Okja: El Monstruo de Frankenstein de Netflix

La disparidad de esta fábula viene a confirmar un conflicto de dos frentes que resumen a la perfección la mediocridad fílmica de la que hemos sido testigos esta mitad de año: por un lado Netflix, la poderosa plataforma que quiere revolucionar hasta las más tradicionales formas de distribución cinematográfica, vuelve a caer en la mezquindad haciendo mucho ruido sin la apropiada justificación narrativa que la sostenga en términos de calidad; por el otro, Cannes y sus contradicciones, pues si bien el Festival reiteró en su reciente edición que ninguna producción que no pase por las salas puede ser considerada para la selección oficial, el comité sigue escogiendo cintas indignas de competir en sus distintas secciones, incluyendo la de la preciada Palma.

Que si Netflix pudiera ser una solución para la arcaica y tardía distribución; que si Cannes se niega a la innovación para la promoción y apreciación del 7° arte; todo esto no fue más que un relajo de tendedero que al final desembocó en un experimento de mucha propaganda y poca seriedad.

A Okja le sobran muchas cosas y le faltan otras, pero al ser armado como un primer y pretencioso ensayo de Netflix para Cannes, contiene también algunas virtudes. Sin embargo y a pesar de las “buenas intenciones” el experimento resulta ser un “monstruo de Frankenstein”, donde nuestro Doctor, Bong Joon-ho, lo hace caminar de milagro gracias a la vitalidad de su estética y de algunos buenos y enérgicos momentos.

El guion y su propuesta son amorfos. El problema comienza desde la pobre estructuración detrás del elemento principal: Okja, una súper cerdo creada a partir de experimentos genéticos y/o de gestación de especies que se convierte en una incertidumbre eterna, y es que simplemente el origen de este engendro nunca queda claro dentro de un relato que pretende ser tanto SF como fantasía, siendo estos animales la solución en un futuro para solventar el problema de hambre mundial. Por si esto no bastara, a lo largo del metraje no queda clara la posición intelectual del animal, pues si bien al principio se muestra con un IQ más alto que el de Stephen Hawking, para el siguiente trazo la tierna cerda tiene más carencias mentales que Forrest Gump.

Entre este desbarajuste conceptual, se forja un thriller que combina el distintivo humor negro del coreano con una hasta cierto punto oscura trama empresarial, donde la publicidad, los medios y en particular el exceso televisivo, se convierten en las armas más interesantes y mejor planteadas de la verdadera protagonista: Tilda Swinton, que independientemente de todas las deficiencias de film luce espectacular.

Pero falta un ingrediente más a esta mezcolanza de géneros y tonos narrativos, y ese es el de la comedia involuntaria a partir de la composición de un mensaje abiertamente “anti – carne”, un problema de guion que al ser sobradamente expuesto, queda ridiculizado al ser proyectado por personajes estereotipados, vergonzosos, peligrosos y hasta “un poco idiotas”, dejando muy mal parados a la comunidad “vegana – vegetariana”. El desequilibrio en dicho desarrollo hace que temas referentes a la protección animal y a la dieta vegetariana luzcan sencillamente como posturas imbéciles, cuando no lo son (¡Ojo! Yo respeto todas las posturas, pero al parecer Okja no)}

 

Pero no todo es malo dentro de este batidillo, y es que a pesar de la decepción generalizada, es el coreano quien dota a la primera de hora de cierta consistencia y lógica en una propuesta muy divertida y trepidante, cuando Okja no es más que una fábula infantil sobre una niña que le roban su mascota para hacerla carnitas. Dentro de esta hermosa estética y una vibrante dirección que contiene la convivencia amistosa y cierta persecución, Joon-ho logra concentrar sus mejores virtudes  antes de que todo se complique y luzca no infantil, sino tonto… desorbitado y tonto.

Otro punto a favor es el diseño de producción en lo que rodea al uso de la media. Si bien estamos ante un familiar futuro que va desde Japón a los Estados Unidos, el coreano expone la combinación de las nuevas tecnologías de comunicación con las tradicionales, haciendo lucir a las bases televisivas y noticiosas aún como una propagandística de doble filo.

OKJA

¿Qué nos queda al final? Una cinta que no evoluciona, humaniza, deshumaniza o cambia a sus personajes; una cinta fría, de momentos, pero indiferente y boba; una cinta de aventuras infantil con toques fantásticos y de SF, thriller y acción, con una pizca de humor negro y otro involuntario, un mensaje “anti carne” que hace ver tonta la postura “vegana”, que contiene contrastes oscuros corporativos y en donde por cierto, Okja no es el personaje principal (La cinta se debería llamar Tilda), sino todos los demás desmesurados y ridículos personajes (Paul Dano, Jake Gyllenhaal, Steven Yeun y hasta mi hermosa Lilly Collins) ¿Qué pinche desmadre no lo creen?

La buena noticia sigue siendo que Netflix en 2017 sigue sin hacernos gastar de más en una ida al cine para ver estas mediocridades. No lo digo yo, lo dice Okja, War Machine y Sand Castle

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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