Las 5 Mejores Películas de Victor Sjöström
Pionero del cine, Victor Sjöström debe estar considerado a la misma altura de un Griffith, de un Lang o un Murnau, y es que estamos hablando de la piedra angular en la que la industria del cine sueco vio su nacimiento y evolución más próxima hacia con Ingmar Bergman
La importancia de su obra no solo se resume en a haber llevado a cabo algunas de las más grandes joyas del cine mudo, sino también en el trabajo de montaje y rodaje, aportando técnicas artísticas y directivas que usaban el propio ambiente, el viento el mar, las olas, la niebla como principales elementos en su narrativa años antes de que un Kurosawa perfeccionara esta amalgama entre el cine y la naturaleza
Así mismo además de director, Victor Sjöström se convertiría en el primer gran actor de su país y uno de los primeros grandes registros dramáticos de Europa, fortaleciendo y evolucionando la técnica histriónica y llevando sus interpretaciones del acartonamiento a una naturalidad adelantada a su tiempo
Su influencia fue clara incluso con Bergman, el cual le dedicó una de sus más grandes películas, sin embargo, la historia fílmica ha sido inclemente con su figura no dándole el peso necesario ni merecido incluso cuando fuera llamado a Hollywood a dirigir algunos de los más grandes éxitos comerciales mudos tras tener la experiencia de haber hecho una de las películas con mayor producción en 1917 es su natal Suecia
Recordemos al gran Victor Sjöström con sus mejores películas
Bonus como actor – Fresas Salvajes, (Smultronstället, 1957)
POR EL FETT
Es difícil encasillar a esta formidable y rica cinta en un solo género. Funciona como un drama, al enfrentar a nuestro inolvidable héroe con sus relaciones presentes y pasadas; funciona como una comedia, por la misma naturaleza del mismo protagonista y de los diálogos repletos de un humor fino; funciona como una obra surreal, al nuevamente Ingmar Bergman enfrentarse con el inminente lecho de muerte y con los recuerdos de un primer amor en un campo donde crecen fresas salvajes; y finalmente funciona como una road movie, una seductora y entrañable. Un eminente médico debe ir a Estocolmo para recibir un homenaje de su universidad. Al principio dudoso, se ve en un sueño muerto, así que decide emprender el viaje en coche con su nuera, deteniéndose en una vieja casa donde pasaba las vacaciones cuando era niño. No hay mejor palabra para etiquetar esta película que “hermosa”; una experiencia inolvidable llena de emoción, sentimiento y pasión donde vemos una de las versiones más esperanzadoras de Bergman a través de su propio maestro, Victor Sjöström
5 – Érase un hombre (Terje Vigen, 1917)
POR EL FETT
Basado en una serie de poemas de finales de 1800, este revolucionario mediometraje adquiriría incluso un peso histórico al encausar no solo hasta ese momento la mayor producción europea, sino también al revolucionar varias técnicas en el uso de la cámara al toparse Victor Sjöström como actor y director ante el flujo natural de las olas y el ajetreo del mar. Una historia sencilla, pero perfectamente montada en un trágico flashback y que toca temas como el más trágico amor y pérdida familiar, va venganza y redención, incluso el mismo director tuvo que despedir al actor ya contratado y quedarse con el papel protagónico debido al gran encausamiento histriónico y peso dramático que requería esta gran aventura y tragedia en altamar. Una joya que pueden apreciar incluso en YouTube
4 – He Who Gets Slapped (1924)
POR EL FETT
Un hito filmico y cultural al ser incluso la primera película en mostrar el león de MGM. Era obvio que alguien con la capacidad histriónica de Lon Chaney fuera el responsable de tomar la natural tragedia narrativa de Victor Sjöström, el cual convierte a un científico en payaso para encausar otra historia que nos lleva de la humillación, en este caso laboral y familiar, a la sed de venganza y redención. Su dinamismo es directamente proporcional a la maestría alegórica que surten actor y director al tomar a la bofetada y su acto de humillación circular en una alegoría del vaivén de la vida, del karma y de la auto destrucción. Su final no necesita diálogos para coronar una historia altamente emotiva, tensa y humanamente sensible
3 – La Carreta Fantasma (Körkarlen, 1921)
POR EL FETT
Tal y como sus legendarios efectos especiales, la doble exposición de sus imágenes es directamente proporcional a la doble exposición de su narrativa, pues no solo es un fantástico relato en torno al concepto de la muerte dentro del folclor nórdico sino también uno de los retratos más crudos sobre la degradación física y emocional debido al alcoholismo. La compenetración de Sjöström hacía con el proyecto lo llevó a vivir como vagabundo durante un largo periodo, hazaña que se refleja con una dirección – actuación espectacular y muy adelantada al tiempo del cine mudo. Su narración que va hurgando progresivamente en el pasado es legendaria, logro de un montaje excelso y un dominio narrativo perfecto en cada una de sus secuencias.
2 – The Wind (1928)
POR EL FETT
Poderosa obra dentro de la etapa fílmica – americana de otro de los padres del cine, Victor Sjöström. Aunque en su lienzo es un western, es a través de la fragilidad y poderosa actuación de Lillian Gish, donde el sueco manifiesta una profunda introspección psicológica sobre la soledad y como esta nos lleva a lugares no deseados, permeando al relato de una fuerte carga romántico – erótica con el viento y la arena literalmente soplando durante todo el mensaje (una metáfora de la tempestad vivida por la protagonista). Lo de Gish es impresionante, un ejemplo de su madurez en etapas no maduras de la actuación, pero lo que Sjöström logra en el desierto reta a la realidad, logrando tomas que parecen “efectos especiales” dignos de George Miller y este milenio
1 – The Scarlet Letter (1926)
POR EL FETT
Lillian Gish parecía tener un rostro tallado por los ángeles, y sus socios directores lo sabían; si bien D.W. Griffith dejó en claro la adoración por su musa en 12 proyectos y cuantiosos planos, fue el sueco Victor Sjostrom el que a través de su lente (y usando incluso gasas para blanquear y embellecer sus rasgos) catapultó tanto la belleza como el talento de su también musa americana. La historia, que quizá sea una de las más llevadas al cine (sobre todo en el cine mudo y el clásico), permite a Gish durante más de 10 capítulos demostrar su capacidad dramática en un relato sobre una mujer acusada de adulterio y presionada por la sociedad para que revele el nombre del padre, siendo un sacerdote el principal sospechoso. Su mejor actuación sin duda, y una de las mejores cintas del cine mudo
