Las 20 Mejores Películas “Coming of Age”

No sé si se deba a la cuarentena o a mi nostalgia viendo que mi juventud ya es cosa del pasado (ya que ando rondando la media de los 30’s) ¿o será el cambio de batuta generacional adolescente les esté pegando durísimo a las políticas de Facebook? ¡Como sea! A donde quiera que volteó o veo cine, reviviendo clásicos o a través de nuevos estrenos, el “coming of age” parece perseguirme por todos lados, por lo que he considerado hacer uno de esos rankings tan de exquisito y personal gusto para oficialmente dejar de lado mi etapa juvenil y convertirme en el adulto que estoy destinado a ser… espero.

¿Pero que es un “coming of age”? Nacido como un género literario, este se centra en el crecimiento psicológico y moral del protagonista, generalmente desde su juventud hasta la adultez; en otras palabras, este tipo de género se trata sobre la maduración y conversión al “adulto” mediante la intervención de sucesos que definirán su personalidad e identidad desde el índole sexual, ideológico, político, ideológico y/o familiar, buscando por supuesto siempre una respuesta o clímax catártico y/o emocional.

Los primeros esbozos de este tipo de relato datan incluso de antes de Cristo, en aquellos poemas y mitos griegos y específicamente en la Odisea de Homero, sin embargo conforme el pasar de los tiempos quizá el primer relato famoso y más influyente del género sea el The History of Tom Jones, a Foundling, escrita en 1749 por Henry Fielding, y que a su vez sirvió de principal base para que Charles Dickens escribiera el otro gran relato de poderosa influencia para la historia de dicho tópico, David Copperfield, de 1849 (coincidentemente 100 años después), y que curiosamente cuenta con su mejor (aunque al igual mezquina) adaptación fílmica por parte de Armando Ianucci apenas en el 2019 (y recientemente estrenado este mes en algunos sitios online).

Para efectos fílmicos, el “coming of age” lógicamente conlleva un trabajo de mayor trasfondo y/o estructura hacía con él, la o los protagonistas, en muchas ocasiones dejando a sus demás partícipes como elementos que alimentan la psique y el entorno de este o estos. Así mismo estas historias en algunas ocasiones suelen contarse como flashbacks o por el recurso de la narración, siendo importante recalcar que su abordaje no es propio de un género cinematográfico puro, siendo vinculado por lo general al drama, a la comedia o a la combinación entre ambos, en incluso en un grado más complejo siendo el resultado de una rica y sustancial metáfora de aspectos políticos, filosóficos o ideológicos de ciertas épocas y/o etapas generacionales.

Sin mayor preámbulo, los dejo con los mejores 20 “coming of age” fílmicos en la opinión de su servidor ¡Y no! No están las sobrevaloradas y aburridas “Boyhood” o “Call me by your name” (pero me dolió al final sacar Big y American Graffiti).

 

Bonus. Superbad (Greg Mottola, 2007)

Si una película sobre adolescentes estúpidos y estereotipados funciona, sin duda esta es la indicada. Gracias a un guion fresco, divertido y lleno de situaciones oníricas, Mottola y Apatow recrean en su vertiginosa e hilarante odisea un coming of age bastante atinado que narran aspectos como la depresión, baja autoestima, el amor y la amistad de 3 inadaptados. Un libreto sin pretensiones que prescinde de “casi” todos los excesos grotescos tanto argumentales como visuales de su generación cómica, de entre toda la abundante mierda sobre situaciones juveniles sin duda Superbad resalta con argumentos sólidos, adultos y hasta complejos si se decide escarbar dentro de su naturaleza cómica. Además, sigue siendo de gran influencia a 13 años de su estreno.

 

20 – Sing Street (John Carney, 2016)

Divertido homenaje a las juventudes ochenteras. Repleto de referencias y clichés de aquel colectivo estético y auditivo, su inflexibilidad es sorteada por un ágil y satírico tratamiento que durante la primera hora alcanza picos de genialidad hilarantes, mostrando  más allá de la música las tendencias y aspiraciones artísticas de la época y como consecuente, una buena analogía hacía con su tema principal: el paso de la madurez de la generación X. Si bien para su segunda mitad el drama logra subsistir gracias al recurso del romance juvenil (con el cierto toque del elemento “Lolita”, muy recurrente en el género), es la secuencia “Riddle of the Model” suficiente para enmarcarla en uno de los mejores momentos del cine juvenil ¿y ochentero? de esta década.

 

19 – Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012)

Cautivadora. Una coming of age tan inocentemente entrañable como complejamente idealista y existencial. Disfrazado de un mágico cuento infantil, la crítica al adulto y a la pérdida por la ilusión, pone de relieve a un pintoresco pero común suburbio para que Anderson despliegue  una estructura predominante de sus personajes, seres incomprendidos que buscan aceptación por medio de un conflicto íntimo y hasta ingenuo, centrado en un “amor de verano” de dos jovencitos víctimas de esa inseguridad e hipocresía. Es de notarse que aunque la maduración “ilusoria” de ese paso al amor vendrá de los niños, el efecto se dará en los adultos, en un fenómeno narrativo recurrente en la filmografía de Anderson (Fantastic Mr. Fox, Grand Budapest Hotel), pero…

 

18 – Rushmore (Wes Anderson, 1993)

Son estas dos obras las que muestran el estado más puro del “coming of age”. Definitoria imagen fílmica de la “hipsteria” (podríamos decir que Anderson es, sin encasillarse, ni serlo, una de las tesis del cine hipster) y basada en las vivencias del propio director, su tragicómico y satírico tono representan la revolución emocional de un líder estudiantil al cual el intelecto no le alcanzará para llegar a esa tan ansiada y perseguida maduración, simbolizada aquí por los adultos que en retrospectiva, tienen un decrecimiento o proceso de inmadurez que dota a este magnífico ensayo de estilo del primer esbozo narrativo de Anderson por juntar en un punto medio al niño y al adulto, para así crear el balance ideal del “coming of age”.

 

17 – Almost Famous (Cameron Crowe, 2000)

Existe un hueco de extraordinario apogeo y transición musical llamado los 70’s, época en donde brotaron el mayor número de bandas y corrientes musicales en la historia encausando así la idealización “aspiracional” del “rockstar”, y con este, todo un nuevo “american way of life” y los sequitos y grupos de referencia a su alrededor. No estoy dando una clase de cultura, sino un análisis narrativo de la auto biográfica cinta de Cameron Crowe, una pieza nostálgica e infravalorada venida de un sobrevalorado autor, al cual se le agradece que su mayor talento haya sido su propia experiencia juvenil relatada aquí con carisma, corazón y mucho rock. Así pues, estamos experimentando aquí el proceso de maduración de su propio narrador por medio del rock

 

16 – Stand by me (Rob Reiner, 1986)

Dos misterios estoy a punto de revelarles. El primero, las mejores adaptaciones fílmicas del sobrevalorado Stephen King se deban a dos razones: la primera, cuando no son de terror; la segunda, cuando el director en turno cambia sustancialmente la obra (véase Kubrick). El segundo ¿se han fijado que muchos o la mayoría de los escritos de King contienen en menor o mayor grado una naturaleza “coming of age”? It, The Shining, Pet Sematary, The Green Mile, Children of the Corn, The Dark Tower y por supuesto esta, una de los reltos fílmicos por antonomasia de dicho tópico, donde gracias Rob Reiner, la narrativa de King es tan respetada como perfectamente nutrida por el excelente trasfondo y lazos juveniles entre sus entrañables protagonistas.

 

15 – Little Women (Greta Gerwig, 2019)

Uno de los relatos “coming of age” más influyentes y simbólicos, y que con Gerwig ha alcanzado el punto máximo de su adaptación fílmica, moldeándolo a su estilo tanto técnico como narrativo, basado en su espontaneidad y esas secuencias de largo alcance oral (gracias a sus fastuosos travelings). Lo que resaltan en estas mujercitas es el perfecto cast, con cada actriz – actor meticulosamente seleccionado no solo para entrar como anillo al dedo en su personaje, sino también para ser una extensión de la naturalidad de la propia Gerwig, una comunión reflejada en varios momentos que por ejemplo hace lucir hasta a un siempre acartonado Timothee Chalamet. Además y a diferencia de las otras adaptaciones, aquí si se hace sentir la muerte de Beth.

 

14 – Persepolis (Marjane Satrapi, 2007)

Ganadora del Premio del Jurado de Cannes, estamos ante una de las mejores combinaciones en la historia de animación y y coming of age, una exquisita tragicomedia de profundo contexto político y social que también  a la par significó uno de los estándares fílmicos del movimiento y tendencias feministas de la actualidad. Tan divertida como tétrica, la aproximación a la cultura iraní desde finales de los años 70 se torna incluso en un testimonio socio cultural y educativo para el occidente, aprendiendo de manera didáctica y gracias a una cátedra de ritmo por parte de sus directores, la situación vivencial de su misma creadora, al ser Satrapi la propia protagonista de su comic y película en lo que también es una loable adaptación.

 

13 – Mid90s (Jonah Hill, 2018)

Posiblemente muchos de ustedes dejaron pasar esta sorpresiva joyita “coming of age” que también representa tanto el despertar de Jonah Hill como director, como uno de los retratos más fieles del entorno millennial, su contracultura, dialectos y madurez en base a la convivencia y adhesión a los grupos de amistad y referencia, al despertar sexual y a la búsqueda por esa siempre complicada e incierta identidad. Lo que sorprende de Hill es irónicamente su madurez narrativa (como si se tratase de un cabrón con 10 películas a cuestas), pues no hay maquillaje ni mensaje moralino en su opera prima, siendo sustituidos por un fluido guion que denota la más pura realidad y el crecimiento emocional de su(s) protagonista(s).

 

12 – The Breakfast Club (John Hughes, 1985)

Hughes podría establecerse fácilmente como el monarca del coming of age y la juventud ochentera, y es que pesar de la solemnidad de sus obras que en mucha parte le restaban veracidad a sus personajes y entorno, por otro lado es dicho romance con esa sutil exacerbación de estereotipos lo que lo llevó de manera adelantada a retratar a la generación X más fílmicamente famosa, base también de todos aquellos “sitcoms” y/o seriales televisivos que básicamente son una extensión de su estilo y maduración ochentera. En otras palabras y resaltando a este “Club de los 5” como su mejor cinta, de no haber existido Hughes, no habría existido Seinfeld, ni Friends, ni How I Met you Mother, ni Two and a Half Men, ni Bing Bang Theory

 

11 – The Perks of Being a Wallflower (Stephen Chobsky, 2012)

Estamos en el corazón del último crecimiento y maduración del  “millennial” (si usted radica entre las edades de Ezra Miller y Emma Watson, usted pertenece al último modelo de los millennial). Aquel joven de 26 a 29 años enfrentándose a lo real y fuera de su hábitat escolar y/o familiar, en el más puro estado de incertidumbre que lo llevará a su posición emocional y social definitoria. Pero no solo estos aspectos superficiales salen a flote, pues la verdadera amenaza serán los llamados “issues”, en este particular caso de duelo, de identidad y de índole sexual, los cuáles el escritor y director expone con gran intimidad y maestría narrativa. La empatía lograda hacía con el espectador ha convertido a este film en uno de los últimos verdaderos clásicos “coming of age”

 

10 – Juno (Jason Reitman, 2007)

Entre tanta “corrección” y en específico ahondando en el tema de la maternidad y la irresponsabilidad de algunos(as) con respecto a este, quizá la nueva generación no conozca que existió una “coming of age” que retrataba todos esos tópicos de una manera tan brillante como objetiva, sin ambigüedades o ridiculeces tendenciosas. Se llama Juno, ganadora del Oscar a mejor guion y entrada de Ellen Page con bombo y platillo en uno de esos personajes tan complejos, como divertidos y simbólicos de la generación Y. Básicamente el proceso de maduración se da en base a un embarazo no deseado y al consecuente proceso de adopción por parte de una adolescente que a pesar de su gran intelecto, aún no está preparada para afrontar a la sociedad

 

9 – Rebel without a cause (Nicholas Ray, 1955)

Posiblemente Ray y James Dean hayan creado en aquel 1955 las primeras reglas del “coming of age”, envuelto en un intenso drama sobre la atormentada juventud en su afán por la búsqueda de pertenencia e identidad. Si, quizá James Dean sea el símbolo eterno de aquella rebelde juventud y el arquetipo por antonomasia del resquebrajamiento emocional de su y las generaciones por venir, obviamente afectadas tanto por el incierto entorno social como por los traumas parentales que enfrentan en algún punto de su vida. Irónico y trágico también que Dean al parecer quedó varado en ese intermedio de maduración, pasando a convertirse en esa leyenda “con causa” de una muerte aparentemente “sin causa”.

 

8 – The Sandlot (David M. Evans, 1993)

Conocida como “Mi Pandilla”, la cautivante historia de este grupo de amigos enmarcada en la narración voz off por parte de uno de ellos, logró captar con gran nostalgia y habilidad narrativa la inocencia y el gran vínculo amistoso de estos y cualquier grupo de amigos en el orbe. Un “one hit wonder” de culto muy peculiar, su tono de tragicomedia y drama pasó a formar parte de la cultura pop de la generación millennial, siendo su mayor valor ese toque dramático enfocado en la pérdida del contacto con las amistades conforme se va madurando, haciéndola un producto muy equilibrado y adepto para toda edad gracias a esa combinación de la visión infantil y la narración desde la perspectiva adulta, ajena a la moraleja y solo adepta al encause del sueño adolescente

 

7 – Diarios de Motocicleta (Walter Salles, 2004) Participación especial de @Bedub

El viaje que hizo en su juventud Guevara a través de Suramérica, es un testimonio fiel y honesto sobre por qué el Che se convirtió en uno de los personajes más influyentes de la historia. Empieza como un viaje de amigos, no se hace visible en primera instancia ninguna tendencia ideológica sino simplemente conocer y disfrutar de cada país. En la medida que van avanzando por el continente, se van encontrando con tendencias muy particulares, una de ellas (la más obvia) es la preocupante pobreza y el trato humillante a los trabajadores y la completa indiferencia del Estado. Salles realizó una de las más bellas road movies de la historia, una coming of age profunda, de una fotografía natural y que desmenuza las razones del revolucionario en su proceso de maduración.

 

6 – Sen to Chihiro no kamikakushi (Hayao Miyazaki, 2001)

La vi a un año de su estreno, sin embargo fue hasta esta cuarentena cuando descubrí que en aquel momento (16 años), no había comprendido un carajo sobre la complejidad narrativa de la que sin duda es la joya más grande de Ghibli. Además de que su simbología y elementos son tan ricos como sombríos, Miyazaki esconde en este viaje tanto una metáfora como una apología; metáfora al tratarse de una “coming of age” espiritual y espiritista sobre la adolescencia y el cambio de entorno de un chiquilla solitaria; y apología porque entre su desfile de espíritus y personajes, el director plasma una carta de amor a aquel folclor y creencias que poco a poco se han ido perdiendo, en una especie de expiación y justificación hacia y con el mundo moderno.

 

5 – Sommaren med Monika (Ingmar Bergman, 1953)

Juguetona, provocadora y censurada cinta, con Monika, el director y una de sus más recurrentes musas (Harriet Andersson en todo su esplendor) proyectaron la inestabilidad amorosa y la aventura juvenil a partir de un verano vulgar y sumamente sensual: Dos jóvenes abandonan sus familias y trabajos para pasar unas semanas a solas en el archipiélago. Monika es real, el detonante de la pasión precoz y la manzana de la tentación para el hombre ¡Todo que perder! La ilusión ¡Todo que ganar! La perdurabilidad de aquel momento que comparte la audiencia con esta Lolita, a la cual el cineasta sabe hacer relucir como una de las perdiciones más inolvidables del cine. Era obvio el por qué Kubrick admiraba tanto al maestro sueco.

 

4 – The Last Picture Show (Peter Bogdanovich, 1971)

Entrañable y atemporal relato que significó una de las principales y primeras identificaciones mediáticas sobre el subgénero. Una cinta visual y narrativamente adelantada a su época tanto por su atrevimiento como por el brutal y honesto retrato de varios tópicos “tabúes” dentro de aquella combinación entre decadencia social y despertar juvenil americano, dos curvas que en su intersección despertaron en Bogdanovich una obra maestra. Así pues aquel brutal cambio generacional no solo incluyó grandísimas actuaciones de Ben Johnson, Ellen Burstyn y Cloris Leachmann (más el descubrimiento de Jeff Bridges), sino también temas como la violación, la ignorancia y/o indiferencia sobre la discapacidad, el despertar sexual y la pobreza y militarización.

 

3 – Varljivo leto ’68 (Goran Paskaljevic, 1984)

Desde la desaparecida Yugoslavia (y descubierta por su servidor hace apenas un mes), esta joyita es en su superficie, “un engañoso” (me encanta como hasta en el título marca su secreta complejidad) relato de juventud y despertar sexual tan divertido como cautivador, una odisea entrañable y honesta que incluso marca aquel cliché del cambio generacional de manera sublime. Sin embargo en el fondo, el resquebrajamiento social y político de la antigua Yugoslavia se hace evidente no solo en la metáfora de aquel abuelo y su nieto, sino también en el estricto socialismo del “juez” padre frente a una sociedad progresista qua parece ya rebasarlo. Esta cinta es un raro y exquisito manjar, realmente imprescindible.

 

2 – To Kill a Mockingbird (Robert Mulligan, 1962)

Quizá debió figurar en el primer lugar gracias a la doble injerencia histórica como una de las piezas “coming of age” más representativas tanto de la literatura como el cine. Interpretado de manera sublime por un Gregory Peck en el clímax de su carrera, la mayor virtud en el relato de Harper Lee, tan espontáneo como emotivo, es esa entrañable estructura narrativa en donde la historia se desarrolla a través del sentir y percepción de su protagonista, una niña que ve a su padre como el símbolo social ideal en el entorno de la depresión estadounidense. Dicha visión es recalcada en la narración de su adulta versión, pues esta se somete al recuerdo infantil, haciendo a ese flashback no solo visual, sino también puro e inocente desde la voz de su pasado. Legendaria fábula

 

1 – The Graduate (Mike Nichols, 1967)

Una institución y clásico instantáneo. The Graduate es una obra adelantada a su tiempo que incluso movió fibras sensibles en varios círculos tras su proyección, haciéndola indeseable para mucha audiencia e industrias. El despertar sexual de Benjamin Braddock fue un tema complejo sin lugar a dudas, y Nichols no tuvo reparos en mostrarlo y desarrollarlo como tal, con un nivel de intensidad y suspenso que llegan a causar esa deseada sensación de incomodidad en un ritmo que se ve ensalzado por una excelsa fotografía, actuaciones y su legendario tema musical. Aún vigente y peligrosa para los “presumibles” valores familiares de la sociedad americana, su maravillosa secuencia final es el retrato perfecto de la incertidumbre como tema principal de una obra “coming of age”

 

 

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


4 comentarios

  • Faltó la mejor de todas: Los 400 Golpes de François Truffaut

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    • Ay estimado , alo mejor deja de leerme pero le tengo una confesión ¿sabe como algunos cineastas nomás no le entran a uno hagan lo que hagan? Para mi hay algunos pares, y entre ellos están por ejemplo Almodovar y Truffaut. Los 400 golpes no es de mi agrado, me parece una narrativa bastante rutinaria y difusa, muy convencional y hasta en ciertos momentos aburrida

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  • A estas obras yo las conozco más como “Slice of Life”, pues toman elementos de la vida cotidiana con los que cualquiera se puede identificar y de ahí parten ya sea a la comedia, el drama o el romance, pues tengo entendido que este es un género que no puede subsistir por su cuenta.

    Las que faltaron:

    -Whiplash: El artista obsesivo tratando de ser alguien más, al grado de sacrificar sus relaciones interpersonales, su familia y su salud. Lección de vida para todo el que desee ser artista, el camino a la fama es duro.

    -Mean Girls: El más fiel retrato sobre la ley de la selva en un entorno escolar-suburbano. Rachel McAdams y Tina Fey se lucen bastante, enseñando lo compleja que es la mente femenina.

    -Easy A: Adaptación de La Letra Escarlata que se burla de los puritanos y conservadores, dejando claro que criticar a la religión es tan sutil como certera, que la educación comienza en casa y que todos amamos mentir por ser más cómodo de decir que la verdad.

    -Little Miss Sunshine: Dos niños descubriendo sus revoluciones internas y externas, mientras combaten un entorno familiar muy disfuncional y su peor pesadilla: adultos de pensamiento cerrado que han perdido la alegría de vivir.

    -Good Will Hunting: Recapacitación para chicos problemas mediante la mejor actuación de Robin Williams, quien nos enseña que nunca es tarde para aprender y aceptar el cambio.

    -Trainspotting: Me sorprende la ausencia de esta joya en la lista, pues su historia en esencia habla de madurar, de no temerle a tu futuro y de hacer lo correcto con aquellas personas que aprecias. Todo el asunto de las drogas sólo es un recurso narrativo. Su secuela, pese a no alcanzar a la original, mantiene la misma línea en otro enfoque.

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    • Buenos apuntes estimado

      No veo a Trainspotting como un coming of age, no hay una maduración como tal, sino lo veo como un thriller juvenil. Sabe que? olvide por completo good will hunting. Tampoco veo a Whiplash como una cinta de maduración, sino también mas como un drama con tintes thriller. Mean Girls si la consideré así como Easy A. Para Little MIss Sunshine es interesante su análisis como coming of age

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