Lean On Pete – En el desierto con un caballo llamado Pete

“No puedes encariñarte con un caballo” es uno de los consejos que recibe el joven Charley tras entrar a trabajar de mil-usos para Del, un hombre dueño de varios de estos animales y que se dedica a ponerlos a correr hasta que den de sí, para después deshacerse como pueda de ellos. Desde aquí, sabemos que algo no va a ir bien en la película y hasta podemos imaginar cuál sera el call to action de nuestro joven y puberto héroe Charley, así como su final. ¿Te estás imaginando una cursi historia de un niño y su pícara mascota equina, verdad? ¡Pues ni madres! Ve borrando de una vez todo lo que tu mente ya haya deducido, porque “Lean On Pete” es todo menos un film predecible y soso. Vaya que te espera un crudo viaje a través de las peores partes de Norteamérica, pero también por algunos de sus más hermosos paisajes, así como a través de las facetas más horrendas y también las más bellas de los seres humanos.

Basada en la novela de Willy Vlautin y dirigida por Andrew Haigh (45 Years), “Lean On Pete” (Apóyate en Mí) es la historia del ya mencionado Charley (Charlie Plummer) un adolescente de 15 años que simplemente no la tiene fácil. Su madre lo abandonó con su bueno para nada pero, hasta eso, amoroso padre Ray (Travis Fimmel). Sumidos en la pobreza y viviendo al día en una casa plagada de cucarachas y con un refrigerador permanentemente vacío, el azar lleva a Charley a conocer a Del (Steve Buscemi, feo como él mismo) y trabajar para él cuidando y transportando a sus caballos a las distintas carreras que agenda para sacar algunos dólares. Siguiendo esa antigua tradición de bautizar a los equinos corredores con un nombre extravagante, uno de los animales de Del tiene el curioso nombre de “Lean On Pete”, un nombre ominoso para todo lo que sucederá después en la vida de Charley, quien se encariña luego luego con él. Hasta aquí, todo pinta para que esta historia sea una película cualquiera de Hallmark Channel, pero entonces Ray recibe una golpiza que lo manda en un estado sumamente grave al hospital. Charley está a punto de quedarse sólo en el mundo. Y todo viene a valer más madres cuando Del y su socia jockey Bonnie (Chloë Sevigny) deciden vender al buen Pete, que ya es “inútil” para ellos. Aunado al cariño que ya sentía por el caballo, es en este momento que Charley se da cuenta que ambos han sido desechados y abandonados a su suerte por todos aquellos que deberían haberlos cuidado. Su ira se desata y decide robar la camioneta de Del y emprender un largo viaje junto con Pete en búsqueda de la única familia que le queda, su tía Margy.

El viaje de Charley y Pete será de autodescubrimiento, ¿qué buen viaje no lo es? Pero serán llevados a lugares abismales en dónde conocerán lo mejor y lo peor de la naturaleza humana…y de si mismos. Este film coming of age, de repente se torna en una tragedia. Nuestro héroe enfrentará cada vez peores situaciones, casi como Fantine de Los Miserables o la desgraciada Justina (sólo que sin resultados sexuales). Buscando su lugar en el mundo recorriendo esa zona que desde hace cientos de años ha sido ideal para la transformación interna y la iluminación, la odisea que tienen en el desierto Charley y su caballo me llevó inexorablemente a recordar la clásica canción del grupo America titulada “A Horse with no Name”. La letra no sólo nos plantea una situación similar a la que vemos en pantalla, sino que también nos remite a la problemática interna del personaje:

“I’ve been through the desert on a horse with no name
It felt good to be out of the rain
In the desert you can remember your name
‘Cause there ain’t no one for to give you no pain”

En la escena inicial, conocemos a Charley mientras corre por la mañana. Pero hay algo extraño en su paso, más que ejercitarse parece que está huyendo, al menos de forma inconsciente. Una vez aislados en ese mundo natural, silencioso y sencillo al lado de su amigo, es donde lo vemos realmente contento por primera vez. Los días no son aburridos para el muchacho gracias a las largas conversaciones que tiene con su amigo. Todo lo que se había estado guardando desde hacía años, logra desahogarlo al siempre atento oído de Pete. Su apoyo es lo mejor que le ha ocurrido.

La cinematografía logra retratar de excelente manera los cientos de opuestos visuales y emocionales que la trama necesita. Podemos experimentar junto con Charley una abrumadora tensión y miedo en los barrios bajos de la ciudad pero también una gran tranquilidad al dormir bajo las estrellas o nadar en un río. A su corta edad, Charlie Plummer da una gran y visceral actuación que pasa a llevarse incluso al veterano Steve Buscemi, quien cumple como siempre.

Casi nunca es retratada esta cara tan cruda y sumida en la pobreza de nuestros vecinos del norte, así como el problema de los niños abandonados desde una perspectiva realista y sin soluciones mágicas. “Lean On Pete” nos hará realizar un autoexamen emocional y de carácter, en el que veremos hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar con tal de sobrevivir emocional y físicamente en un mundo que cada vez se torna más hostil gracias a la crisis humanitaria que crece día con día. Los marginados son invisibles para la mayoría, ¿hasta cuando nuestra humanidad apelará a verlos y estrechar sus manos para apoyarlos en verdad? Algo que descubrí hace casi un mes en un viaje, gracias a una pequeña pitbull callejera, fue que los animales son en verdad más bondadosos y confiables que las personas. Algo está mal ahí, pero el mundo es mejor con todos esos Petes que existen para apoyarnos cuando el mundo es una basura.

Por mientras, les dejo la ya mencionada canción de America, que cambió para mí después de haber visto la historia de Charley y su increíble amigo. El caballo de la canción por fin tiene nombre.

 

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Acerca del autor

El Markovich   @ChocolateBono  

Observador de la escena humana dentro y fuera de la pantalla. El cine y el chisme son de mis cosas favoritas, así que heme aquí. Yo sólo doy mi opinión, al final tú decides.


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