Las 5 Mejores Películas de Kiyoshi Kurosawa

Nacido el 19 de julio de 1955 en Kobe, Kiyoshi Kurosawa (sin parentesco con el maestro Akira) se interesaría en filmar tras obtener su primera cámara 8mm, llegando a trabajar en películas eróticas y de bajo presupuesto durante los 80. El reconocimiento le vendría en los 90 tras ganar una beca para Sundance, siendo éste el punto donde aprendería a estudiar cine y perfeccionaría su estilo (muy inspirado en Hitchcock, Ozu y Cassavetes). El éxito le llegaría a finales de esa misma década, convirtiéndose en uno de los principales exponentes del terror japonés.

Su especialidad siempre ha sido el thriller y el terror, pero sus obras rara vez se aventuran en los estatutos del género, siendo más una excusa para explorar el lado más oscuro de la condición humana. El miedo viene más del existencialismo, la retorcida psicología de cada persona y la soledad causada por el aislamiento social, siempre apoyado en una atmósfera que fomenta un malestar creciente. A esto se añade el uso de planos secuencia y encuadres cerrados que generan tensión y desolación en entornos modernos y lúgubres, y por supuesto, la constante colaboración con su principal socio: el actor Koji Yakusho.

Con una filmografía de 31 títulos y ganador de 23 premios a nivel internacional (incluyendo un Premio FIPRESCI en Cannes y un Premio a Mejor Director en los Asian Film Awards), le damos un reconocimiento con sus mejores películas.

 

Bonus – Pulse (2001)

POR URIEL SALVADOR

Esta metáfora sobre el suicidio se aleja de los estandartes comunes del género al indagar más en un análisis casi filosófico del significado de la muerte y la soledad. Kiyoshi Kurosawa consigue una atmósfera minimalista que provoca más incomodidad, angustia y desolación que miedo, pues los personajes buscan la compañía de otros, no tanto por huir de la amenaza paranormal, sino por huir de ese inevitable sentimiento al que están condenados. Aunque se sienta monótona más de una vez y un ritmo muy irregular que la hace plana, tiene síntomas de una sociedad cada vez más cercana que vive en un autoaislamiento inducido.

 

5 – License to Live (1998)

POR URIEL SALVADOR

El vacío existencial de esta obra recae en la capacidad de Kiyoshi Kurosawa para convertir un panorama desolador y acumulador de miedos, culpas e inquietudes en una metáfora sobre un niño atrapado en el cuerpo de un adulto, lanzado a un mundo cotidiano que desconoce. Su opresión y alienación interior se exterioriza y crea ese entorno apático, y junto a la compañía provista por Koji Yakusho y un caballo extraviado, se cuestiona si todo lo que siente es real o imaginado. No se niega que es demasiado lenta por momentos, pero lo compensa con una pizca de humor tan sutil como exagerado que provee un existencialismo surgido de una pérdida de identidad.

 

4 – Charisma (1999)

POR URIEL SALVADOR

Un árbol único en su clase que a la vez es una especie invasora para el bosque en el que se vive se convierte, más allá del conflicto del individuo frente al colectivo, en una fiel representación de la sociedad: por la supervivencia de uno el otro debe morir. Una vez más, Koji Yakusho está al servicio de Kiyoshi Kurosawa, simbolizando la necesidad humana de tener un propósito y el fallido intento de querer contentar a todas las partes. Para algunos será autocomplaciente o pretenciosa, debido a que los personajes se sienten más como ideas ambulantes, pero sigue siendo una obra que continúa la idea principal sobre la necesidad de creer en algo.

 

3 – Serpent’s Path (1998)

POR URIEL SALVADOR

El camino hacia la venganza es arduo e implica perder en la travesía toda ética y emociones y dejarse invadir por la insensibilidad y la corrupción del espíritu. De ahí que la travesía que marca Kiyoshi Kurosawa ejecuta cada paso con una calculación y precisión con la máxima frialdad, un cinismo marcado y una violencia áspera y cruda, sin dejar de lado un peculiar sentido del humor negro. La ambigüedad y el misterio son el punto más fuerte de la historia, derivando en una enfermiza obsesión que desciende al abismo de una locura moldeada un entorno frío, oscuro y violento, culminando un clímax explosivo y salvaje por el reflexivo significado de la inocencia.

 

2 – Tokyo Sonata (2008)

POR URIEL SALVADOR

Kurosawa se sale de su zona de confort y traslada la incomodidad y oscuridad del terror a la vida cotidiana, y trata en primer plano la paulatina disolución y casi desintegración de la familia por la falta de comunicación. Padre, madre e hijos se comportan más como desconocidos que dejan espacio para ver las inquietudes que los preocupan, de ahí que pronto muestre aspectos negativos de la sociedad japonesa como el fracaso laboral y la monotonía doméstica, mientras sobresalen las pasiones personales y el desarrollo de las capacidades artísticas de un niño. Quizás lo que da más miedo es la soledad que causa la vida, después del fracaso y los errores, siempre llega una luz hacia la que caminar.

 

1- Cure (1997)

POR URIEL SALVADOR

Una joya claramente inspirada en Seven, pero aquí se aprovecha la oscura fotografía de Noriaki Kikumura para crear una atmósfera capaz de infundir miedo. De ahí que el misterio sobre la identidad del asesino y el entorno encaminen a una interminable pesadilla sobre la locura interior y el sometimiento al subconsciente de la psique, pues para Kiyoshi Kurosawa, el ser humano encierra sus sentimientos tras un muro de opresión, hipocresía y maldad que causa soledad (complementado por Koji Yakusho como el detective a cargo del caso y Masato Hagiwara como el asesino, tan irritante como intimidante por su peculiar método de ejecución). El final críptico es pura poesía macabra.

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


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