Tenet: Un berrinchito de basura efectista

En una perfecta analogía a su pretenciosa narrativa, Tenet empieza como termina, con las mismas preguntas y la misma falta de respuestas. Un compendio de imágenes que tienen un solo sentido, el alimentar el ego de su director, el estrepitoso fracaso del más polémico blockbuster del año se debe a una sola razón: no hay una historia que contar.

Filmar por filmar, la gran imaginería técnica de Nolan encausa escenas de alto poder técnico y de diseño de producción, pero en esta proyección de idolatría visual se promueven quizá los más bajos estándares de lógica interna y de estructura que al menos toda su filmografía ha presenciado. Todos sus excesos, virtudes estéticas y pecados narrativos se resumen en este desequilibrado epítome, estableciendo desde el término de su primera secuencia de acción un argumento que se desarrolla en piloto automático y sin ningún interés por brindarte alguna explicación a sus sucesos. Incluso este mensaje se materializa con una que otra línea de su guion y a través de personajes superfluos (la gran mayoría), al avisarle al espectador: “la palabra te abrirá y te cerrará puertas” o bien “siéntelo, no lo entiendas” ¡Vaya! Para las nuevas tendencias fílmicas establecidas por Disney – Netflix (donde las tramas con súper poderes y sin explicaciones abundan), quizá esto sea suficiente, sin embargo para quiénes clamamos por un equilibrio entre lo visual y lo narrativo, en otras palabras el mismo quehacer artístico del cine, Tenet se torna desde su principio en una acelerada payasada que incluso aborda elementos neo progresistas para intentar encajar de manera forzada en el gusto de todos.

Así pues, el elemento de los objetos o personas “invertidas” (al cambiar la entropía del objeto, no preguntes como o por qué), son la base para desatar un conflicto que se supone desencadenará una guerra de índole temporal que traerá destrucción y fin al mundo ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién? Preguntas que nunca se te contestarán y que quizá ni el propio Nolan conozca sus respuestas, pero que en su lugar obtendrás como recompensa dos cosas: la primera, la presunción de un director que quiere que veas como estrella un avión, como filma una persecución al revés, una guerra al revés y una bonita escena de veleros, toda ellas secuencias que en realidad aportan poco o nada a la trama y que sirven como un distractor del principal motif u objetivo, si es que hay uno; la segunda, que ese “objetivo” que presume a su trama como una combinación entre espionaje y ciencia ficción para salvar al mundo de un científico loco del futuro, es en realidad un macguffin que esconde su verdadero tema, uno tan forzado como el romance de Interstellar, como la relación de esposos de Inception y como el amor villano de The Dark Knight Rises: el amor de una madre violentada por su hijo que no puede ver, tópico que no es que esté “mal”, pero que en este desbarajuste argumental, al tomar más relevancia e incluso ser la causante de todo la destrucción “mundial” mostrada, se torna tan patético que todo el desarrollo o la esperanza por encontrar respuesta se diluye en el último e inaguantable cuarto y clímax de su metraje.

Fuera de la espectacularidad de sus efectos e independiente a la pobre propuesta argumental y desarrollo, en Tenet quizá resalten un par de desempeños histriónicos, los de Robert Pattinson y Kenneth Branagh. El primero funge como una especie de “compinche”, pero más allá de eso surte un muy poco funcional pero aun así destacable elemento emocional que hacía la conclusión del film deja un relieve más profundo como una “historia de amistad. Pattinson por supuesto de nuevo demuestra su talento al comerse vivo al “Protagonista”, otra gran falla del film y del casting al escoger a John David Washington, un cartón con patas que empeora la artificialidad de la trama. Por otra parte Branagh logra un villano al menos en actitudes, acento y presencia convincente, incluso fuera de su zona de confort. Sin duda el mejor personaje de la cinta independiente a sus absurdos motivos.

La otra gran pieza es Elizabeth Debicki, la cual es el personaje más afectado por la falta de estructura y por el discurso contradictorio del libreto, que pierde la brújula y el tiempo para centrarse en temas más sociales que bélicos o futuristas con muy poco sustento o contexto. Finalmente el esperpento se completa con un desfile de personajes inútiles sin ninguna injerencia más que el crédito de sus rostros en escena (Aaron Taylor Johnson, Michael Caine y Clemence Poesy).

En conclusión, Tenet no solo es la peor película de Christopher Nolan, sino la confirmación de un berrinche comercial  en donde la divagación metal es incapaz de estructurar un guion o personajes, y en donde él mismo insiste en forzar sus historias con sub tramas románticas para intentar encajar en lo políticamente correcto. Una total y efectista basura de este 2020.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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