Tolkien: El Señor de los bostezos.

Cuando te gusta escribir y hay una película que nos dice que nos va a contar la historia de un gran escritor de fantasía como lo fue J.R.R. Tolkien, pues crees que vas a ver algo instructivo y emocionante. Pues no, no en esta película.

Tolkien y su hermano quedan huérfanos desde niños y un sacerdote amigo de la familia los lleva con una señora muy bondadosa que los recibe y ayuda. Ahí mismo vive una chica de la misma edad de Tolkien, que es dama de compañía de esta señora. Lo inscriben en una escuela de gran prestigio y hace 3 grandes amigos con los que habla de política, literatura, poesía y chicas mientras toman el té. Después, Tolkien logra entrar a la prestigiosa universidad de Oxford y empieza a tomar sus clases ¡en tiempo real! Estalla la gran guerra, se va, regresa, se casa con la chica de sus sueños, trabaja, se reproduce y habla un poco del tema de la fantasía que trae en su cabeza…

¿Y el asunto de los libros y la escritura? Se preguntará usted como me pregunté yo durante casi dos horas, pues nada, solo nos dan unas pistas por ahí, de cómo era bueno para la letra, como era bueno para crear lenguajes, tenía visiones mientras estaba en la guerra, pero nada más. No pasa nada, no hay emoción, no hay una trama que te atrape, las actuaciones son a veces planas, a veces exageradas. Hay escenas que no aportan nada y personajes que no logran desarrollarse.

Tal vez lo rescatable sea la ambientación, el vestuario y el esfuerzo que hace Nicholas Hoult por sacar adelante un protagónico que fue escrito sin alma. Lilly Collins hace de “Edith Bratt”, esposa de Tolkien, pero no hay ni un poco de química entre los dos (llegó un momento en que me puse en plan de tía y pensé “esta muchachita, muy bonita, pero muy desabrida”, ojalá no se quede con este muchacho porque van a ser una pareja muy aburrida” y tuve razón).

Si se hubiera enfocado en el tema que tenia Tolkien con la religión católica, como fue su relación con el otro famoso escritor de ficción C.S Lewis autor de “Las Crónicas de Narnia” y como ambos escriben influenciados por su catolicismo, seria algo mas interesante. Incluso, se dice que la madre de Tolkien fue despreciada por su familia por convertirse al catolicismo ¡ahí hay una buena historia! Profundizar, mas allá de las reuniones de té con con su grupo de amigos, en la manera en que como la poesía que leía con ellos influyó en sus obras, seria mas interesante, pero no, se fueron por lo mas común, lo mas básico y quedó una película que saliendo del cine olvidaste que la viste.

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Vilma Aida    


5 comentarios

  • Eso les pasa por políticamente correctos pues mencionar el catolicismo como algo positivo (en este caso, la influencia que tuvo en Tolkien y en su obra) es anatema en estos tiempos…

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    • Vilma Aida Reyes-Rosito junio 23, 2019 @ 9:54 am

      No lo habia pensando de esa manera, pero tiene ud razón. Al parecer cuidaron tanto el punto, que no se quisieron meter en ninguna controversia y pues le quitaron la esencia a esta película. Después leí que Tolkien, cuando estaba estudiando en Oxford, todas las mañana iba en bicicleta a misa antes de sus clases, era un ferviente creyente y practicante de la religion catolica. Mataron una buen historia.

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  • Tanto tu enfoque reciente , como más aún el del que te influyó, Dr. Dark, parten de una premisa tan justa como ya falseada en estas épocas. Si bien hay abusos en eso que llaman “lo políticamente correcto” por aquello de no querer herir susceptibilidades y, por tanto, obviar verdades…O por ser “muy de izquierdas o progresistas” ( eso único en lo que Dark se concentra) y ,por ende, aniquilador de todo lo religioso o del catolicismo como si en él hubiese solo obscurantismo, lo cierto es que se cae en lo mismo que se critica.

    La cinta obvia un catolicismo de vital importancia en la vida del escritor, mismo del que no es tan improbable haya tomado nociones para su percepción maniquea y tendenciosa del mundo. Porque esa es otra ausencia: la mentalidad racistoide y etnocéntrica de Tolkien reflejada, ¡cómo no!, en su archiconocida trilogía. ¿Quiénes son el mal en esos reinos? ¿A qué remiten los elfos y demás criaturas evidentemente folclórico-noreuropeas? ¿A qué otro aquellas criaturas y toda esa simbología orientalista a modo de rostros morenos y elefantes que van asolando como agentes del mismísimo mal una tierra de paz? No hay que elucubrar demasiado y ya para eso adviertan esos mismos acentos en el amigo C. S. Lewis.

    Así que sí mataron tal vez una buena historia que iba más allá del aderezo de visitas matinales a orar por parte de un afamado escritor. De hecho, defenestraron todas las zonas obscuras de Tolkien, una obscuridad que no debe categorizarlo, cierto. Pero que habría contribuido a humanizar y no mitificar. No abordarlo es exactamente actuar bajo las mismas directrices tan del gusto señalador del Dr. Dark.

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    • En efecto, esta claro que en un afán ,por una parte ,”no ofensivo” y por otra, notificador, no solo se omitió el aspecto religioso sino los claroscuros del escritor, dando como resultado una historia tanto incompleta como insípida.

      Ahora bien ¿Tolkien racista? ¿Será que no dio a los orcos y a los Uruk Hai “la oportunidad de expresarse”? ¿Debian los gondorianos y elfos recibirlos con letreros diciendo “Refugees Welcome” en lugar de aniquilarlos? Estamos hablando de criaturas inexistentes, no de seres humanos…. Así las cosas ¿quiénes debían ser los villanos? ¿Unos elfos hermosos pero supremacistas blancos oprimiendo a los pobres orcos feos? Vamos, es una obra de fantasía, no pueden aplicarse sus ideas a la vida real. Saludos y , como siempre, un placer saludarle.

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  • Está claro que las omisiones hechas a la vida de Tolkien en esta película merecen más de una suspicacia. Y es de suyo colegir que va más allá lo que una manía persecutoria de la fe (si es que exise como solo quieran verla algunos…) pueda ofrecer.

    Tu invectiva hacia mi afirmación del racismo de Tolkien no la sustentas, como ingenuamente creí, desde otra perspectiva que no sea la acostumbrada. ¿Era Tolkien deliberadamente racista o solo un producto de la sociedad que le tocó vivir? ¿Válido analizarlo desde parámetros actuales? No, más fácil es amparte en comparaciones absurdas con las reclamaciones legítimas del “otro” en contra del “discurso oficial”. Te abres en canal al extrapolar a esos “seres objetivizados” de la trilogía tolkiana con grupos humanos emigrantes afectados por conflictos bélicos, sociales y económicos. ¿De verdad que te parece legítimo dicho cotejo? ¿Son para ti ellos como actuales orcos y Uruk Hai invasores a los que solo unos cretinos “Social Justice warriors” se irían de bruces para recibir? Déjame decirte algo: a dicha obra de fantasía le acabas de aplicar esas mismas ideas de la vida real que en tu escrito decías “no pueden aplicarse”. También saludos y, aún más para mí, como siempre, un placer saludarte…y evidenciarte.

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