Run Hide Fight: Infidels – Polémica e Insípida.
Sin entrar en detalles, pues aquello escapa del objetivo de este espacio, es obvio que el clima político actual está que arde en cuanto a inmigración, concretamente en lo que respecta a la llegada masiva de practicantes del Islam a Occidente. Cercano al aniversario del 11 de Septiembre y del 7 de Octubre y del asesinato del activista de derechas Charlie Kirk y en plena ebullición del sempiterno conflicto Israel-Palestina, se estrena en Daily Wire + la película Run Hide Fight: Infidels, abordando la temática del radicalismo Islamico y el activismo de izquierda y marcando además el regreso del defenestrado Jonathan Mayors al cine.

La intención es más que obvia. Ya este medio de derechas había intentado rescatar a Gina Carano tras su despido de Disney y falló al ofrecerle una película vista por prácticamente nadie. Ahora dió cobijo a Mayors tras su caída en desgracia por cargos criminales. En Cinescopia, insisto, hablamos de cine, así que sin meternos en honduras políticas y religiosas ¿qué tal les quedó?
En Run Hide Fight: Infidels Kyle Rankin dirige a Jonatan Mayors como un miembro de la Delta Force retirado que volverá a la acción cuando un grupo terrorista islámico secuestra la ficticia universidad de Laughton intentando crear un Califato en Estados Unidos. Situación que se complica gracias a la complicidad y el estorbo que supone el activismo pro Palestina.

El nombre de Laughton seguro lleva un juego de palabras, pues la incompetencia y cobardía de los directivos de la misma es de risa. Los estudiantes que protestan al grito “Palestina Libre” son representados de una forma estereotipada y casi parodica y la historia es de lo más predecible, con las clásicas inconsistencias del género tales como personajes que jamás habían empeñado un arma enfrentando al tú por tú a experimentados terroristas.
En ese sentido Run Hide Fight: Infidels recuerda a Toy Soldiers (1991), pero con torpeza. Sus puntos más fuertes son la violencia totalmente gráfica y el no intentar “humanizar” a los villanos, basura tan de moda hoy en día. Los terroristas bien que se hacen odiar. Lamentablemente la fiesta de las balas se arruina con momentos de humor insertados con calzador y cierto momento que debía ser cruento y doloroso da risa por lo malos que son sus efectos especiales.

¿Hay que verla? Sobre su mensaje, no corresponde a este espacio estudiar su validez. Cinematográficamente , es sencillo: Hará las delicias de la derecha, causará vómito y diarrea en la izquierda y dejará a los fans de las películas de acción con cara de “Meh”. Funciona bien como entretenimiento dominguero nada más.