Las 5 Mejores Películas y Series de Aidan Gillen

Aidan Gillen, un actor irlandés de poco más de 100 títulos, de perfil cínico, odioso y antagonista y que principalmente es recordado por un par de grandes papeles de reparto televisivos. Aquí sus Mejores Películas

 

5 – Calvary (John Michael McDonagh, 2014)

POR EL FETT

Aunque debutó en la excelente The Field de Jim Sheridan con un pequeño papel, tendrían que pasar casi 15 años para que Gleeson retornara a su patria como el héroe actoral que era y así hacerse de una de sus mejores actuaciones y mejores (aunque pocos) protagónicos. Un excelente thriller reciente e injustamente olvidado, Brendan Gleeson da vida a un cura que, preocupado de los litigios que afrontan sus feligreses, un día es amenazado de muerte y de manera anónima en el confesionario, desatando así un relato de suspenso apremiante que se vale de la sátira social y un finísimo humor negro para que el actor de un “tour de forcé” brillante en este tenso sube y baja clerical y de tonos mafiosos. Aidan Gillen tiene una buena participación como el Doctor ateo

 

4 – King Arthur: Legend of the Sword (2017)

POR MRS. PUNISHER

Guy Ritchie convirtió al famoso Rey Arturo en un bandolero bueno para los trancazos (y la espada claro) a quien la corona nada le importa. Alguien más parecido a Robin Hood, con todo y su banda de forajidos ¡Y funciona! ‘King Arthur: Legend of the Sword’ es estridente e irrespetuosa, tiene casi tanto CIG como ‘Transformers’ y más animales fantásticos que ‘Harry Potter’. Tiene buenas secuencias de acción, un guion muy cínico que la hace muy divertida (o descarada según sea el gusto) y una música tan ruidosa como espectacular. No es para todos los gustos, pero funciona bien para pasar el rato en lo que es una  versión más simpática y con ese toque característico de cinismo y de humor negro de Ritchie

 

3 – Sing Street (John Carney, 2016)

POR EL FETT

Divertido homenaje a las juventudes ochenteras. Repleto de referencias y clichés de aquel colectivo estético y auditivo, su inflexibilidad es sorteada por un ágil y satírico tratamiento que durante la primera hora alcanza picos de genialidad hilarantes, mostrando  más allá de la música las tendencias y aspiraciones artísticas de la época y como consecuente, una buena analogía hacía con su tema principal: el paso de la madurez de la generación X. Si bien para su segunda mitad el drama logra subsistir gracias al recurso del romance juvenil (con el cierto toque del elemento “Lolita”, muy recurrente en el género), es la secuencia “Riddle of the Model” suficiente para enmarcarla en uno de los mejores momentos del cine juvenil ¿y ochentero? de esta década. Aidan Gillen como el cínico papá está fabuloso

 

2 – The Wire (David Simon, 2002 – 2008)

POR EL FETT

Una de las mejores en la historia, este complejo thriller sobre el tráfico de droga y la corrupción que afectan a todo un sistema, desde los estratos sociales más bajos hasta las altas esferas políticas, se distinguió gracias a la naturalidad de sus hechos y la estructuración y evolución de una serie de personajes tan oscuros como entrañables. Lo que engancha a toda alma del marketing es que en cada una de sus temporadas se toca un elemento comercial en específico. En su primera se presenta el producto y la distribución a consumidor final; en su segunda el abastecimiento; en su tercera las situaciones competitivas; en su cuarta la situación educacional y promoción política; y en su quinta la media, la prensa y la comunicación. El ascenso político del personaje de Aidan Gillen en The Wire es una de las líneas protagónicas sobre todo en las últimas temporadas

 

Game of Thrones (David Benioff, 2011)

POR EL FETT

Quizá sea Game of Thrones la serie con más claroscuros de la historia. Adaptada de una saga sin terminar y causante de un movimiento mediático fantástico sin precedentes en la historia de la televisión, la serie pudo mantener una brillante calidad hasta su temporada cinco, en lo que era un vaivén de emociones de distintos elementos que encontraban equilibrio y cohesión en el thriller político, foco de la narrativa principal. El problema vino cuando sin material, los showrunners decidieron que el aspecto bélico, social y político cediera su lugar a una simplista fábula de zombies helados, y pues todo se fue a la mierda. Por su parte, uno de los puntos antagónicos y actorales más altos se dio con la aparición de Aidan Gillen como “Little Finger”, el hijo de puta manipulador al que da gusto verlo morir pues el norte recuerda

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