Las 50 Mejores Películas Western de la Historia

El género americano por excelencia, el western no solo definió la historia fílmica de los Estados Unidos (también formando parte de la historia mexicana e italiana), sino también forjó una escuela para que otros cineastas concibieran y/o desarrollaran su obra.

Definitorio para el nacimiento y crecimiento del séptimo arte como parte de una eterna ficción utópica, es aquí donde el plano cinematográfico alcanza su máxima expresión al dotar a la panorámica de un protagonismo, profundizándola con diferentes dimensiones preciosistas y exactas para cada secuencia y de paso, bautizar el llamado “plano americano”, detallando en esta paleta estética los elementos que maximizan el suspenso clave para que la narrativa pueda fluir. Por eso es que su personaje errante carece de ambigüedades, convirtiéndose en la viva imagen del bien o el mal dentro escenario quimérico y salvaje, donde un asentamiento, una venganza, un cobro, una defensa, un honor  o un asesinato, son odiseas extraviadas en un mundo que a pesar de haber sido real, pareciera a la fecha surrealista y hasta ciertamente extravagante en su peculiar falta de ley y gozo por el derramamiento de sangre.

Nacido en 1903 con The Great Train Robbery, el género ha sido el principal  influyente  de cineastas como Kazan, Kurosawa, Scorsese, Tarantino, Lucas, Cameron, Eastwood, Cronenberg, Coppola o los Coen, incluso también siendo parte esencial de relatos literarios de autores de la estirpe de TolkienKing y muchas otras historias cinematográficas en los rubros de la SFnoir y la fantasía.

Inaugurando esta nueva columna mensual, donde estaré renovando las mejores 50 cintas de los distintos géneros, comencemos con mi preferido, uno que ha evolucionado más allá de su injusto encarcelamiento comercial en la época del viejo oeste americano, y que ahora en nuestro tiempo ha trascendido gracias a una cierta revitalización y simbiosis con otros rubros. Sírvanse de disfrutar, discutir, recomendar o tomar nota de esta lista ¡Los 50 Mejores Western de la Historia!

 

Bonus 1. The Outlaw Josey Wales (Clint Eastwood, 1976)

En una época donde el género estaba al borde de su primera extinción, Eastwood recapitula los seriales del espagueti para de manera oficial adaptarlos a su textura visual y ritmo. Si bien ya había experimentado con anterioridad y con mejores resultados, es en la dirección y actuación del renegado donde la evolución a la guía de Leone parece más palpable y adquiere una forma sustancial, cuando al asimilarse en forma, el ahora cineasta redefina el contexto y la estructura de sus personajes haciéndolos un poco más complejos. Ya llegará algunas décadas después el fruto de aquellos espacios narrativos semi lentos y caprichudos, donde él mismo parece construir desde 0 su aún lejano clímax en el género, pero por el momento esta tesis es de lo más interesante.

 

Bonus 2. Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)

Zahler se encontraba listo para trastornar el cauce narrativo del género en una catarsis violenta, sádica y ciertamente tenebrosa, donde los personajes “clásicos” del oeste se exponen y convierten de manera instantánea en fichas de azar ante una amenaza verdadera y única, y que respetando la esencia del género, proyecta el mal y el salvajismo puro, una deshumanización grotesca que desemboca en una de las escenas más brutales y gráficas de las que tenga memoria y que es justo mencionar, debe ser evitada si el espectador es de estómago débil. Un western atrevido y ciertamente innovador, que rompe y/o extrapola las reglas del juego para darle al “salvaje” oeste el suficiente empuje para volverse a ganar con justicia dicho calificativo.

 

50. Ride Lonesome (Budd Boetticher, 1959)

El héroe perdido del western y sobreviviente de las dos guerras mundiales, Randolph Scott, jugaría sus cartas en el género cuando estelarice las historias del director de “encargos” Boetticher, un hábil narrador que vio en el famoso “vaquero gay” y pareja de Cary Grant, la presencia y potencia acartonada para construir relatos de entre 70 y 80 minutos sin perder un dólar de la productora o un ápice de tiempo del espectador, proveyendo historias serie b ágiles, atractivas y con una calidad que ya desearían muchas otras. Aquí Scott es un mercenario que transportar a un criminal a la cárcel, mientras que el hermano del acusado los persigue. Los pequeños giros de tuerca de Boetticher son un deleite para el fanático del género.

 

49. Pale Rider (Clint Eastwood, 1985)

Los 80’s fueron en definitiva la peor época para el género, el cual se encontraba estancado y falto de originalidad con una fórmula clásica que para los mediados de aquella década parecía ya cansina y casi sin ningún atractivo hacía con la audiencia. Pero algunos valientes se sostuvieron, principalmente el hijo del espagueti y forjador de la escuela del género. Si bien aún faltaban 7 años para que dicho hijo prodigo cambiara el destino a favor del rubro, por el momento la historia se tenía que conformar con el remake de Shane (1953), pero con dos virtudes que confirmarían la madurez directiva de Eastwood: la inclusión del elemento espiritual en la reestructuración de sus personajes, y un tono mucho más oscuro en un claro homenaje a su vengador errante de los 60’s

 

48. Brimstone (Martin Koolhoven, 2016)

Un western feminista, salvaje y seductoramente diferente que de manera oscura define la devastación del llamado “sueño americano” dentro de las comunidades europeas inmigrantes que conformaron (y conforman) su territorio. Contada en retrospectiva, la odisea posiciona a la heroína como el centro del misterio, desarrollando un trasfondo que alimenta la hoguera de confusión, el odio y retribución hacia su contemplativo y violento clímax ajeno a cualquier moral. La encarnación del cazador de Pearce hace honores a aquel gran clásico de Robert Mitchum, The Night of the Hunter, sin embargo su siniestra maximización exhibe también en un segundo y nada sutil plano, una crítica una creencia religiosa que al parecer no tiene cabida en el entorno “salvaje”

 

47. Rango (Gore Verbinski, 2011)

Una surreal animación que se encargó de rescatar y rendir homenaje a muchos de los elementos clásicos del género de manera satisfactoria. Teniendo como protagonista a un ajeno y extraño personaje para la ambientación, la historia no solo supo posicionar a las 3 las referencias del género, chili, espagueti y el local western, sino también a los partícipes de estos en una especie de reencarnación animalizada y/o espiritual de Huston, Van Cleef o Eastwood, este último como el espíritu del oeste, “el hombre sin nombre”, que tan bautiza la final personalidad del héroe para su duelo final, como sirve de recordatorio a la progresiva extinción y posterior revitalización del género, de donde el camaleón parecer ser el símbolo idóneo.

 

46. Silverado (Lawrence Kasdan, 1985)

En su etapa agonizante, poco se le podría exigir a un producto como este más que la manutención del género dado el cartel histriónico que representaba (que por cierto, eran actores totalmente ajenos al rubro), sin embargo Kasdan consigue sacar de Glover, Glenn, Goldblum, Arquette, Kline, Cleese, Jenkins y Dennehy, un acervo de elementos clásicos en sus 3 vertientes narrativas que al contrario de saturar, terminan siendo un producto por demás entretenido y nostálgico. Una lástima que lo pintoresco de su puesta en escena y lo olvidable de su década (en género) no le hayan dado el lugar que se merece, pero un punto clave de su calidad radica en el misterioso personaje de Linda Hunt, un ejemplo de empoderamiento femenino soberbio para la época.

 

45. Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012)

Se ha comprobado en dos ocasiones que a pesar de que el western es un poderoso influyente en el cine de Tarantino, el género en su estado puro no congenia con su estilo narrativo conformado por la teatralidad de sus diálogos y planos fijos, entonces ¿Por qué considerarlo en este conteo? La realidad es que su carisma es innegable, así como lo conmovedor de su motif y lo tétrico de sus villanos, en un estofado de espontaneidad, violencia e ironía racial a la cual Tarantino supo sacar provecho a pesar de un medio acto totalmente desdeñable. La importancia de un buen cierre no solo en este género, sino en toda obra audio y/o visual, se aplica aquí cuando Tarantino comience a engolosinarse de un género que no domina y con el que pasional y fervientemente juega.

 

44. The Ballad of Buster Scruggs (Ethan & Joel Coen, 2018)

Compendio de cortos que resumen no solo la historia del género, sino también de sus variados tópicos y estereotipos: el pistolero, el bandido, los ambulantes, el minero, los colonizadores y los cazarrecompensas enfundadas en historias musicales, cómicas, de suspenso y romance, todas con ese toque siniestro característico y en donde la muerte reposa en un ambiente más formal y común al tratarse del salvaje oeste. Quizá los últimos pasajes se muestren sobrados, pero son los primeros 4 los que hacen a estos esbozos una referencia de genialidad contemporánea para el rubro, en especial el de los ambulantes, corto brutal que proyecta lo maravillosas hijas de puta y sin piedad que pudieron llegar a ser aquellas salvajes épocas.

 

43. True Grit (Ethan & Joel Coen, 2010)

El western podría etiquetarse como un género que abarca pocos tópicos gracias a su concepción como el retrato de una época violenta, sin embargo la injusta segregación fue diluyéndose a principios de los 50’s hasta que en 1969 vio su arribo a una comunión con una temática más sentimental y emotiva, particularmente del tono paternalista con True Grit. A pesar de que en ella John Wayne vio su consagración en el género gracias a una narrativa de mayor peso dramático, fue hasta el 2010 cuando los hermanos Coen sugirieron un mejor remake, mejor encausado y dirigido, sumamente entretenido y con un Bridges sumido en el papel del antihéroe mercenario que le diera el Oscar a Wayne. Tan sobrevalorada en su tiempo como infravalorada en la historia.

 

42. The Three Burials of Melquiades Estrada (Tommy Lee Jones, 2005)

Es imposible conocer hasta donde el guion del caído Guillermo Arriaga (ganador en Cannes) se involucró con la dirección de Tommy Lee Jones (ganador de Cannes pero como actor), pues pareciera que la historia del mexicano fue suficiente para encausar un chili western de lo más cautivador. Siguiendo con el tema “paternalista”, el desempeño de Lee Jones es desgarrador frente a una fábula moderna y fronteriza donde Arriaga, bajo sus recicladas y conocidas armas argumentales, juega a la retrospectiva con cierto toque de obsesión y misticismo, asimilándose a la misteriosa figura inmigrante que adorna de manera magistral el título. Tres entierros, tres tangentes  y un final inolvidable para este moderno western, un cuento de hadas con sombreros.

 

41. The Proposition (John Hillcoat, 2005)

Un terreno que el western ha adoptado debido a su oferta de frescura y salvajismo, el desértico paraje australiano sirve para encausar esta sublime metáfora y transformación musical de la obra de Nick Cave a la pantalla (el músico funge también como guionista) en una exquisita experiencia basada en el dilema de un pistolero, el cual se resume en rescatar la vida de su hermano menor al buscar, traicionar y cazar a su demente hermano mayor. La cinta funciona gracias a la química narrativa de Hillcoat – Cave, los cuales ponen de relieve la poesía del músico para explorar la disyuntiva del trágico pistolero. Las comparaciones con Apocalypse Now no se hacen esperar, sin embargo la participación de Cave se convierte en el valor agregado.

 

40. Black 47 (Lance Daly, Irlanda)

Arriesgada y sangrienta, influenciada por los arquetipos del espagueti de Leone y las oscuras odiseas y cacerías de los territorios de Peckinpah, este emergente western salido de Irlanda consigue impactar con un desoladora pero ágil propuesta a pesar de remar contracorriente, cuando su cronología y/o escenario se centren en un lapso histórico tristemente ignorado por la cultura occidental, arma de doble filo que el joven cineasta aprovecha para desarrollar con maestría una reconstrucción innovadora del género en un paraje virgen pero igual de salvaje. Con una excelente ambientación histórica, su estética hiperrealista sorprende a propios y extraños del género al contar con un poderoso inicio, pero aún más con un final sin concesión.

 

39. Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954)

Western de tendencia feminista que debe todo su éxito a la fuerza actoral de Joan Crawford, la cual encarna a una empresaria que aquí funge como la nómada de oscuro pasado, en lo significa un interesante vuelco narrativo del género sin que este pierda los valores del “cowboy sin nombre”. Siendo el primer estatuto de tal fuerza femenina dentro del rubro, Crawford se erige como la contraparte del macho, desaliñado y rudo pistolero, siendo una pintoresca, elegante, indomable y estética hembra. El valor interpretativo, base de este injustamente olvidado western, se complementa con la lucha de egos histriónicos de un también soberbio Sterling Hayden en lo que para algunos significa la versión western de Casablanca, sin una Ilsa, pero con un Johnny.

 

38. The Tall T (Budd Boetticher, 1957)

Resulta increíble como Boetticher acuñó la marca del western serie b. Ni tan rudo como los errantes del espagueti, ni tan frágil como los vaqueros de James Stewart, a través de Randolph Scott erigió una contraoferta del machismo de Wayne para irónicamente postrarlo como la figura caballerosa pero ajena al sexo femenino. Su determinación por siempre situarle como el renegado “viudo”, “soltero” o “divorciado” vio en The Tall T la recompensa como el mejor desempeño del actor, en una atípica combinación entre thriller y western que gira alrededor de un secuestro, y que también le significó a Boetticher la oportunidad de jugar al “Maestro de Suspenso” con excelentes resultados, cuando en 78 minutos imprima una excelente tensión entre los cautivos.

 

37. Per qualche dollaro in piu (Sergio Leone, 1965)

En la segunda parte de la llamada “trilogía del dólar” Leone relata una historia de la absoluta nada, desarrollando a través de sus característicos personajes una triple cacería humana impregnada de planos cortos que aumentan la intensidad y el suspenso en cada secuencia hasta la llegada de ese extraordinario duelo final bajo la partitura de “A degüello” del genio Ennio Morricone. Una de las principales fortalezas de esta desértica maravilla es la ambientación y la fotografía, pues la Almería se convierte en un espejismo amarillo de arena y soledad mexicana, un pueblo desolado y olvidado por los Dioses. Un western lento de ejecución y grandilocuente en su visión, que servirá como antecedente para la mayor obra por venir.

 

36. Pat Garrett & Billy The Kid (Sam Peckinpah, 1973)

Un Peckinpah engolosinado con la potencialidad estética del western, logró hacer un film que funciona para la música y la fotografía, y no viceversa. Si bien este error al parecer intencional hizo que el film fuera por momentos abrumadoramente largo, las sinfonías de Bob Dylan y el toque del cineasta en cuanto al manejo de la realidad y crueldad en sus diálogos y actuaciones, son características que posicionan a esta cacería como uno de los estandartes más bellamente visuales y cruentos del género, este último factor desde un punto de vista más simbólico que visual (años antes había encontrado un magnífico equilibrio), donde la violencia puede alcanzar incluso el mote de hermosa. Por cierto, una de las últimas de nuestra Katy Jurado en suelo americano

 

35. The Magnificent Seven (John Sturges, 1960)

A pesar de que Sturges ni en 20 reencarnaciones hubiera alcanzado la genialidad artística de Kurosawa, su mayor virtud recayó en que él mismo lo sabía, haciendo de Los 7 Magníficos una adaptación fresca y libre que respetó los estatutos de western y los usó para la conveniencia de su relato. Así, el realizador logró en esta versión americana que los 7 personajes lograrán ser más tridimensionales, asignándoles un génesis y una gama de emociones más explicitas, razonables y en algunos casos hasta más justificables que el mismo film del japonés. Divertida y de un gran reparto, el coqueteo con México de nuevo se hace presente en el que sin duda es el estatuto más genuino del Akira más influyente e influenciado por el western.

 

 

34. The Revenant (Alejandro González Iñárritu, 2015)

Más imágenes que texto, dicta vulgarmente un canon publicitario en el que varias compañías se desviven por hacer de su marca la protagonista real de sus campañas. Tal vez eso tuvo en mente Iñárritu, pues como buen ex publicista, dejó que su compadre y eterno socio, El Chivo Lubezki, le sacara las papas del fuego haciendo el que quizá sea el western más estilizado y ostentosamente visual de la historia, una maravilla fotográfica que deja en un segundo plano la odisea de venganza del trampero Glass para que esta sirva solo como excusa para engalanar el paso del Chivo mexicano. A pesar de tener 30 minutos de más, el juicio ha esperado a Iñárritu por dejar a Emmanuel dirigirlos, presentando una de las marcas más brutales del género en la historia.

 

33. Maverick (Richard Donner, 1994)

Son muy escasas las aproximaciones al género donde “la pistola” no sea el arma protagonista en cuestión. Sirviéndose del carisma y de su probada química con la saga de Lethal Weapon, Donner y Mel Gibson toman las cartas para crear un western que funciona tanto a manera de homenaje como de parodia, y que bien pudiera situarse como un hábil remake de la serie homónima o bien como en una divertidísima innovación al género con todo y su estructura a manera de sketches. El naipe como arma, además de ser hilarante incluso hasta en la bobería incomoda de Jodie Foster y su fallida tangente como cinta de estafas, Donner y Gibson ponen ahínco en que el póker es el verdadero protagonista y rey del film, algo como Winchester ’73, pero con ases.

 

32. 3:10 to Yuma (James Mangold, 2007)

El primer remake western de Mangold no fue Logan (Shane), sino esta explosión canónica de los elementos del viejo oeste la cual significó no solo un film lleno de aventuras, persecuciones, duelos, y grandes momentos emocionales, sino también uno de los mejores remakes de la historia del cine (la película original data de 1957 con Glenn Ford en el protagónico). Una historia dinámica y muy entretenida que no se pierde en ningún momento pese a la proliferación de personajes que aparecen y desaparecen durante las dos horas de duración, virtud de un guion preciso que logra solventar la pretensión directiva de Mangold, el cual respetando los estatutos tanto narrativos como visuales, reproduce una escenificación grandilocuente con cierta y pintoresca modernidad incluidas, para culminar su obra con un acto catatónico y emocional.

 

31. My Darling Clementine (John Ford, 1946)

Si la primera aproximación sobre los “Earp” y el O.K. Corral fue una aventura pintoresca, la de Ford en segundo lugar es una impresión más dramática sobre los hechos, con un toque de sensualidad y coquetería que la hace innegablemente fascinante y hasta divertida. Si bien el Wyatt Earp de Henry Fonda es la estructura pura de la bondad, es el Doc Holliday de Victor Mature y su misteriosa Clementine quien tan místicamente engalana el título de un western filmado con suprema elegancia, llegando a ser para muchos críticos la mejor obra de Ford. Sorprende que aunque el western siempre ha sido un digno ahorrador del diálogo, tal vez sea esta la obra de Ford con menos líneas, dando a la interpretación física un relieve que la hace más natural y espontánea.

 

30. High Plains Drifter (Clint Eastwood, 1973)

Uno de los relatos más complejos, oscuros y espirituales en el género; un misterioso pistolero llega al pueblo de Lago para imponer una dictadura y transformar su supuesta tranquilidad en un infierno (cambia el nombre de Lago en Hell), escenario perfecto para aguardar y ejecutar su venganza. Eastwood decide salvaguardar la figura de su personaje espagueti (El hombre sin nombre) para adaptarlo a otra ficción fuera del contexto de Leone y darle un giro de tuerca que deja sobre la mesa un mensaje vengador y espiritual (temas recurrentes en su filmografía), sin embargo lo que resalta en realidad en Lago, es la extravagancia impuesta por Eastwood con ciertos símbolos surrealistas y de crítica social. Jodorowsky tomó mucho de aquí para su Topo.

 

29. Lonely are the Brave (David Miller, 1962)

Tan engañoso como emotivo, este western atrapado en una incierta era moderna fue una muestra revitalizadora para el género, responsabilidad de un Dalton Trumbo en su mejor forma y proclamada por Kirk Douglas como su película favorita (y en donde también da una de sus mejores actuaciones). La historia centrada en un vaquero que apenas llegado a un pueblo se hace arrestar para rescatar a su viejo amigo de ser trasladado de la prisión, es ejecutada desde un contexto dramático que permite esquivar muchos clichés del género, así como también explotar las emociones de sus histriones.  Una imagen del vaquero de los 50’s, este caudillo del viejo oeste quedó atorado injustamente a pesar de su contemporaneidad como historia. El final es brutal

 

28. Red River (Howard Hawks, 1948)

Una épica odisea que sin lugar a dudas se ha convertido en el mejor ejercicio fílmico sobre el asentamiento del viejo oeste, y a su vez, uno de los clímax actorales de Wayne al salir de la mencionada homogeneidad heroica para enfrascarse en un personaje repleto de matices que lo hacen converger con su poco conocida y visitada faceta antagónica. Si bien el calificativo “épico” podría describir a la perfección la puesta en escena de Hawks (centrada en la época de colonización del “salvaje” territorio), Red River se distingue principalmente por ser uno de los western con mejor tratamiento dentro de la psicología de sus personajes (y uno de los primeros en hacerlo), dentro una ambientación que incluso podría ser referida como testimonio histórico

 

27. Seven Men From Now (Budd Boetticher, 1956)

El punto clímax de la asociación entre Boetticher y Scott, la historia de un sheriff que cazará a 7 bandidos que provocaron la muerte de su esposa es sencillamente un agasajo narrativo para los amantes del género gracias a dos factores: el primero, la aproximación de Scott al arquetipo del “vengador errante”, más similar al Eastwood o al Bronson de Leone; el segundo, nuevamente la agilidad con la que Boetticher narra su historia en apenas 73 minutos de duración y con solo 5 actores entre protagónicos y secundarios, construyendo una apasionante metraje que crece de manera progresiva en suspenso y emociones hasta llegar a su clímax, un clásico de inolvidable duelo a muerte. Mención aparte para Lee Marvin, que consigue un antagónico memorable.

 

26. Jeremiah Johnson (Sydney Pollack, 1972)

Antes de The Revenant existió Jeremiah Johnson, cinta que con bastante libertad creativa intentó dignificar e imprimir en celuloide el mito del llamado “Devorador de Hígados”, un montañés que se volvió el “Bogeyman” de los nativos de la región hasta su muerte registrada en 1900. Lo interesante de este film es que la aproximación de Pollack es la de un resquebrajamiento emocional, que a pesar de “crear” un motivo para su cacería constante de nativos, funcionó de manera lógica y elocuente gracias a la gran interpretación de Robert Redford (insertar legendario gif aquí). Ni 20 Chivos Lubezkis podrían con la superioridad narrativa de este film, en mucha parte gracias que el personaje de Johnson, mítico por sí solo, es la pura esencia de lo “salvaje”.

 

25. Hell or High Water (David Mckenzie, 2016)

Parece que con Taylor Sheridan ha resurgido en esta última década la esencia del género, una especie de nativo fílmico criado en la nostálgica violencia de los parajes desérticos, y que ha provisto al género de dos excelentes obras, una de ellas este modernista cuento de vaqueros que en contexto, hace lucir al criminal como víctima del sistema, creando un ente empático resultado de la hostil naturaleza del territorio y de la maldición de haber nacido en él bajo sus peculiares y mismas condiciones de siempre: lo salvaje. Dicha conexión emocional es planteada como el lazo fraternal de dos bandos (dos hermanos y dos rangers) que mantienen de inmediato el interés hacia con relato y que son unidos por la sangre, la violencia y el gusto por la cacería humana.

 

24. The Gunfighter (Henry King, 1950)

Posiblemente estemos ante el clásico más injustamente olvidado del género, con una agilidad narrativa destacable y que solo se vale de 7 escenarios para su alta impresión de dramatismo y suspenso, cambiando los interiores y exteriores de una cantina por los balazos, dando al relato la justificación necesaria para su culminación en uno de los más trágicos finales y clímax del salvaje oeste. Con una interpretación sublime de Gregory Peck, la cinta de King no es más que un poético esbozo a la sombra de la intolerancia social que persigue a  la figura del pistolero en los salvajes tiempos del oeste, tópico pocas veces concurrido por el western y que aquí ve sin duda uno de sus dos más grandes ponentes en la historia (el otro vendría a darse 42 años después).

 

23. The Naked Spur (Anthoy Mann, 1953)

Independiente de su posicionamiento como uno de los estándares histriónicos del drama y suspenso de la época, James Stewart también experimentó un paso prolífico por el western, siendo esta formidable y sensual aventura uno de sus puntos más altos. A pesar de su físico enclenque, las productoras procuraron seleccionarlo para varios roles que se salían del molde del “rudo” o “galán” protagonista, siendo en las mayoría de las veces una “víctima” del salvaje oeste que actuaba en base a la supervivencia o venganza. En el caso de The Naked Spur, Stewart es parte de las 5 piezas que conforman una odisea repleta de tensión y suspenso, altamente disfrutable también gracias a la sensualidad de Janeth Leigh, un deleite visual en cada plano.

 

22. Rio Bravo (Howard Hawks, 1959)

La mejor de la trilogía de los “Ríos” de Howard Hawks, este amigable western descansa en la soberbia química dramática – cómica que Wayne hace con un Dean Martin en estado prodigioso. Suspenso, aventura, romance, humor y hasta números musicales (a cargo del mismo Martin y de Ricky Nelson) dentro de una interacción de personajes entrañable, el manual de género y un Wayne montado en todo su macho “cowboy” dominando el personaje de pies a cabeza, suscribe una emocionante aventura que no deja de lado también cierto tono erótico en la piel de la hermosa Angie Dickinson, sin duda una de las más coquetas,  recias y hermosas “chicas western” de la historia. Un manjar de personalidades en un muy divertido y bien hecho western

 

21. Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)

Desde el factor clave de tener a un protagonista en el papel de un forajido moderno (un errante sin nombre referido como “El Conductor”) asociado con la figura del escorpión (imagen que resalta en su chaqueta  y elemento metafórico de la trama), una obra que en un principio se denominó como gansteril  no escatima esfuerzos ni elementos para que su impecable libreto exprese la esencia misma del western. El “one hit wonder” de Refn deja implícito que solo hacía falta cambiar el caballo por el auto y el paisaje desértico por una oscura e igual de sombría, ruin y utópica ciudad de la era moderna, retratada a detalle “salvaje” con una serie de primeros y americanos planos. Basta recordar aquella secuencia en la pizzería (cantina) donde el escorpión busca a su presa.

 

20. Los Hermano del Hierro (Ismael Rodríguez, 1961)

El western mexicano es salvaje, es revolucionario, es musical, en ranchero, es Antonio Aguilar luchando contra su hermano por el amor de la joven Jacinta; una hermandad que fue forjada a raíz de la violencia, de un silbido y del asesinato de su padre, y posteriormente alimentada por la sed de venganza de su madre, la enseñanza de un pistolero y la conducta sanguinaria desatada por el menor de ellos. Un western complejo, sádico y romántico, que puede equipararse a las piezas europeas o estadounidenses y que en su innovación hacía con la idiosincrasia mexicana, trasgrede a la figura de la madre para situarla como villana, haciendo que esta ágil y desembocada cacería termine en una previsible pero genial y metafórica tragedia.

 

19. No Country For Old Men (Ethan & Joel Coen, 2007)

Brillante western que sin duda significó un parteaguas para la recreación del rubro en su etapa moderna, alejados del desértico viejo oeste y trasladado a nuestra era, siempre conservando los mismos elementos y las raíces socio culturales de las culturas fronterizas. El extraordinario ritmo impreso por los Coen hace que el film pase de un trepidante suspenso a una explosiva acción en cuestión de minutos, respetando hasta los duelos cánones del género y enriqueciéndolo con ricos diálogos que no genera un génesis, pero si una introducción magistral de los personajes para clarificar y estructurar sus motivos.  Un western de icónicos momentos, destaca Javier Bardem, que aunque se encuentre caricaturizado, entrega uno de los mejores villanos del oeste.

 

18. One-Eyed Jacks (Marlon Brando, 1961)

Única pieza dirigida por Brando, que bien podría considerarse un documento histórico dada la extrañeza no solo de su labor, sino de su talento detrás de cámaras. Imaginemos la personalidad de Brando, multipliquémosla por 2 horas y media e impregnémosla del protagonismo western como el antihéroe bandido de noble corazón; si bien esto luce tan arriesgado como descabellado, la locura es que funciona de manera espléndida dentro de un cuadro fraternal de traición y venganza que parece pasar en la mitad de tiempo de lo que marca metraje, causa del disfrutable ritmo que imprime Marlon, sin dejar de lado su carisma. Mención para el villanazo de Karl Malden y la hermosa presencia de la trágica mexicana Pina Pellicer (si, la esposa de Macario)

 

17. The Ox-Bow Incident (William A. Wellman, 1943)

Un simple suceso en la transición tarde – noche y Wellman lleva a cabo una adaptación perfecta en solo 72 minutos, donde una turba de hombres deciden el linchamiento de 3 supuestos asesinos al enterarse de un crimen mientras soportan su estancia en la cantina. Esta espléndida cinta se encargó de decir lo contrario a los estatutos del western de acción y aventuras forjados por Ford, donde el género demostró el poder de su narrativa en un enfoque dramático. El incidente no solo prescinde de los grandes parajes para transformarlos en un par de espacios donde la acción se desarrollará, sino también introduce personajes más complejos con valores retorcidos y cuestionables. Un relato sombrío que enfrenta la conciencia del hombre contra sus actos.

 

16. Shane (George Stevens, 1953)

Fiel a los estatutos, Shane nos presenta al errante vengador que perseguido por sus demonios se topa con una comunidad en apuros, los cuales se resumen a abandonar sus tierras por la amenaza de un sindicato criminal que clama por ellas; pero a diferencia de otros, este film prescinde del tono cómico para representar el estado marginal en el que muchas familias sobrevivían en la post era de la conquista, mostrando a un Stevens crudo y alejado del convencionalismo, incluso incomodando a la audiencia al presentar a un antihéroe intruso como el ídolo de un pequeño núcleo, adorado por el hijo, admirado por el esposo y deseado sutilmente por la esposa. Alan Ladd pasaría a ser uno de los estandartes e influencias del género a pesar de su unidimensional carisma.

 

15. Tombstone (George P. Cosmatos, 1993)

La primera hizo aventura, la segunda un drama, y la tercera una epopeya que no solo proveyó de más respeto a la figura de Wyatt Earp, sino que también la maximizó a estándares heroicos como nunca antes se había visto en el género. Se dice que el mismo Russell fue quien dirigió la película, pero lo que está claro es que esta genial aventura revoluciona la narrativa western al congeniarla con la historia gansteril de “los cowboys”, la primera mafia norteamericana bajo una justificación argumental sin igual, soportada en una pequeña y precisa narración y archivo visual ni más ni menos que de The Great Train Robbery (1903). La figura del vengador se levanta nuevamente de una forma majestuosamente entretenida y bien dirigida ¡Y el infierno venía con él!

 

14. Winchester ‘73 (Anthony Mann, 1950)

Como su título lo indica, el protagonista no es ningún histrión, sino el afamado rifle y su leyenda como la mejor arma del salvaje oeste, que a partir de un concurso entre pistoleros emprenderá una odisea cambiando de manos y de objetivos durante 3 días y 2 noches, en lo que significa un excelso timing y ritmo narrativo de solo 90 minutos. Pistoleros, criminales, indios, soldados, estafadores, damiselas, el rifle es testigo de todos los elementos que conforman no solo el western, sino uno de los pasajes históricos más representativos de los Estados Unidos, teniendo como clímax un emotivo y mortal duelo fraternal nacido de la venganza y distanciamiento. Indispensable para la comprensión del género como una de sus piezas más originales.

 

13. Godless (Scott Frank, 2017)

Extraordinaria mini serie de Netflix que no solo reivindicó al género, sino que lo posicionó nuevamente en el estatus de clásico. Si bien algunos la catalogaron como un producto feminista, Godless se comportó ajena a todas las etiquetas al lograr un equilibrio que dio a lugar una aventura de alto interés y entretenimiento de dos tangentes: la primera, un pueblo donde el patriarcado fue aniquilado y en donde las mujeres han tenido que sobrevivir al salvaje oeste fungiendo en los distintos roles masculinos; la segunda, una sanguinaria cacería y venganza de naturaleza paternalista, donde se analizan aspectos de corte relacional, espiritual o meramente pistolera, criminal y/o carnal. Sencillamente extraordinaria, cada capítulo es un deleite estructural

 

12. The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (Andrew Dominik, 2007)

Hermosa y cruenta postal del viejo oeste, su sublime fotografía y manejo de cámara dictan el destino de su rareza como pieza ahora indispensable del género, centrado en un contexto dramático histórico y muy apegado a la realidad, carente de acción y con una serie de personajes complejos que el realizador dotó de un marco argumental rico y detallista. A pesar del reto que implica sorprender al espectador con un título que anuncia el desenlace, Dominik logra capturarlo en todo instante, adentrándolo en una especie de thriller psicológico de dos vertientes: la argumentación del perpetrador, y la investigación previa en búsqueda del traidor por parte de la misma víctima en una espiral repleta de suspenso y de un poderío visual avasallante.

 

11. The Sisters Brothers (Jacques Audiard, 2018)

El mejor western de lo que va del nuevo milenio. Dentro de la cotidianidad del rubro, el guion aporta un equilibrio revolucionario entre lo salvaje y la inevitable modernización, cada uno con su par de protagónicos, cazadores y presas, con sus propios demonios, traumas y porvenires, y que en su unión verán la desgraciada incompatibilidad de sus dos mundos. Una odisea verdaderamente salvaje que desembocará en un choque de culturas trágico y brutal, The Sisters Brothers encuentra hacia su conclusión una pincelada de maestría narrativa que no dejará tibio a nadie, dejando ver al francés Audiard como otro extranjero capaz de entender a la perfección la belleza interna de su narrativa y la externa de sus parajes salvajes. El final es hermoso.

 

10. The Man Who Shot Liberty Valance (John Ford, 1962)

Por medio de una retrospección visual, el senador Ransom (un siempre increíble James Stewart) explica a un periodista el porqué de su asistencia al funeral de su amigo Tom (un John Wayne curiosamente confinado a un rol secundario), situación que sirve como punto de partida para que la perfección narrativa se dé progresivamente en un recuerdo que Ford utiliza como metáfora personal para retratar orgullosamente su marca en el género y las diferencias sociales y culturales de la época, resumiendo su metraje en un inmejorable diálogo que sirve como slogan: “se imprime la leyenda”. Un relato de transmutación ante una amenaza inminente anunciada  en el mismo título, un Lee Marvin que interpreta a uno de los villanos más carismáticos y rústicos del western

 

9. High Noon (Fred Zinnemann, 1952) Empate con el siguiente

Estamos ante uno de los pocos ejercicios en la historia que desarrolla su relato en tiempo real, virtud que provee al realizador el uso de toda su pericia en el lenguaje para enfatizar durante 84 minutos la espera y consecuente llegada de un tren lleno dela  angustia e incertidumbre de un sheriff abandonado por su pueblo, que debe enfrentar en soledad a sus atacantes cuando todos le han dado la espalda ante la súbita y mortal noticia. Lo increíble del relato es que Zinnemann logre el efecto empático deseado, donde el espectador desea acompañar al asolado héroe en su destino; con esos planos a detalle que desnudan las emociones y rigen el tiempo (el reloj de la estación como elemento visual es fastuoso) uno se convierte en verdadero participe de la tensión.

 

9.  Deadwood (David Milch 2004 – 2006, 2019)

El western gansteril por excelencia que tras tres potentes temporadas de HBO vio su culminación apenas este año con un clímax inolvidable. Deadwood no es lenta, es minuciosa, es filosófica y hasta cierto punto demencial, en lo que también es se convirtió en el show con mejores diálogos y maldiciones en la historia gracias a unos guionistas que no solo comprendieron a la perfección la época del salvaje oeste, sino que con un poco de ficción y hechos reales, hicieron de esta especie de “The Godfather” en el oeste un nexo histórico invaluable entre lo salvaje y la modernización, entre lo primitivo y la llegada del capitalismo gringo y “patriótico”. La fantástica última línea del inolvidable Al resume de manera soberbia, cruenta e hilarante el histórico paso de esta serie.

 

8. C’era una volta il West (Sergio Leone, 1968)

Leone basa la excelencia de este clásico en la tridimensionalidad de 4 ases, y tal como lo dicta su título, construye una fantasía que busca y logra abarcar todos los elementos del género; desde el asesino más cruel, el pistolero en busca de venganza y la pandilla forajida, hasta temas tan complejos como la violación y maltrato femenino, la sindicalización criminal y la industrialización del lejano oeste en un ambiente tanto caótico como utópico. Leone expone con un ritmo lento y amante de los detalles, una visión preciosista que llega a consumarse gracias a  la inclusión de tan peculiares personajes que, como sacados de un cuento de hadas, se convierten en los partícipes de esta oda llena de misticismo para todos sus colegas y hacedores previos y por venir del rubro

 

7. Yojimbo (Akira Kurosawa, 1961) / Per un pugno di dollari (Sergio Leone, 1964)

Un empate. Y es que quizá no haya una mejor oportunidad para poder apreciar un análisis tan definitorio sobre las principales 4 vertientes socios culturales y fílmicas del western: japonesa, italiana, estadounidense y mexicana. La de Leone es una calca argumental, sin embargo persiguen objetivos diferentes, pues mientras la del italiano representa el origen de la corriente espagueti, con esa colorida representación americana, la del japonés, más compleja narrativa y visualmente, proyecta no solo la clara influencia y homenaje al género, sino que también pone de relieve el cambio evolutivo que significa el sable por la pistola, el final de una era de honor y el comienzo de una salvaje, dos universos que comparten el misticismo, la violencia,  la pasión y auto destrucción.

 

6. Butch Cassidy and The Sundance Kid (George Roy Hill, 1969)

Sin lugar a duda la mejor tragicomedia del género gracias a la picardía y química de sus dos maravillosos protagonistas y la perspicacia de su director en el permiso que otorga su inicial leyenda: “Casi todo lo que se narra aquí es verdadero”. Roy Hill construye una cinta centrada en su par de antihéroes en lo que en esencia es un relato de supervivencia y fin de época, que va desde los Estados Unidos hasta Bolivia. El comedy relief no solo se da gracias a una serie diálogos extraordinarios, sino también a su atípico ritmo engalanado con una tripleta de pistas musicales que innovaron la estructura en la narración del western para su tiempo. Todos ya sabemos cómo acabará esto, pero aun así sigue siendo gratificante y encantadoramente trágico seguirlo viendo.

 

5. The Searchers (John Ford, 1956)

Indudablemente el sello más artístico y emocional de Ford, el relato que abarca 10 años le permitió al cineasta desplegar no solo una intensa gama de técnica visual, sino también adentrarse en la debacle psicológica de sus personajes dentro de una búsqueda desoladora y entrañable por todo el suelo que concibe el salvaje oeste del director del parche. Parece mentira, pero el nivel de emotividad logrado por este en su clímax proyecta un equilibrio entre la más épica aventura y el romanticismo más puro hacía con el género, aun cuando este se trastoque a cierta violencia racial. Una joya que en su legendaria escena final representa toda su personalidad, retratada con pincel y narrada de manera ágil, emocionante y con el más dulce y tal vez más recordado cierre del género.

 

4. Stagecoach (John Ford, 1939)

El primer gran western  y aquel que no creó, pero si institucionalizó el conocido plano americano mientras Wayne detiene aquella vertiginosa diligencia. Ford tomó una idea original de Ernest Haycox y la convirtió en una odisea trepidante donde destacó por qué fue, es y será uno de los grandes almirantes del cine, teniendo un manejo magnifico del drama, romance, suspenso, acción y comedia al ensamblar a este equipo actoral de 9 integrantes, en lo que resulta ser una de las químicas más entrañables del cine; personajes tan dispares y encantadores que buscan un lugar y un nuevo sueño en esa peligrosa diligencia que recorre lo salvaje, y que el cineasta sabe cómo estructurar y equilibrar en un duelo de clases y personalidades que enmarcan esta gran aventura.

 

3. The Wild Bunch (Sam Peckinpah, 1969)

Un himno a la muerte y una de las ejemplificaciones más claras de la vileza humana, que vio a través de un desarrollo metafórico, un western de mucha soltura, complejidad y belleza audio visual. El sangriento y audaz film bien podría ser catalogado bajo la línea del chilli western, gracias al desarrollo de su historia en las sierras del territorio mexicano ambientado en las épocas de conflicto revolucionario. La pandilla salvaje, uno de los pilares del género, es una angustiosa poesía aventurera y de honor repleta de simbolismos  y pistas que van aproximando al espectador hacía aquel fastuoso y sórdido final, y es que cuando se escucha el corrido de Santa Amalia ya no habrá vuelta atrás: “Mejore prefiero morir mil veces, antes que logres manchar mi honor”.

 

2. Unforgiven (Clint Eastwood, 1992)

La más pura concepción del western como el adjetivo que siempre lo acompaña, salvaje; Unforgiven es la obras del género más cruda y adepta a la realidad de aquel desolado y ruin tiempo; una utopía conformada por el silencio y su interrupción súbita por la más pura e imperdonable violencia, Eastwood logra no solo resucitar, sino concebir la definitiva y verdadera naturaleza de su hombre sin nombre, un ser despreciable que se concluye así mismo con un diálogo sublime que resume la joya en cuestión y que provee a todo el film de esa constante tensión y veneración necesarias para recordar que el vaquero, el vengador, el escorpión, el bueno, el malo y el feo no han muerto, y que nunca lo harán:

That’s right. I’ve killed women and children. I’ve killed just about everything that walks or crawled at one time or another. And I’m here to kill you, Little Bill, for what you did to Ned.  

 

1. Il buono, il brutto, il cattivo (Sergio Leone, 1966)

Como si tratase del más bello relato mitológico, Leone despliega en su libreto y dirección una excelsa odisea a través del territorio americano en plena guerra civil, donde tres forajidos con motivaciones y “personalidades” muy dispares persiguen un mismo fin, un botín escondido en un cementerio. Las asociaciones y juegos mentales entre los protagonistas no se hacen esperar, y Leone entrega su obra más ágil y rítmica, que significa el compendio del género por excelencia, una guía de ficción épica, estética y técnicamente superior que engrandece la historia del lejano oeste y de la cinematografía durante sus más de 50 años de vida, y que será no solo un referente para todas las cintas futuras adeptas a este, sino con quien deben equipararse. Divertida, compleja, trágica, emotiva, dramática y sencillamente magistral.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


23 comentarios

  • Uno de mis. Géneros preferidos. Me impresiona que no esté el grandioso film ” El tesoro de Sierra madre”. Me gustó el top sólo discrepo con que no esté ese film

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    • Saludos estimado, fíjese que no consideré el soberbio film de Huston debido a que no me parece que este catalogado de manera efectiva como un western, pues aunque tiene elementos, creo que encaja más en el género de aventuras ¿no lo cree?

      Muchas gracias por pasar a leer el top

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  • Extraodinario top como siempre, Fett.
    Espero con ansias tus otros listados.
    Indiscutible el primer lugar: una CARAJA OBRA MAESTRA!. Siento que No Country for Old Man deberia estar entre los primeros diez lugares.

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    • Muchas gracias estimado, creo que el siguiente será de SF, así que no se despegue, los trataré de hacer mensualmente
      Por otra parte lo entiendo, a mi me encanta No Country, al tal grado de considerarlo dentro de mis 10 favoritas de la historia, pero es un gusto muy de su servidor.

      Gracias por pasar al top

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  • Me gustó el top. Me alienta a ver más películas del género. Me temo muchas de las incluidas no las he visto. Así a bote pronto recuerdo un par que me gustaron mucho:
    Last Man Standing de Walter Hill
    Quigley Down Under con Tom Selleck y Alan Rickman. Esta de seguro es malilla, pero la recuerdo con cariño al haberla disfrutado mucho cuando era un jovencillo.

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  • Grandioso conteo, muchas que no he visto y muchas que si; estoy desilusionado porque falto “Once upon a time in the west” las actuacion de Bronson y Ford, son memorables, yo la pondria incluso hasta arriba en el lugar no. 1, no hay pelicula que me lleve mas al viejo oeste que esta pelicula (y segundo unforgiven), la forma de contar la pelicula de Leone es maravillosa (no quiero decir narrativa, porque seria adornarme con palabras rimbombantes de un tema que desconozco ), ojala haya por ahi una fe de erratas o un bonus para que ahora si tengamos lo mejor de lo mejor. Animo master, no todo esta perdido, aun se puede editar el articulo.

    Saludos master

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  • Ooop, una disculpa publica, es verdad si esta ahi, es que esta en italiano, ( y pues uno con rabajos maneja el espanol).

    Enorme master

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  • ¿Que tal se les hace la de Leyendas de Pasión con Brad Pitt y la de Young Guns (con un soundtrack buenísimo de Jon Bon Jovi)?, la segunda la vi cuando tenía unos 10 años y en esos tiempos me encantó.
    Saludos

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    • Saludos estimado!
      Fíjese que Leyendas de Pasión no la considero un western, sino un romance incluso con tintes bélicos. Me parece una película loable pero que ha sido sacrificado por el público masculino posicionándose más como un cuento de hadas para el femenino

      De Young Guns concuerdo que solo el soundtrack me pareció bueno
      Saludos y gracias por comentar

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  • Mi top 10
    1) El bueno , el malo y el feo
    2) Shane
    3) El fujitivo Josey Wales
    4) Open Range
    5) Por un puñado de dolares
    6) Jinete Palido
    7) Tombstone
    8) Por unos dolares más
    9) El pistolero
    10) Silverado

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  • Centauros del desierto la mejor sin duda, Actores favoritos y años luz del resto? Johk wayne,lee Marvin, Stewart, gary Cooper,antony Quin

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  • Y Hatfields & McCoys?

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  • Logan de Mangold no cuenta como western? Entraría fácil en las primeras 20.

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    • De hecho Logan de Mangold puede considerarse un remake de Shane estimado. Si tiene todo para entrar, quizá no en las primeras 20, pero la consideramos dentro del canon superhéroe con fuerte referencia al western

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