Las 5 Mejores Películas de Sergei Eisenstein

Uno de los fundamentalistas y padres del cine, el ruso Sergei E. Eisenstein es, sobre todo, el conceptualizador del montaje fílmico. Su obra y teoría estudiada hasta ahora en torno a la edición, dieron como resultado algunas de las más sustanciales obras documentalistas, históricas y propagandísticas, caracterizadas principalmente por su ágil ritmo, resultado de sus bases como montador.

Así pues, y en comparativa con los otros padres fundadores como Griffith, Lang, Murnau, entre otros, las cintas de Eisenstein resumían en menos de dos horas, complejas historias sociales o monárquicas, que también manifestaban un apremiante halo de suspenso de entre su fastuoso cambio de planos. Por esta razón, el ruso revolucionaría el lenguaje fílmico, creando una narrativa que, a partir del montaje, encausaba aventuras repletas de aventuras, emociones y crítica social, enmarcado en dos grandes escenarios: la Rusia comunista, y el México de sus amores.

Surrealista, tal vez también sea Eisenstein el padre de todo este imaginario llamado “cine mexicano”, pues fue ese hombre nacido a miles de kilómetros de México, el que serviría de base para la explotación cinematográfica de una nueva y auto asumida mexicanidad, producto de la revolución mexicana.

Eisenstein dirigiría una docena de largometrajes, incluyendo su nunca terminada e infinitamente versionada / editada “¡Qué Viva México!”, el eterno proyecto trunco del ruso que, acusado de traición a los ideales comunistas, por mandato de Stalin tendría que regresar a tierra natal para filmar tres cintas más, y fallecer en 1948, dando así fin a uno de las más misteriosas, importantes y fundamentalistas figuras del séptimo arte.

Recordamos al gran Sergei E. Eisenstein, el padre del montaje fílmico y del cine mexicano, con sus 5 mejores obras

 

Bonus – ¡Qué Viva México! (1932)

POR EL FETT

Cuatro versiones distintas, más de 200 mil pies de pietaje, el hermetismo celoso del ruso, y la acusación de traición, hicieron que esta obra nunca proyectara la versión fidedigna de su artista con relación a su amor e impresión por México. Concebida para ser filmada en cuatro segmentos, el objetivo sería rendir homenaje a la amalgama de culturas y tradiciones que conviven en México. Finalmente se preservó más como una curiosidad, la cual en su versión comercial y más conocida cuenta con 84 minutos de duración. Aún así, es un testimonio artístico imprescindible, no solo por las imágenes, que han perdurado en el colectivo memorial y visual de México, sino también porque sentarían las bases de lo que se definiría dos décadas después como: “la época de oro del cine mexicano“.

 

5 – Alexander Nevsky (1938)

POR EL FETT

Primera cinta sonora de Eisenstein, y primera en su tierra natal tras regresar de su aventura mexicana. Aunque nuevamente su manufactura responde a objetivos propagandísticos, el inconmensurable genio directivo hace de esta una epopeya histórica tan sobresaliente, que aún es objeto de halagos y estudios entre todos aquellos que se han atrevido a rodar una batalla campal. La gran virtud de es que centra la historia en un solo conflicto, el del príncipe Nevsky defendiendo a su país de los teutones y mongoles en el Siglo XIII. Ciento doce minutos de clases de montaje y de lenguaje narrativo (las actuaciones son su punto bajo), resalta también el hecho de su banda sonora, que los hará darse cuenta de donde Williams y Herrmann sacaron muchas ideas para sus partituras.

 

4 – La Huelga (1925)

POR EL FETT

Primera cinta de Eisenstein, un joven sin estudios fílmicos previos y con apenas el equipo suficiente para poder filmar lo que algunos incluso consideran su mejor y/o más honesta obra. La historia es un lienzo simple y de bagaje sociocultural universal (la huelga de unos trabajadores hacía la opresión laboral y política de su planta), que sirve al director para explotar los más fastuosos ejemplos de progresión emocional, dramática y de tensión humana, frente al suicidio de uno de los trabajadores, que acaba agravando la situación entre los huelguistas y la policía. Una historia propagandística, sí, pero también de fortaleza humana sin igual; su visionado (de 80 minutos) y estatus como una de las mejores películas mudas, es tan necesario como obligado para comprender el teórico encuadre del cineasta.

 

3 – Octubre (1927)

POR JOSE ROBERTO ORTEGA

Obra maestra del cine mudo que transita entre lo documental y la ficción. Eisenstein recrea los hechos históricos de la Revolución Rusa, ocurridos apenas 10 años atrás.  Aun siendo un vehículo propagandístico, con un impecable manejo de cámara y extras, Eisenstein da otra cátedra de dirección y edición, imprimiendo a la película de un ritmo y vitalidad impecables y recurriendo a lo que él nombraría “montaje intelectual”, para mordazmente crear comparaciones de algunos protagonistas con objetos, animales o figuras históricas. Los encuadres se vuelven precisos para retratar las reacciones del pueblo y los soldados, así como para crear escenas imborrables y cargadas de simbolismos, como aquella cuando derrumban la estatua del zar o las de la infiltración y posterior invasión de los bolcheviques al Palacio de Invierno.

 

2 – Iván El Terrible Parte 1 (1944)

POR DASTAN

La elegancia en sus vestimentas y los toques teatrales para presentar a sus personajes con fascinantes juegos de sombras y colores, logran conseguir imponentes puestas en escenas, cuando Iván El Terrible luche contra los bayardos y los invasores de la madre Rusia (la música compuesta por Prokofiev impone grandes momentos de solemnidad). Los discursos de Iván son imponentes y convincentes. Esta película estrenada en plena segunda guerra mundial se convirtió en una de las favoritas de Stalin. Esta iba a ser una de las grandes trilogías del cine, pero sus secuelas no fueron del agrado de los bolcheviques, incluso detuvieron la grabación de la tercera parte (la segunda sería la última película de Eisenstein, estrenada póstumamente).

 

1 – El Acorazado Potemkin (1925)

POR EL FETT

Una de las películas más importantes e influyentes en la historia dura tan solo 75 minutos, y en donde Eisenstein prácticamente verte toda su teoría sobre el montaje, el cual otorga al espectador una experiencia constante de suspenso, opresión y dispares emociones, cuando los tripulantes del Potemkin se cansen del maltrato político y social de sus oficiales. Literalmente “revolucionaria”, en historia, forma y presentación, la película es tan emocionante que incluso la audiencia no acostumbrada al cine mudo y/o en blanco y negro, podrá apreciar el enorme dinamismo de la historia y la creíble vulnerabilidad de sus personajes y situaciones; todo esto gracias a un genio que sugirió que el montaje nacería del propio ritmo y no de la historia. Una obra maestra

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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