Editorial Cinescopia: Super Daddy Issues

Saludos mis valientes, se aproxima esa fecha del año en que los machos alfas honramos a aquellos que dieron todo de sí para criarnos de manera estoica y correcta, a pesar de no recibir más que un simple gracias por su labor, (a veces ni eso). Así es, nos referimos a nuestros queridos padres, cuyas relaciones con ellos no siempre son las más adecuadas ni las más sencillas, y es de ahí donde el cine se cuelga para poder explotar dicha dinámica familiar imperfecta y entregarnos filmes inolvidables.

Cuando hago este comentario pueden saltar a su mente películas como Steve Jobs o Kolya, en donde vemos a seres ajenos a la paternidad (o el caso de Jobs a la humanidad) tratando de ser mejores personas para poder conectar con quienes serían su descendencia. Pero no, hoy nos daremos baños de pueblo y hablaremos de cómo otro subgénero se ha aprovechado de estas relaciones dañadas para aderezar sus historias de acción: El subgénero de los superhéroes.

No solo este subgénero busca aprovechar estos daddy issues, sino otros géneros ligados al de acción y fantasia, el mejor ejemplo es y será Star Wars con The Empire Strikes Back y esa inesperada revelación en donde Darth Vader es nada más y nada menos que el padre del héroe por excelencia Luke Skywalker, quien después no solo busca salvar a la galaxia sino a su padre y lo que representa para él y es este detalle lo que la catapulta la saga a lo más alto en cuanto a la relevancia de la conocida “cultura pop”.

Pero regresando al tema, los superhéroes son ridículos por excelencia, (lo hemos repetido hasta el cansancio) pero no quiere decir que no se les pueda dar un trasfondo. En un principio la falta de padres era casi un requisito para cualquier héroe de historieta e historias de este tipo, pero conforme fueron cambiando las audiencias y los personajes evolucionaron, los padres se volvieron accesorios, detonantes y razones de ser de nuestros queridos enmascarados.

Pero esto no se dio de la noche a la mañana, incluso en películas como Batman de Tim Burton, los padres de Bruce Wayne solo eran tipos que mueren y dan un motivo de venganza a nuestro héroe. Otra cinta noventera no muy recordada es Blade, donde el “caminante diurno” tiene por figura paterna a su mentor Whistler (a quien debe matar hasta Del Toro la caga) que ayuda a humanizar al personaje, quien peleaba por vengar a su madre que había muerto en un ataque vampiro, para luego descubrir que era uno de ellos y no tener otro remedio que matarla. Ahí notaron que las audiencias conectaban mejor con un personaje que tuviera este tipo de complejos personales para después de superarlos y ayudarlos a mejorar en sus vidas, fue uno de los motores para incluir estos argumentos y es la razón por la que las películas anteriores de superhéroes fallaban debido a la falta de esta bidimensionalidad.

En una línea similar tenemos al amistoso arácnido, quien de por sí ya era huérfano desde muy pequeño, llega a perder a su figura paterna sustituta y quien vendría a volverse su brújula moral. Todos sabemos el aciago fin que tuvo el tío Ben de forma indirecta por los errores del mismo Peter Parker en su alter ego de Spiderman. Si bien en su última encarnación no se toca mucho el tema del Tío Ben, sí se hacen comentarios alusivos a este personaje que hacen notar no solo su presencia sino la huella que dejo en el joven Peter.

Pero quien sabría aplicar este tipo de detalles sería el maestro Nolan en su laureada trilogía del hombre murciélago en donde sus padres tienen un papel un poco más prolongado pero que sirve para construir un mejor Bruce Wayne, uno que se sintiera más real y que su principal motivación no fuese solo la venganza sino un deseo por lograr un cambio real, por ayudar a su comunidad mientras el mismo superaba sus miedos. Claro que cuando dejas este tipo de desarrollos en cineastas huecos como Snyder tienes un resultado muy MARTHAAAAA. Como detalle extra, incluso la cinta animada de Batman Lego tiene momentos muy entrañables en cuanto a Batman lidiando con la perdida de sus padres dignos de mencionarse.

También existen aquellos que luchan por sobresalir ante la sombra de su padre, en este caso tenemos a Tony Stark, el mujeriego y avenger que de entrada no guarda ningún ápice de respeto hacia el Captain America y todo porque su padre siempre hablaba de él. En esta relación podemos ver a un Tony muy inmaduro e inseguro, que detesta a su padre como el clásico millennial emo que dejaron sin internet y que a su vez no puede hacer las paces con su padre. Esto hasta que descubre el desgraciado final que tuvo a manos del Soldado del Invierno y que de paso le hace descubrir una parte de sí mismo que no conocía.

Pero no todo son moralejas ni buenos deseos, existen aquellos que dejan un legado, que piden continuar algo, en un caso muy interesante en donde le doy algo de razón a ese ñoño milenario conocido como el Fett, con respecto a Man of Steel, cinta que pudo haber volado muy alto pero debido a razones ya previamente tratadas, no consiguió despegar.

Mas sin embargo, (lo dije a propósito), tiene una interesante situación que no podemos pasar por alto, y son los dos padre del mismo ser; por un lado tenemos al tímido y atormentado Clark Kent que sigue los consejos de un acomplejado Jonhatan Kent, quien teme por las consecuencias de que el mundo descubra su origen y lo educa para vivir como un ser humano, para que sea uno más y por el otro lado tenemos al orgulloso Kal-El, cuyo padre es uno de los científicos más loados de su planeta de origen Krypton y quien desea que se convierta en una especie de enviado diplomático para que su raza pueda renacer de entre las cenizas.

Este es un conflicto cuyo clímax se aprecia cuando Superman decide destruir la nave con los fetos listos para incubarse eligiendo de manera definitiva por el planeta Tierra y sus habitantes quienes nunca apreciarían dicho sacrificio. Suena muy bien ahora que se los explico, pero a la vez sirve para demostrar que Snyder puede destruir hasta la idea más sólida del planeta.

No obstante no todos los padres están muertos y siguen por ahí manejando los hilos para lograr su voluntad les guste o no a sus hijos, en este párrafo hablaremos de Thor y Thor Ragnarok en donde Odín busca encarrilar a sus hijos Thor y Loki para que continúen con sus labores y él pueda descansar, pero donde hay hermanos y un reino de por medio a huevo que habrá ver… conflictos iba a decir conflictos.

Este tema lo había tocado el año anterior pero en resumen, la dinámica familiar de estos tres personajes hacía que la cinta de Thor fuera entretenida y con algunos momentos, nada que ver con su secuela Dark World. Pero es en Ragnarok donde vemos el truco final de Odín, en esa divertida tragedia al más puro estilo de las sagas nórdicas en donde todo lo que podía salir mal, sale de manera nefasta. Pero es el tratamiento que le dan a Thor en comparación con Loki y cómo llegan a conocer ese lado oscuro de su padre, lo que impulsa a esta cinta a nuevas alturas.

Como aquel matrimonio feliz en el que se descubre que tienes otros hermanos de otra familia, Thor Ragnarok le da completamente al clavo de las alusiones con su correcto desarrollo, que por desgracia escapa de la vista de muchos.

Y ya que estamos con los legados, pleitos familiares y herencias entremos a hablar de mi compadre T’Challa, quien era feliz siendo príncipe de la nación ficticia conocida como Wakanda y debido al plan maestro de otro padre descorazonado, ha perdido al suyo, el gran T’Chaka y ahora ostenta el puesto de Rey. Lo interesante de este conflicto es que existe otro aspirante al trono, el hijo del hermano de su padre, en pocas palabras su primo directo. La vida de dicho personaje ha sido oscura y dolorosa por culpa de nada más y nada menos que el mismo T’Chaka, quien tuvo que asesinar a su hermano para proteger a su amigo y de paso al reino de Wakanda.

Si han llegado hasta aquí se han dado cuenta que las cosas se han salido de proporción, dioses, reyes, superhéroes, seres de otros planetas, ¿pero qué hay de la gente de a pie? ¿qué hay de aquellos que solo quieren regresar a casa y ser respetados? Pues para ellos tenemos al tremendo y divertido Scott Langley, mejor conocido como Ant-Man.

Parte primordial de su desarrollo es la necesidad no solo de poder proveer para su hija adorada sino para poder verse como alguien respetable ante ella y el resto de la sociedad. Un rasgo que es muy compatible con la situación de muchos varones en la actualidad, lo cual de inmediato hizo click con la audiencia. La paternidad en esta cinta está por todos lados, Hank Pym con los problemas con su hija, Scott con su hija y su ex esposa, Darren Cross y la necesidad de contar con Pym como su mentor y figura paterna. Es todo este drama familiar lo que convirtió esta cinta en una refrescante sorpresa.

Fue tan buena que hasta Deadpool 2 la copió con un Wade Wilson listo para dejar las medias y aceptar la paternidad, cosa que termina por hacer al arriesgar continuamente su integridad física para rescatar a un niño llamado Fire Fist quien podría tomar una decisión de la que no hay retorno.

Ahora sí han llegado al punto más importante de este post, donde hablaremos de la cinta con más daddys issues y que mejor los explota, y para aquellos despistados que no saben de qué carajos hablo, me refiero a la magnífica Logan. James Mangold en contubernio con Scott Frank y Michael Green, nos entregan un cierre inolvidable de la saga de los X-Men que vimos nacer a principios de los años 2000. El director y sus compinches cargan todo el peso de los emblemáticos mutantes en el personaje de Logan, mejor conocido como el Wolverine y su interacción con un Profesor Xavier degenerado, acabado y ambos malviven entre el olvido y la total del indiferencia del mundo que tantas veces salvaron.

En Logan podemos apreciar la figura patriarcal que representaba Xavier para los X-Men, su dinámica, sus diálogos e incluso sus conflictos son una manera de simbolizar lo que habíamos visto en cintas anteriores. Pero no todo se enfoca en ellos dos, Logan debe salir de su egoísmo, debe enfrentar el dolor una vez más para salvar el futuro. Dicho futuro se representa en la persona de una niña llamada Laura, quien tiene los mismos poderes regenerativos que Wolverine incluyendo sus temibles garras y esqueleto de adamantium. En otras palabras, su hija.

Con un desarrollo muy similar al de Children of Men, Logan nos muestra esa otra cara de la paternidad de aquel que desea esconderse no por indiferencia ni hastío, sino por medio a sufrir, tomemos en cuenta que el mutante ha sufrido las de Caín y Abel y simplemente ya no puede más.

Pero es aquí donde comprende que debe sacrificarse por completo para dar una oportunidad a Laura y sus amigos, la última generación mutante, en donde de paso no solo cierran el capítulo de Wolverine sino de los X-Men con los que crecimos desde ese año 2000.

Creo que es una de las más claras analogías de lo que significa un padre para muchos de nosotros, un hombre gruñón al no podemos comprender del todo pero dispuesto a dar su vida por nosotros si es necesario y sin pensarlo dos veces.

Cheers!

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Samuel Spade    


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