, que como un bufón. Por su parte, Rosamund Pike ya sabemos que borda perfecto este tono de mujeres frías / controladoras / sarcásticas, hay ecos clarísimos de Gone Girl e incluso I Care a Lot, pero aquí baja muchísimo el histrionismo y juega más desde la incomodidad elegante, pues aunque el personaje está escrito para sacar lo peor del sexismo, logra fehacientemente reflejar cómo las mismas actitudes de un hombre machista son deleznables en una mujer feminista (en su acepción más extremista y lejana del movimiento 8M).

Resulta curioso cómo la directora Thea Sharrock (Me before you, Little wicked letters) mantiene a nuestros protagonistas en un tono más contenido del absurdo extremo, pero sí estira la liga con todos los demás personajes / actores, aunque después entendemos que eso crea una especie de anclaje de realidad. Si todos fueran absurdos paródicos, Ladies first sería un sketch de 90 minutos y se volvería insoportable (como la francesa). Al mantener la sobriedad, ellos nos permiten ver el horror de la inversión de roles sin necesidad de que la película nos lo explique a gritos.

Ahora, el que aquí escribe está alabando mucho ‘Ladies first’ cuando en realidad me parece una película muy mala en el sentido de que en sus apartados técnicos es muy formulaica. Se nota demasiado este estilo ‘Netflix’, donde se avientan los presupuestos sin un objetivo artístico más allá del simple ‘lucir bien’. La iluminación limpísima, una cinematografía más bien rosa y ese montaje estándar que se asemeja más a una rom com nos hacen anhelar algo más arriesgado, que sin duda habría sumado a lo bien que funciona la narrativa.

Con todo, ‘Ladies first’ logra con esa simpleza con la que retrata lo absurdo que los gags y chistes caigan más naturalmente, sin sentirse exageradamente forzados, y aunque son de pastelazo, la verdad es que sacan unas buenas risas. ¿Eso lo hace ‘buena’? No, pero sí efectiva. Sin siquiera proponérselo, logra ser más contundente que muchas otras piezas en cuanto a lo mal que siguen las cosas en este mundo hecho por y para los hombres.

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Acerca del autor

Leo Idair    

MOCATRIZ (Modelo, Cantante y Actriz) en Instagram pero humanista en la vida real. Creo en las utopías pero sin dejar la realidad fuera. Dame una buena telenovela y estoy a bordo. Mi mamá me hizo cinéfago desde chiquito.


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