Momentos Favoritos del Cine: The Exorcist

En mi experiencia con el género de terror nunca he comprendido el por qué asustarse con “lo desconocido”. Es cierto que aliens, cosas, payasos, monstruos destripa gente, gore y demás mitos y/o personajes pudieron causar conmoción en algún momento, pero no así perdurar en la conciencia como una presencia aquejadora que pudiera seguirnos silenciosamente durante el resto de nuestros días. A lo largo de dicho currículo fílmico por lo tanto he llegado a una conclusión, y es que en dicho rubro, la fundamentación, comunicación y penetración intima del “mal” debe ser el fin mayor para todo aquel que quiera hacer “terror”, un mal conocido, con el que el que la audiencia pueda interactuar a diario en su vida cotidiana, y no en el cine.

Si bien The Exorcist, el gran clásico del género de William Friedkin, conlleva ideologías religiosas – católicas que pudieran contraponerse para algunos con la idea planteada anteriormente por su servidor de “la fantasía” o “desconocido”, hagamos un ejercicio de exclusión narrativa hacia los elementos del “padre”, “catolicismo”, “demonio” y/o “dios” para solo centrarnos en la esencia de su funcional y perturbador éxito: la proyección del mal en su estado más puro.

El terror de The Exorcist no se encuentra en los vómitos, cabezas giratorias, arañas escupe sangre bajando por las escaleras o crucifijos masturbadores; la estética y dichas secuencias por demás soberbias son meros recursos de apoyo para conceptualizar el mal encarnado, aquel que pudre a la sociedad y se regocija en el sufrimiento, aquel que sirve como base para la comprensión de la existencia de variados personajes – bestia en la historia, aquel que sobrepasa los límites del entendimiento. Friedkin no buscó explicarlo, sino solo comunicarlo con singular maestría, construyendo una ambientación tétrica dentro del cuarto de una joven poseída que se enfrasca en una batalla psicológica y espiritual contra dos seres humanos, uno lleno de fe, otro lleno de ira y dudas ¡Que planteamiento! ¡Que cuarto de batalla! ¡Qué manera de progresar por medio del libreto, las actuaciones y dirección dicho encuentro! Sin olvidar las cualidades técnicas audiovisuales que llevaron al cineasta a erigir esta joya.

Poco antes del enfrentamiento, Max Von Sydow deja su eterna estampa como el encuadre más memorable de todo un género, representando con su llegada el clímax del cine de terror y encausando con su poderosa actuación uno de los más legendarios papeles de reparto en la historia fílmica, y quizá el más relevante en cuanto a posicionamiento se refiere gracias también a la inteligente decisión en la simple pero magna referencia de su título.

Prosiguiendo con nuestro análisis y en honor al  gran actor sueco recién fallecido, a la fecha no recuerdo escena que me cause más impacto cinematográfico en cuanto la concepción más pura del mal que la estamos a punto de recordar, uno de los clímax más sombríos y brillantes de la historia que dentro de su simplista cuadro contiene una serie de símbolos que encajan de manera perfecta con todos los engranes de su narrativa.

Merrin, archienemigo humano del demonio, tras su llegada, anunciación y primer enfrentamiento es fulminado por el mal frente a los ojos de su adversario y su asistente. Presencien ese momento, el mal sentado en una esquina, indiferente, frío, regocijado, tómense su tiempo para estremecerse, para que un escalofrío les recorra la médula, para si son creyentes o no, pensar en la posibilidad de encontrarlo algún día en la forma de su prójimo, su conocido, su cercano.

El Exorcista ha muerto y las esperanzas se desvanecen, sin embargo la fe toma muchos formas, y en este caso se hace cargo de la ira de Karras, el cual al ser arrebatado de su protección (simbología hecha para creyentes en el dije), vence al mal con su sacrificio.

The Exorcist no solo es el gran clásico del género de terror, sino la única película capaz de trascender la conciencia en su concepto del mal.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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