Loco México Mágico: ¿Y si sí?

Con la fiebre mundialista todavía con algunos recuerdos en la mente colectiva, Carlos Santos estrena su nueva película ‘Loco México mágico’, de la que su trailer (que prácticamente contaba TODA la película) nos dejó ver que sería una oda patriótica y absurda a lo que somos como mexicanos.

Hace poco veía un tiktok post mundial que contaba cómo México es ‘la envidia’ del mundo porque a pesar de nuestras numerosas desavenencias, siempre tenemos un espíritu festivo, colaborativo y animoso. Justo eso es lo que parece querer retratar ‘Loco México mágico’, acá le vamos a contar si lo logra.

‘Loco México mágico’ es el cuarto largometraje de Carlos Santos, quien con ‘Chilangolandia’ (2021) dio chispazos de absurdez y sátira que funcionaban bien pues mantenían ese tono durante toda la película dentro de un ambiente de cine independiente; ya luego con ‘Señora Influencer’ (2023) y ‘Qué huevos, Sofía’ (2025) la verdad es que se perdió en el halo más ‘Videocine’ que puede existir. Acá, al inicio, parece que vuelve al absurdo bien encausado, pero, su segunda mitad se ve perdida en una mezcla de historias y tonos que no logra aterrizar bien.

La historia ocurre en Alvarado, Veracruz, donde el alcalde de ahí quiere convertir el municipio en un destino turístico internacional haciendo una película “estilo Hollywood”. Como nadie sabe hacer cine ahí, terminan armando una producción con habitantes del pueblo y un videógrafo de fiestas como director.

En el planteamiento de esta premisa, todo funciona bien durante la primera mitad. Desde el inicio está marcado un buen tono de lo absurdo con situaciones y diálogos que son completamente identificables para nosotros los mexicanos y que inmediatamente te hacen decir ‘JAJA, sí somos’. Esta primera mitad funciona porque tiene ese espíritu: personajes absurdos, situaciones absurdas, soluciones absurdas, pero todo dentro de una lógica interna. El caos es el método.

Desafortunadamente para la segunda mitad, Santos comienza a tirar del sentimentalismo barato, el nacionalismo más cliché y de muchas sub historias que rompen ese tono para convertirse en algo aburrido y panfletario. Santos mencionó que esta historia nació justo de una experiencia personal mientras grababa en Alvarado, allá por el 2016. Dijo que quería responder a la manera en que México suele ser retratado, mostrando una comunidad que sabe vivir, compartir, improvisar y resolver. Sin embargo, ‘Loco México mágico’ es presa de su propia trama, donde esa improvisación, que es nuestra virtud, también parece ser nuestra mayor limitación.

Es una pena porque la película tiene grandes personajes que podrían haberse convertido en iconos memeables. Silverio Palacios está estupendo como el alcalde estereotipo de un pueblito jarocho. Sofía Carrera encarna muy bien a un remedo de Belinda (con todo y nombre casi homónimo) que es contratada para estelarizar la película en cuestión. Y en general el trabajo actoral es muy bueno. Pero nuevamente, al estar contando una película dentro de una película, múltiples historias se abren y nunca encuentran el cauce correcto para cerrarse e hilvanar un guión cohesivo.

Santos parece no haber evolucionado tampoco en los apartados técnicos desde la propia ‘Chilangolandia’, donde especialmente el audio y sonido aquejan a gran parte del filme, incluso dejando ver fallas de sonido directo más propias de un ejercicio universitario.

Por resaltar algo positivo, la verdad es que ese ‘arte’ de filmar una película de forma casi empírica, donde a menudo todo está en contra, está muy bien retratado. Esas improvisaciones, ese ‘nervio’, ese contrarreloj  y confusión con los que se lidia en una producción audiovisual están muy naturales en pantalla. La película quiere decirnos ‘Miren todo lo que podemos hacer los mexicanos cuando nos organizamos”, pero también termina demostrando un doloroso ‘Miren lo que pasa cuando no sabemos exactamente hacia dónde vamos’. El mexicano improvisa porque es ingenioso, pero también porque muchas veces no tiene otra opción.

“Chilangolandia” funcionaba porque entendía y, sobre todo, retrataba el humor de barrio, el absurdo y la corrupción surrealista de México en un tono de comedia del absurdo que lograba mantener durante todo el filme. Pero con ‘Loco México mágico’ Santos, al más puro estilo mexa, se chinga la rodilla y no logra mantener eso en un guión y puesta en escena de 1 hora y media.

Santos quiso hacer una película sobre México y terminó haciendo, involuntariamente, una película bastante mexicana: empieza con una idea chingona, improvisa sobre la marcha y, cuando llega el final, uno sólo puede preguntar: ¿y si sí?

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Acerca del autor

Leo Idair    

MOCATRIZ (Modelo, Cantante y Actriz) en Instagram pero humanista en la vida real. Creo en las utopías pero sin dejar la realidad fuera. Dame una buena telenovela y estoy a bordo. Mi mamá me hizo cinéfago desde chiquito.


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