Motor City: Moderno y mudo batido Pulp de culto

Hay demasiados calificativos positivos para describir a la nueva película de Potsy Ponciroli, un director con apenas 4 largometrajes en su haber y que ya nos había sorprendido con uno de los mejores westerns de los últimos años (Old Henry), pero antes de comenzar a enumerarlos, Motor City puede ser definido como un batidillo de géneros englobados en una estética Pulp y propia del “serie b”, un ejercicio de estilo que escurre frescura, arte y alto entretenimiento

Motor City nos lleva al Detroit de los 70’s, donde un criminal de poca monta es inculpado por la mafia y la policía justo después de haber logrado su libertad. Todo ello con el objetivo de sacarlo del camino y la vida de su prometida, una ex prostituta de la mafia que es reclamada por el capo que clama revancha.

A pesar de tomar prestadas decenas de referencias del cine clásico, y principalmente del cine noir y el thriller policiaco, Potsy Ponciroli crea una obra que respira innovación gracias a que prescinde casi en su totalidad del diálogo, calificando incluso como una obra de cine mudo que se guía de pistas musicales y una banda sonora que crean una experiencia sonora – visual absorbente y que mantienen de manera astuta la atención del espectador en todo momento. Ya sea de manera auditiva, o bien por su excelente equilibrio de efectos visuales y coreografías de acción, la tensión, la adrenalina, la desgracia y el peligro siempre están latentes en lo que sencillamente es una historia de romance y venganza.

Pero no todo queda en la superficialidad del estilo, ya que el triángulo amoroso es provisto de una estructura y desarrollo previo y post a la tragedia que definirá su destino. Ponciroli con un par de pincelazos narrativos aplica el trasfondo que precede al violento y sanguinario ajuste de cuentas por venir en una especie de utopía o alterna realidad donde estos bajos fondos de la criminalidad se entremezclan con una progresión auditiva que apela a las emociones y acciones de los protagonistas.

La fotografía, impecable de principio a fin, crea una atmosfera lúgubre que se adhiere de manera perfecta a la acción, el erotismo y hasta la “romantización” de esta venganza con escenarios fijos que proyectan pinturas fieles al estilo Pulp y planos secuencias que serán el deleite para los más adictos a la acción y la sangre.

Por otro lado, Motor City no ofrece concesiones narrativas a pesar de su predecible argumento, con giros trágicos que Ponciroli aprovecha para no solo dejar en claro que ninguno de sus personajes se encuentra a salvo dentro del ruin y criminal mundo que ha creado, sino también para agilizar un relato que por momentos llega a estancarse por su principal valor: la música sustituyendo al diálogo. La salidas y literales escapes se encuentran bien justificadas incluso dentro del truqueado libreto de Chad St. John, que usa los clichés de los distintos géneros a su favor gracias a la sapiencia directiva y el estilo ya establecido.

En el rubro actoral, la ausencia de diálogo provee una ventaja sumamente obvia en torno a su protagonista, Ala Ritchson, un ser de puro musculo y pocas cualidades dramáticas que se ve altamente beneficiado por la decisión artística, dejando que su presencia inunde la pantalla incluso en una emoción de venganza romántica totalmente creíble y a pesar de un par de agujeros de guion propositivamente puestos ahí para lograr su explosivo objetivo. Sin embargo, Ritchson es soportado por dos elementos que tienen registros de sobra; por una parte, Ben Foster logra un villano tan amenazante como caricaturesco, pero es Shailene Woodley laque logra captar la tragedia y la desesperación de este triángulo amoroso con su talento y sensual interpretación, haciendo también honor a esas “femme fatales” tan propias del género.

Otro de los valores de Motor City es finalmente su conclusión, una que se muestra incluso ajena al cliché narrativo previamente desarrollado, y que ofrece, al igual que todo su relato, de esa pizca final de frescura y humanismo en lo que bien también podría calificarse como una historia de alto romance.

Motor City es arriesgada, es sucia, es noir, thriller, Pulp, acción, romance y música, muy buena música, una amalgama de elementos y géneros que salen sorpresivamente bien librados gracias a la originalidad de su estilo sonoro y visual. Ponciroli acaba de crear una cinta a la que no hay que temer de calificar como lo que es: de culto.

Motor City es demasiado CINE, y hasta ahora la mejor experiencia fílmica en lo que va de este año

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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