Ole, El viaje de Ferdinand: La animación contra la Tauromaquia

En 1938 Disney lanzó un corto llamado Ferdinand el Toro, que nos contaba la historia de un toro de lidia que lo único que le interesaba era oler las flores. Por un accidente es elegido para una corrida en Madrid; lo llevan a la plaza, empieza la fiesta brava pero Ferdinand no embiste, pues al ver que hay un ramo de flores en el medio del ruedo decide ir a olerlo y ante la frustración del torero, Ferdinand no hace nada más que oler las flores. Después de esto lo regresan al campo y vive feliz por siempre.

En este 2017, 79 años después de aquel sencillo corto, 20th Century Fox y Blue Sky Studios retoman la historia de Ferdinand. La vida ya no es como hace 79 años, todo ha evolucionado, la animación digital es cada día más impresionante y hay que adaptar la historia de Ferdinand a este nuevo milenio (y millennials).

El principio es el mismo, Ferdinand nace en una granja donde se crían toros de lidia y ahí crecen con la esperanza de llegar a la plaza, enfrentar al matador y cubrirse de gloria. No saben de que se trata eso, pero es su objetivo de vida. Ferdinand no, a él le gusta la paz, no se da de topes con sus amigos, cuida y riega las flores.

Es una película muy linda y de una animación hermosa, con personajes muy simpáticos y entrañables y muy divertidos números musicales. Muestran una campiña española bellísima y la ciudad de Madrid,  fiel a la actual, con sus problemas de trafico y lugares emblemáticos. Las situaciones son muy divertidas con chistes sencillos pero inteligentes.

Sin embargo, yo la sentí anti taurina y vegana. No soy amante de la fiesta brava, no me gusta ni entiendo por qué le gusta a la gente ir a ver a un tipo vestido con un extraño (y muy afeminado) traje dándoselas de macho muy valiente frente a un toro que ni la debe ni la teme pero ante la situación embiste (o se defiende) para que el 90% de los casos termine muerto el toro o si es indultado, severamente herido y a eso le llaman “Fiesta brava”. Alguien alguna vez me dijo que era “El arte de matar”, y entonces pregunte que si los sicarios o asesinos eran “artistas” también. No obtuve respuesta. A pesar de esto creo en la libertad de expresión, y si hay gente que todavía asiste y guste de estos eventos, pues muy su problema. Yo no asisto.

Digo que es vegana porque de alguna manera exponen que el toro solo tiene dos destinos: o va a la plaza o termina como comida. En la película no se meten tanto con este tema como con la fiesta brava, porque al final se toca más por encima y de una manera graciosa. Al torero sí lo ponen como un tipo engreído, arrogante y hasta tonto, así como a todos los que forman parte del evento.

Como película y entretenimiento es muy buena. Ya tiene dos nominaciones a los Globos de Oro y una es por mejor película animada compitiendo contra Coco. Yo espero el comentario de los Taurinos.

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Vilma Aida    


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