Tenemos la Carne: De tu arte al mío…

 

Una película solo puede entenderse si se presenta correctamente.

Akira Kurosawa.

 

Lucio (impasible Diego Gamaliel) y Fauna (María Evolí) son dos hermanos, quienes buscando refugio en un México futurista/apocalíptico/marginal se alojan en un viejo edificio del centro donde también habita Mariano (Noé Hernández,) siniestro indigente empeñado en sumergirlos en un mundo de erotismo salvaje y depravación.

Tenemos la carne es una película medianamente llamativa en el aspecto visual, más allá de lo aberrante que la mayoría de las escenas resulten para el espectador en extremo sensible o débil de estómago, pero tampoco es para tanto (créanme, he visto cosas peores). La cuidadosa puesta en escena y la minuciosidad en detalles como la iluminación, el contraste, la gama de colores y la composición de la imagen, dejan entrever que el responsable de la obra es un artista plástico con nociones de cine, no así, un director como tal.

La ópera prima de Emilio Rocha Minter pretende apartarse de la cinematografía comercial, apostando por una sucesión de imágenes oníricas  que, los snobs calificarán de poéticas, transgresoras, honestas y valientes (porque ahora resulta que la valentía es directamente proporcional a la explicitud), pues no basta con mostrar un cuerpo desnudo, hay que hacer close-up al “paquete” completo (literal) para apuntarse un diez con el círculo (pseudo) intelectual.

Un desfile de perversiones desarrolladas en un ambiente malsano que, van del incesto al canibalismo, pasando por la necrofilia, el voyerismo y demás parafilias, representando los instintos más bajos y la degradación absoluta del ser humano. Por desgracia, la película no cuenta más y el tedio se vuelve insoportable. Sexo a ritmo de música estridente, sexo consensuado, sexo obligado, sexo sucio, fluidos corporales, violencia gratuita y choros absurdos del indigente quien, a decir del director, está inspirado en Cantinflas. En ese sentido coincido y califico el discurso de cantinflesco porque al final no entiendes nada.

En Tenemos la carne, Emilio Rocha Minter cumple el deseo  de ver reflejadas sus más oscuras fantasías. Pareciera que ni él mismo entiende con certeza de qué va la historia y poco le interesa la opinión del espectador. Sólo sabe que se trata del tipo de cinta que le hubiera gustado ver a los quince años mientras disfrutaba los placeres del onanismo. Si le agrada al público está bien y si optan por salirse de la sala como sucedió en el pasado Festival de Sitges de Cataluña también.

Después de ser vapuleado por algunos críticos, en su mayoría europeos,  a los que les tiene sin cuidado que el joven realizador goce del apoyo de los renombrados realizadores Alejandro González Iñarritú, Alfonso Cuarón y Carlos Reygadas – su más clara influencia- Emilio Rocha Minter ha optado por declarar “No es una película que debas entender racionalmente, si le buscas una lógica, ya valiste… más bien creo que es una película que te ataca vía los sentidos, hay que sentirla más que entenderla… eso me pasó con el guion. ¿El significado? Cada ‘güey’ puede tener una teoría“.

Tras exhibirse en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y en la Cineteca Nacional durante el ciclo Masacre en Xoco, se prevé que Tenemos la carne tenga un estreno comercial en México a mediados de éste año.

Sinceramente, de su arte al mío, prefiero…ver otra cosa.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


2 comentarios

  • la mayor influencia viene de Reygadas… entonces en pocas palabras, si te gusta el cine mas comercial, mas convencional.. huye y cuentaselo a quien mas confianza le tengas!!!

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