The End of Oak Street: Hat-trick de Anne Hathaway

“<Jurassic Park tiene el monopolio en dinosaurios y tú no eres Steven Spielberg, ¿así que cómo esperas hacer esto si no eres Spielberg?> Piensan que la franquicia de Jurassic Park domina el mercado de dinosaurios, lo cual es loco porque no puedes registrarlos”.

Esta misma respuesta fue la que dio Luke Sparke cuando buscó una productora que le ayudara a distribuir su película “Primitive War”. Y la verdad es que tiene razón: no sólo son pocas las películas de dinosaurios que se han hecho a través de las décadas, sino que la mayoría son de baja calidad y son realizadas más como una excusa para avanzar los efectos especiales. Por eso, proponer algo con estos animales que se salga de la fórmula de “Jurassic Park” nunca ha rendido en taquilla ni en crítica. Aun así, de vez en cuando sale una película que le da batalla a la saga jurásica y le gana en varios aspectos (que no es mucho decir, considerando que la única genuinamente buena es la primera). Con esto en mente, se estrena “The End of Oak Street”, la cual marca el regreso de David Robert Mitchell tras 8 años de ausencia después de la ya de culto “Under the Silver Lake”.

Partiendo de una premisa sumamente original (un pueblo que es teletransportado al pasado y sus habitantes ahora deben sobrevivir contra los dinosaurios), David Robert Mitchell se vale de la credibilidad de la idea para que pronto el suspenso aparezca tan pronto aparecen las primeras señales de que la historia va en serio. Inicia lento y puede sentirse un tanto pausada, pero conforme avanza empieza a tomar ritmo y es a la mitad cuando se eleva. De hecho, tanto la idea como la atmósfera y el tono proyectados recuerdan mucho a las películas que Spielberg y Zemeckis hicieron en los 80, sólo que añadiendo un toque que bien podría rayar en el terror sin que estorbe la ligereza. A esto hay que añadir un apartado técnico que se vale de unos buenos efectos visuales (algo excesivos, eso sí) y la banda sonora de Michael Giacchino.

Tiene sus momentos de acción y el buen manejo de cámara provoca suspenso con muchas escenas donde las criaturas prehistóricas empiezan a hacer de las suyas, desde la primera aparición de los Coelophysis hasta la persecución con el Allosaurus (la escena con la Titanoboa se lleva las palmas). No obstante, en el ámbito narrativo es donde decae bastante. No es que el desarrollo sea malo, pero la toma de decisiones de los personajes es cuestionable (por no decir absurda, frustrante y ridícula por momentos) y se hace muchas veces sólo para que la trama avance. Las conveniencias se hacen presentes y eso le quita mucha suspensión de la incredulidad, incluyendo un final muy anticlimático y confuso que acaba por plantear más dudas sobre el viaje en el tiempo (no es necesario saber el origen de la causa, puesto que es parte del misterio, pero sí aclarar el funcionamiento del objeto en cuestión para que no se viera como un Deus ex Machina).

En cuanto a las actuaciones, si bien ninguna es sobresaliente, cada uno se cree la premisa y activar el modo supervivencia una vez que la situación se sale de control. Nadie destaca, pero tampoco hay que quitarle mérito a Ewan McGregor y Anne Hathaway (y en el caso de ella, últimamente le vienen bien estos personajes de carácter fuerte), que dentro de un todo, también son los más coherentes en lo que respecta a la toma de decisiones (aunque si se lo piensa, no deja de ser la típica familia disfuncional que se vuelve más unida por una catástrofe). Además, ambos saben que las verdaderas estrellas de la película son los dinosaurios, que si bien tienen un diseño un poco genérico, están más actualizados con la adición de plumas, algo que la saga de “Jurassic Park” siempre se ha rehusado a hacer (los saurópodos no tenían plumas, pero no me hagan caso).

En general, es suficientemente divertida y entretenida, con una agradable duración y una historia que funciona sin necesidad de los efectos modernos, siendo un soplo de aire fresco para un subgénero dominado por una franquicia ya sobreexplotada. Pero se queda corta de lo que pudo ser debido a varias decisiones narrativas que le quitan más consistencia a la aventura. No se dejen engañar, no es para niños (por algo es PG-13), pero podría resultar una de las sorpresas del año dado su bajo perfil mediático. Para Mitchell significa la película más comercial de su carrera (aún más que “It Follows”), sólo que todavía le falta más constancia para dirigir. Esperemos que los resultados sean mejores, pues aquí se marca la oportunidad de ayudarlo a salir del anonimato.

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


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